Vulva se escribe con v

Las chicas adolescentes siguen sintiendo pudor al hablar de sus genitales

Las chicas suelen sentir mucho pudor al hablar de sus genitales.
Las chicas suelen sentir mucho pudor al hablar de sus genitales. La Voz
Laura Marcilla
07:00 • 20 dic. 2019

Ya sé que esta no es una columna sobre ortografía y que seguramente todas las personas que me estáis leyendo sois conscientes de cómo se escribe ‘vulva’. Pero por desgracia, hay muchos adolescentes que no saben cómo se escribe y también un número nada despreciable de jóvenes que no saben exactamente lo que es. 



En todos mis talleres de educación sexual ofrezco la posibilidad de que los chicos y chicas me hagan cualquier pregunta que tengan sobre sexualidad de manera anónima, metiendo recortes de papel con sus dudas en un estuche donde se mezclan todas. Porque, seamos sinceros, hacer preguntas sobre sexo a mano alzada delante de un grupo de iguales puede frenar a cualquiera. Más de un adulto “hecho y derecho” tampoco se atrevería a levantar la mano ante la posibilidad de que los demás le juzguen. Por eso, en mi estuche de preguntas anónimas se pueden encontrar todo tipo de preguntas, preguntas inocentes, originales, extravagantes… Y todas preguntas sinceras que nacen de la curiosidad y las ganas de aprender. 



¿Qué es un orgasmo? ¿Un viejo puede dejar a una vieja embarazada? ¿Cómo es el sexo de las babosas? ¿Por qué orificio sale la regla? ¿Es normal tener un testículo más grande que el otro?”. Todos estos ejemplos son verídicos.



Como cabría esperar, a menudo estas preguntas aparecen con algún error puntual de ortografía. Y resulta inquietante la cantidad de veces que he encontrado la palabra “vulva” escrita con b en lugar de alguna de las v (o incluso en las dos).



¿Por qué me preocupa tanto esto? Porque es señal de que ese niño o niña seguramente no haya visto nunca la palabra vulva escrita. Señal de que muchas personas son capaces de pasar por la Educación Secundaria Obligatoria sin conocer cómo se llaman los genitales de la mitad de la población, que se van a aprender todas las comunidades autónomas con sus ríos y cadenas montañosas (cosa que me parece lógica), sin ser capaces de poner nombre a todas las partes de su cuerpo.



Me preocupa también porque aquello que no se nombra es como si no existiera y, efectivamente, muchas de las adolescentes no saben nombrar sus genitales sin hacer uso de eufemismos, ni saben la forma que tienen y las partes que los componen. Probablemente, aquellos que hayan visto vulvas reales lo habrán hecho en el porno principalmente y es posible que se crean que las vulvas deben ser rosadas, pequeñitas y depiladas, como casi todas las que ahí se muestran. De aquí pueden surgir muchos complejos. 



Ocurre también que las personas que tenemos vulva partimos con un paso de desventaja a la hora de conocer, aceptar y querer nuestros genitales, por el simple hecho de que no se encuentran a plena vista, como ocurre con el pene. Así, me encuentro que todo el mundo conoce la palabra “pene” y lo que representa. Podría poner la mano en el fuego al afirmar que no hay un solo instituto en el país que no tenga un pene dibujado en alguna pared, mesa, silla o puerta de lavabo. Y por el contrario no he visto una sola vulva dibujada en ninguna clase (dudo siquiera que supieran hacerlo de manera anatómicamente correcta). 



Y así ocurre, que la mayoría de los chicos adolescentes hablan sin pudor de sus genitales, ofreciendo a menudo detalles sobre su tamaño o las veces que se relacionan íntimamente con él al día. Por supuesto, no es su culpa que el pene esté donde está situado, que lo vean a diario y que no sientan asco al tocarlo porque están acostumbrados a hacerlo desde pequeños. 


Pero sí es nuestra culpa (de las personas adultas) el no llamar a las cosas por su nombre, no explicarles a las chicas que su vulva no es algo asqueroso, que no es sucio mirarla o tocarla… Pero me sigo encontrando a diario con chicas jóvenes que se escandalizan si les digo que para ver su vulva completa lo más fácil es usar un espejo: “¿Qué dices, Laura? ¡Qué asco! ¡Qué vergüenza! Yo no me atrevo a tocarla.”


¿Cómo pretendemos conseguir una igualdad real en los demás aspectos de la vida si no somos siquiera capaces de hacer que las mujeres puedan mirar sin miedo, sin pudor y sin vergüenza la vulva (con v)?


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