El gesto del entrenador que llevó a la selección de baloncesto a Lola Pendande

Llevaba a cuatro adolescentes de vuelta a casa en su coche porque no tenían cómo volver

Lola Pendande y su entrenador Luis Alberto de la Fuente, en 2016.
Lola Pendande y su entrenador Luis Alberto de la Fuente, en 2016. La Voz
Melanie Lupiáñez
10:32 • 11 may. 2024

Luis Alberto de la Fuente es un entrenador de baloncesto infantil cuyo mayor éxito es que sus alumnas lo recuerden. La palabra recordar proviene del latín, ‘recordaris’, etimológicamente significa volver a pasar por el corazón. Ser recordado es habitar una parcela en la memoria del otro.



Cuando terminó sus estudios de Magisterio de Educación Física en la Complutense de Madrid, Luis se mudó a Roquetas de Mar en 2011. El baloncesto siempre había sido su pasión, era entrenador desde los 16 años. Cuando llegó a Roquetas comenzó a trabajar con el equipo local infantil. Algunas de sus alumnas venían desde Las Norias o La Mojonera y como no tenían cómo volver a casa el entrenador las llevaba en su coche, tenía autorización de las familias. Una de aquellas niñas, Lola Pendande, ha llegado a ser jugadora profesional. Ella es pívot del Barça CBS, irá a los Juegos Olímpicos de París con la Selección Española y ha jugado en la Liga Universitaria Americana para los Miami Hurracanes y el equipo de Utah. 



“Luis es como un hermano mayor para mí, conoce a mi familia. Me llevó a comprar mis primeras zapatillas de baloncesto y siempre mantengo el contacto con él. Es alguien con quien puedo contar por esto cuando vengo a Almería nos vemos”, dice Lola. Luis fue su primer entrenador, trabajaron juntos durante casi cinco años hasta que Lola fue convocada por la Selección Española. 



Lola es una brillante excepción de 1,93 metros. Aunque en sus 20 años como entrenador solo Lola ha llegado a la liga profesional, Diego Martínez y Eríka Gómes, jugadores de liga Eba y LF Challenge, también resuenan en la cantera roquetera. Luis dice que es difícil presagiar el destino de un jugador. “Lola venía del atletismo y era rápida, pero no sabía cómo jugar. A veces nos quedábamos después de los entrenamientos para practicar los tiros a canasta”.



Al principio de temporada muestra a sus alumnas las normas del equipo: puntualidad, compromiso y buen rendimiento escolar. “No son objetivos difíciles. Además llevarán estas normas a su vida por eso considero que también soy educador”, dice él.  



El entrenador empatiza con sus jugadoras y no pormenoriza sus problemas. “Cuando eres adolescente si tus padres no te dejan salir de fiesta es un problema para ti y sufres”. Las chicas llevan su estado emocional a la cancha y a veces no se cumplen los objetivos en el partido.  



Cada trimestre, Luis revisa las notas de sus jugadoras y si no aprueban los exámenes juegan menos minutos, ese es el trato. “Siempre les digo a las chicas que estudien porque es muy difícil vivir del baloncesto profesionalmente. Trabajo como entrenador personal, soy entrenador de baloncesto por pasión”, dice él.



Hace poco que es padre, esto ha cambiado su perspectiva. Luis remarca la independencia de sus jugadoras, lo rápido que se hacen mayores y cuidan de sí mismas. En concreto habla de aquel primer equipo multicultural de Roquetas en el que jugaba Lola, cuando eran niñas de 12-13 años. “Las hijas de migrantes, como Lola, son más responsables. Muchas de estas niñas antes del entrenamiento han cocinado, fregado los platos y han venido ellas solas a entrenar”. 


Como entrenador es duro y le gusta competir, que las estrategias que se llevan a cabo durante las seis horas semanales de entrenamiento se realicen en el partido. Maneja un lenguaje propio con su equipo e incluso grababa los partidos y le mostraba los clips a las jugadoras para mejorar. 


Un triunfo fue convertir en campeonas de Almería a aquellas niñas de un equipo de pueblo sin muchas pretensiones. “Recuerdo que la primera vez que jugamos contra el Unicaja de baloncesto las niñas estaban contentas porque íbamos perdiendo de 15, yo no entendía nada. Entonces una de las jugadoras me explicó que la última vez habían perdido de 50”, el equipo llegó a jugar el torneo andaluz. “Mi trabajo es inculcar el amor por este deporte y que las jugadoras lleguen a alcanzar su máximo”, dice Luis. 


El entrenador habla en primera persona del femenino plural para referirse a las victorias de sus jugadoras. “Cuando gana el equipo, todas ganamos” y esboza una gran sonrisa. Sólo hay algo que molesta a Luis: la poca visibilidad que los medios dan al deporte femenino. “Me indigné porque no puede ver el último partido que jugaba Lola en la Selección Española. En su lugar emitían un partido de fútbol de una liga extranjera”. La Selección Española de Baloncesto Femenino es el mejor equipo de Europa y el cuarto del mundo según el ranking FIBA. 


Los ingleses llaman al entrenador 'coach'. Esta palabra también se utiliza para referirse a quien trabaja impulsando el desarrollo profesional y personal de otro. El coach Luis Alberto de la Fuente fue más allá de su salario y significó su trabajo con un gesto pequeño que impulsó a una gigante, Lola Pendande, e inspiró a tantos más.


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