El Museo de Pérez Siquier. El primer centro para un fotógrafo se inauguró ayer en Olula

El almeriense se mostró `emocionado` en la apertura del nuevo y vanguardista edificio

Carlos Pérez Siquier, rodeado de autoridades y allegados durante la inauguración del centro cultural.
Carlos Pérez Siquier, rodeado de autoridades y allegados durante la inauguración del centro cultural.
Guillermo Mirón
21:36 • 29 sept. 2017

La obra del reconocido fotógrafo Carlos Pérez Siquier se exhibe desde ayer en un espacio que ni tan siquiera el propio artista almeriense habría podido imaginar hace no muchos años. Lejos de sótanos, cajas apiladas o meros archivos digitalizados, las siempre actuales e imponentes imágenes de quien recibiera el Premio Nacional de Fotografía en 2003 se muestran ya en un edificio ubicado en Olula del Río y que se ha convertido en el primer museo monográfico del país dedicado a un fotógrafo. Y tratándose de Almería y hablando de fotografía, el protagonista no podía ser otro que Pérez Siquier; o más bien sus retratos humanos de La Chanca del siglo pasado, sus playas, viajes y, en definitiva, sus obras vanguardistas.




El edificio, que ya es una realidad gracias a la apuesta de la Fundación Ibáñez-Cosentino, consta de  500 metros cuadrados repartidos en una sola planta baja dividida en cuatro salas de exposición permanente para los diferentes trabajos del fotógrafo y un patio de 200 metros cuadrados que funcionará como zona de exposición al aire libre y que ayer fue el escenario de la puesta de largo del nuevo museo fotográfico.




Protagonistas
Fue en ese patio sobre el que caía un sol de justicia que hacía brillar aún más el blanco predominante en sus paredes donde se sucedieron las intervenciones de las autoridades y responsables de haber convertido este proyecto en una realidad frente a la atenta mirada de amigos y familiares del prestigioso fotógrafo.




“No ha sido fácil hacer posible este centro pero cualquier vicisitud se ve compensada por el hecho de contar con un contenido de tanto valor como la obra fotográfica de nuestro admirado Carlos Pérez Siquier. Gracias por tu generosidad”, agradeció al artista el director de Marketing del Grupo Cosentino, Santiago Alfonso, uno de los mayores defensores del proyecto. 




Ese nombre, el de Carlos Pérez Siquier, preside ya el nuevo edificio cultural y todas las obras de las recién estrenadas instalaciones llevan su firma. Pero Pérez Siquier, inmerso en la humildad que le caracteriza, parecía simular que ayer, la cosa, no iba solo con él pese a la advertencia del director del museo, Juan Manuel Martín Robles. “Me pidió no intervenir pero sé que lo que queréis es escucharle a él. Esta será su casa para siempre”. 




El homenajeado no disimuló sus sensaciones. “Se han dicho cosas excesivas sobre mí”, expuso antes de preguntarse “qué hace una persona como yo en un sitio como este”, aseguró rodeado de autoridades de varias administraciones, lejos de su Chanca y de los cientos de parajes fotografiados. A pesar de ello reconoció estar “emocionado” y habló del factor presente en todas su obra. “El amor”, además de “intuición” y la siempre presente provincia de Almería. 




“No he tenido que ir a países lejanos ni a buscar otras pieles. Sencillamente me he valido de lo que soy”, explicó el fotógrafo al habar de la obra de toda una vida. “Quiero que estas imágenes me supervivan”, deseó. A buen seguro lo harán ante la mirada de miles de visitantes que pasarán a partir de ahora por este nuevo y vanguardista edificio puesto en pie por la Fundación Ibáñez-Cosentino.




100 obras y muchos secretos más
En las diferentes salas del nuevo edificio dedicado a Carlos Pérez Siquier se muestran alrededor de un centenar de imágenes entre sus diferentes salas y el patio. Sin embargo, quienes visiten el centro podrán contemplar mucho más que ese centenar de obras, ya que un proyector irá mostrando imágenes que no estén expuestas en ese momento.


Además, en las salas se encuentran las diferentes cámaras usadas a lo largo de los años e incluso las gafas del autor.


Pero el edificio no es sólo un ejemplo de museo sino arquitectónico. Más allá de lo artístico, las instalaciones, diseñadas por Ángel Ceba Ibáñez, son bioclimáticas. El edificio tiene un sistema de acumuladores que decide durante todo el año cuándo es momento de enfriar o de calentar las instalaciones dependiendo del tiempo.



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