Viaje a las entrañas de ‘Star Wars’ con Peter Beale

Un cuarteto de cuerda de la OCAL puso la nota musical de una noche cinéfila en el Apolo

Peter Beale (derecha), en el Teatro Apolo.
Peter Beale (derecha), en el Teatro Apolo.

Desde una hora antes del comienzo, con las puertas del Teatro Apolo todavía cerradas, ya había casi medio centenar de aficionados esperando para poder pasar. Y es que pocas películas hay que, pasadas ya casi cuatro décadas desde su estreno, despierten tanta pasión como la primera trilogía de Star Wars y la oportunidad de escuchar a Peter Beale, uno de los más reputados realizadores internacionales del cine, contar los entresijos sobre cómo nació el proyecto no se tiene todos los días.


La actividad contó con la introducción musical del cuarteto de cuerda de la OCAL interpretando con maestría los momentos más conocidos de una banda sonora original que es inmortal, universal y casi interplanetaria.


Peter Beale ofreció una conferencia amena, acompañando sus confidencias con imágenes sobre lo narrado. Beale hizo un repaso desde el germen hasta el estreno final.

Lo verdaderamente curioso es que una saga que se ha convertido  en una máquina de generar ingresos estuvo a punto de no realizarse. Numerosas productoras rechazaron el guión.


“Cuando recibí el guión pensé en todos los problemas para el rodaje. ¿Cómo íbamos a tener una nave gigantesca, robots o espadas láser? Así que le dije a Lucas que sí, que íbamos a hacer la película, pero que necesitaba reunirme con él dos semanas para leer frase a frase el guión y saber qué quería en cada momento”, recordó Beale.


Así, con el centro de operaciones en Londres, 20th Century Fox se hizo cargo del proyecto, sin estar del todo convencidos, tampoco. Especialmente cuando se dieron cuenta de que el rodaje iba más lento de lo previsto.


La consecución del reparto también tuvo su dificultad, con anécdotas para cada uno de los personajes, especialmente los de Harrison Ford, que ejercía labores de carpintero y solo echaba una mano a los diálogos de los actores que verdaderamente se presentaban al casting Alec Guiness o Chewbacca, localizado en un pub de Chelsea.


Explicó cómo muchas escenas cuentan con telones pintados manualmente. “Hoy es todo tan sencillo con la edición digital…”, bromeó Beale. De igual forma, una vez que la película estuvo rodada, no les convenció nada la edición, “nos parecía aburridísima”. Hasta que le confiaron la tarea al editor de ‘American Graffiti’, con quien Lucas ya había trabajado, y todo cambió de manera radical.


También hubo referencias a la grabación de la banda sonora, para la que John Wiliams quiso contar con la filarmónica de Londres. Músicos profesionales que graban sin más y que, sin embargo, se dieron cuenta de la magnitud de la obra en la segunda toma, cuando John Williams redujo la luz en los estudios de Abbey Road “para hacer magia, es uno de los dos momentos increíbles que he pasado en mi vida”, confesaba Beale.


En definitiva, una velada en la que un repleto patio de butacas se subió a la nave del Halcón Milenario para recordar y conocer uno de los capítulos más brillantes de la historia del cine.

 

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