Crónicas del ayer: desmantelada en Almería una red del grupo anarquista FIGA

Fueron autores de actos de sabotajes, atentados y atracos por toda la geografía española

El inspector Castaño, herido.
El inspector Castaño, herido.
José Ángel Pérez
00:45 • 24 nov. 2022 / actualizado a las 00:51 • 24 nov. 2022

Una operación policial llevada a cabo a raíz de dos atracos a mano armada en entidades bancarias en la capital, activó el 16 de junio de 1979 la ofensiva policial contra un grupo organizado donde uno de los autores resultó muerto y el “cabecilla” detenido, desmantelando así una red del FIGA, Federación Ibérica de Grupos Anarquistas, autores de numerosos actos de sabotajes, atentados y atracos por toda la geografía española.


Durante la refriega, en el enfrentamiento entre los atracadores y la Policía murió uno de los individuos al caer al vació desde un octavo piso en la calle Artes de Arcos tratando de huir saltando a la terraza de un piso inferior. 


En el tiroteo dos agentes resultaron heridos, uno de ellos el inspector Manuel Castaño Cano de carácter grave de una herida por arma de fuego y a quien por su decidida y valiente actuación le fue concedida la Cruz al Mérito Policial con distintivo Rojo. El inspector estuvo tres meses hospitalizado por las lesiones que una de las balas le produjo en el riñón izquierdo. Castaño Cano, unos años más tarde se convirtió en jefe de la Policía Local de Almería hasta que por enfermedad tuvo que jubilarse. Fue el promotor de la implantación del 092 en Almería.



El tiroteo entre anarquistas y la Policía se produjo en un piso de la calle Artés de Arcos, junto a los apartamentos “Siglo de Oro” que unos meses antes fue refugio de algunos miembros de los GRAPO que lo utilizaron en varias ocasiones como piso franco durante sus actividades terroristas por Andalucía,


Los hechos ocurrieron a mediodía, después de que la Policía activara un amplio dispositivo tras producirse dos atracos en un corto intervalo de tiempo el primero en una sucursal de Unicaja en la calle García Cañas de Ciudad Jardín y el segundo en un banco de la plaza del doctor Núñez. 



Los atracadores con una gran profesionalidad, a cara descubierta y armados con pistolas automáticas se llevaron un botín de más de once millones de pesetas fugándose en un coche utilitario que había sido robado unos días antes en otra provincia española.


Las indagaciones de los agentes del grupo de Información de la Policía determinaron que estos individuos por su “modus operandi” podrían formar parte de algunos de los grupos terroristas que coexistían entonces en España junto a ETA como la FIGA o los GRAPOS. 



Tras acordonar la zona varios agentes de paisano se presentaron en el edificio. En el momento de llamar a la puerta de la vivienda sospechosa, los atracadores pistola en mano comenzaron a disparar indiscriminadamente contra los agentes. 


Manuel Castaño Cano recibió un impacto de bala en la zona abdominal, así como el otro inspector Francisco Tofé y un cabo de la Policía alcanzados levemente por los disparos de los delincuentes.


Uno de ellos Alejandro Mata Camacho-  al que posteriormente se le demostraron la autoría de sesenta y siete atracos en toda España- fue reducido por la Policía tras agotar el cargador de su pistola. Su compañero Agustín Valiente al verse acosado y sin munición quiso escapar por una de las ventanas del edificio deslizándose a través de unos cables precipitándose a la calle desde una altura de treinta metros falleciendo en el acto. Tras su desmantelamiento, durante los años 1985 y 1986 se reconstruyó otra célula que fue desarticulada con varias detenciones que se llevaron a cabo en Adra y Barcelona. En una pedanía de la localidad abderitana fueron detenidas dos personas implicadas en la red.


La FIGA se creó en 1978 en tierras catalanas como una federación de grupos anarquistas que consideraban válida la alternativa anarcosindical asumiendo las formas más radicales de lucha contra el capitalismo y el Estado, implicándose en huelgas salvajes, sabotajes, boicot, secuestros y atracos.  En el año 1983 durante un macroproceso fueron juzgados veinte miembros de esta Federación Ibérica de Grupos Anarquistas, algunos de ellos condenados a largas penas hasta que en 1989 fueron indultados.


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