Magia desde la gavia. Amigos de Ana Santos recuerdan su legado

Poetas, músicos y seres queridos de la editora repasaron ayer los proyectos que regaló a Almería en un acto de emociones contenidas

Presentadores, escritores y músicos oteando el horizonte, en un gesto icónico de El Gaviero.
Presentadores, escritores y músicos oteando el horizonte, en un gesto icónico de El Gaviero.

Se anunciaba como una fiesta literaria, pero el único aplauso que rompió la velada fue el que le puso punto final. ‘Oteando desde el horizonte: Ana Gaviera en el recuerdo’ fue un recital de emociones contenidas. De suspiros que brotaban desde la intimidad de un patio de butacas en penumbra. De medias sonrisas dibujadas ante la evidencia de un legado tan “difícil de imaginar” hace dos décadas para Almería como el catálogo de la editorial desde la que Ana Santos se convirtió en maga de la palabra escrita.


“Magia escrita”. Así definió Ángel Arqueros ayer, en la Biblioteca Villaespesa de Almería, los libros de El Gaviero. Sello a través del que Ana dio voz a “propuestas valientes y arriesgadas”. Volúmenes que son de todo menos libros convencionales, pero que ante todo son libros. Obras transgresoras en el fondo y en la forma que parten de fórmulas híbridas desa­fiando a los géneros literarios tradicionales. 


Pequeñas piezas de coleccionista que no son sino una evolución de ‘Salamandria, revista literaria de Este Sur’, una publicación “transversal que bebía de todas las artes”, describió Isabel Giménez Caro, y cuyos veinte números -a cuál más insólito- merecerían una exposición.


El repaso a los proyectos que Santos regaló a la tierra del indalo se fundió con un recital a cargo de los autores Begoña Callejón, Ana Tapia, Juan Manuel Gil, Antonio García Curri, Germán Guirado, Juan Pardo Vidal y Raúl Quinto y Óscar Santos que, en grupos de dos y desde un atril iluminado con un único punto de luz, recuperaron fragmentos de libros tocados por la varita mágica de la Gaviera.




Halo teatral
De principio a fin, el encuentro estuvo envuelto por un halo muy teatral alimentado por sus dos maestros de ceremonias, Ángel Arqueros e Isabel Giménez Caro, y por una puesta en escena orquestada desde bambalinas por los verdaderos artífices de la iniciativa: los amigos íntimos de Ana. Tras su turno de lectura, cada escritor permaneció en el escenario, donde tomaba asiento, con la proyección del cartel de la actividad, obra de Laia Arqueros, como fondo.

La nota musical vino del piano de Pablo Mazuecos, que protagonizó dos momentos para el recuerdo: abrió la velada con ‘Si tu vois ma mère’ de Sidney Bechet y la cerró con ‘My Baby Just Cares for Me’ de Nina Simone, acompañado en esta última por la voz de Sara Martínez. Entre medias, el alma máter de Clasijazz improvisó melodías que pusieron banda sonora a una cuidada selección de fotos que ilustró las mil y una aventuras de la editora y gestora cultural.

Del Festival del Libro y la Lectura, Lilec, que salvó “la Feria del Libro de Almería del naufragio”, a la Poesía Bífida, un “acto sencillo que rompió fronteras”, pasando por ‘Valente itinerante’, a través del que reivindicó la casa del poeta gallego como “faro de la cultura”, el legado de Ana Santos perdura. Perdura en el recuerdo de quienes la disfrutaron como amiga. En quienes, sin conocerla, la admiran. En los versos que se hicieron libro gracias a esta maga de la palabra escrita.


 

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