Pipper, el perro influencer, conciencia sobre el turismo de mascotas en Almería

El popular can toma estos días el pulso a la provincia

Pipper, el perro influencer que está recorriendo España para concienciar sobre la importancia de adaptar las ciudades al turismo de mascotas, toma estos días el pulso a Almería.


Tras sus primeros paseos por la provincia, Pipper ha podido comprobar que de las atracciones turísticas de Almería solo los poblados del oeste aceptan a visitantes con mascota. En la Alcazaba de la capital, al contrario que en la de Málaga, los perros no son bienvenidos y en los museos tampoco, en contraposición a lo que ocurre en el Museo Automovilístico y de la Moda de Málaga, que es dog friendly un día a la semana, y en el Museo de Carruajes de Sevilla, que se acaba de sumar a esta corriente tras la visita de este popular can.




En cuestión de hoteles, Almería está en la media de España: solo en torno a un 18 por ciento aceptan mascotas, cuando la media europea asciende al 40.


"En hostelería, la cosa va mucho más retrasada y existen grandes diferencias entre el norte y el sur: las ciudades más avanzadas son Madrid, Barcelona, las del País Vasco y Asturias y Burgos, Cuenca y Salamanca", explica Pablo Muñoz, periodista dueño de Pipper que inició este proyecto hace casi un año. 


Más de 60.000 seguidores en once meses

Pipper suma más de 60.000 seguidores en Instagram, Facebook y Twitter. Según explica su dueño, el periodista Pablo Muñoz, es un perro influencer con una misión social: concienciar, por un lado, de que los que tienen una mascota tienen una responsabilidad con respecto al animal y su entorno y, por otro, de la necesidad de que las ciudades se adapten al turismo de mascotas para que los dueños no se vean abocados a quedarse en su casa y se reduzcan los abandonos (cada año se abandonan en España alrededor de 100.000 perros).



Según explica, Andalucía tiene la ley más avanzada de España en cuanto a perros. "La norma general dice que es el propietario el que decide, pero en la región andaluza plantea que entran salvo que el dueño no quiera, se inscriba en un registro y ponga una pegatina indicativa; yo animaría al Ayuntamiento de Almería a convertir esto en un valor añadido, como Gijón, que promueve que los perros educados son bienvenidos", sostiene.


En cuanto a playas, solo la de la Rana de Adra es canina. El proyecto de habilitar una en la capital se quedó en eso, en proyecto. Un hecho que choca con lo que sucede en Murcia, que cuenta con seis playas adaptadas.


El transporte público de Almería tampoco acepta mascotas salvo que sean pequeñas y viajen en un transportín. En otras ciudades, se exige que vaya atado y con bozal. En ese sentido, Palma de Mallorca lleva ventaja: la mitad de las líneas están abiertas a esta posibilidad. "En Madrid acaban de aprobar una norma que permite como máximo un perro por autobús y en el metro de Bilbao, Madrid y Barcelona, pueden entrar en un horario predeterminado".

 

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