“En la noche de Almería se echaba en falta algo más allá de solo la fiesta”

Javier García Compán, ex propietario de Demodé

Javi Demodé es el nombre artístico que García usa como DJ.
Javi Demodé es el nombre artístico que García usa como DJ. La Voz

Como si de una Galia rebelde se tratara, desde un pequeño reducto en una esquina de la Plaza Masnou, ha tratado durante algo más de 10 años de dar guerra contra casi todo lo establecido en el mundo de la noche. Javier García (Almería, 1985) ha sido mucho más que un DJ o un empresario nocturno; su escuálida figura y sobre todo su marca, ‘Demodé’, han tenido siempre una clara misión: remover la cultura desde la fiesta y viceversa. Hace unas semanas cerraba una etapa bajo su batuta en una sonada y llorada despedida tras una década atronando en el centro de Almería.


¿De dónde nació el proyecto de Demodé?

Siempre me había gustado la música y la noche. Es para mí una combinación muy atractiva, tiene un halo misterioso. Pero, aquí en Almería, faltaba algo. Cuando yo acudía, por ejemplo, al Vadha, mi bar de referencia, se echaba en falta algo además de la fiesta. Cosas como las que luego hice en Demodé: intercambios de libros, Ciencia en Bares o cursos de ganchillo y la tienda de ropa vintage. Lo que pretendía era ofrecer algo más que solo fiesta.


¿Se puede ser dinamizador de la cultura desde el mundo del ocio nocturno?

Por supuesto. No hay mas que irse a otros países para ver qué está a la orden del día. Hace unas semanas estuve en Budapest y acudí a un tipo de local que allí llaman ‘ruin bar’. Son fábricas o casas abandonadas que eran tomadas por punkys o hippies. Empezaron siendo una sede cultural y acabaron convirtiéndose en bares. Ahora son enseña de la ciudad y los ponen en las rutas turísticas. No es un nuevo modelo que haya inventado yo, ni mucho menos. Pero si la música es cultura, los bares pueden ser cultura también.


Muchos acudían a tu bar a descubrir música que no podían escuchar en otros sitios.

Hay gente que sale a escuchar las canciones que les gusta, a cantarlas y a señalarse mientras las bailan. Y me parece respetable. Pero mi modelo era el de un bar que le descubriera música a la gente. Yo me he tenido que negar a las peticiones muchas veces; me he dejado llevar por lo que me ha ido pidiendo el local en cada momento y por una evolución personal. La música que ponía al principio no tiene nada que ver con la que he acabado pinchando. 


¿Cómo definirías la noche almeriense?

Si la noche de Almería tiene algo que sea atractivo es la gente. Para eso es muy divertida; salir y hablar con esa gente. A mí siempre me ha encantado eso.


¿Las nuevas generaciones la redefinen?

Algo ha cambiado con estas nuevas generaciones. Nosotros teníamos que salir a bares para relacionarnos. Los jóvenes de ahora, para conocer gente o ligar, no tienen esa necesidad, pueden utilizar Tinder o Instagram. En los últimos años de Demodé no he visto un cambio generacional como al principio. Cada vez era más raro ver gente de 20 años para abajo y creo que es por eso, los chavales tienen otras formas de relacionarse.


¿Se quedan las Cuatro Calles huérfanas de algo?

Cuando decidí traspasar Demodé y empecé a tener ofertas tuve que pararme un momento a pensar. Hablé con los chicos que, finalmente, se han quedado con él y les dije que tenían que ser ellos. Sé que esa gente va a poner el bar donde tiene que estar y no a convertirlo en una ‘reguetonada’. Van a seguir con esas ganas de marcar la diferencia y de continuar con la línea de música ‘underground’ y actividades.

 

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