El Perdón vuelve a enmudecer a Almería en otra noche de Martes Santo

La Hermandad bordó su vuelta a las calles con una sobria estación de penitencia

La noche se había apoderado por completo de esta jornada de Martes Santo en Almería. Todas las dudas meteorológicas se habían disipado cuando Coronación había salido desde la Salle y el Amor ya se encontraba recorriendo el centro de la ciudad. Los aledaños de la Parroquia de San Ildefonso, perfectamente delimitados por vallas, se encontraba repletos de cofrades que esperaban con ganas a la Hermandad del Perdón.


Faltaban tan solo unos minutos para que dieran las diez en punto de la noche, cuando por detrás de todos los cofrades que esperaban, se comenzaban a escuchar los tambores y se vislumbraba la Cruz de Guía subiendo por la calle Humilladero hacia la puerta de Enrique Granados.  Se apagaron, entonces, las luces del interior de la Parroquia y el silencio se apoderó de la esquina de la Calle de las Mercedes cuando sonaron los candados que separaban a Dios de su pueblo. Con una puntualidad exacta, el cortejo de la Hermandad del Perdón se ponía en las calles de Almería y comenzaba este parecido pero nuevo itinerario que le llevaría hasta la Catedral. 


El sonido de los tambores y de la campana se adueñaron del momento y se empezó a vislumbrar el destello de luz de los pebeteros de forja que iluminan al Cristo del Perdón. Tan solo rompía esa melodía los obturadores de las cámaras de la prensa que se encontraba en la puerta de la Parroquia para inmortalizar ese momento. Con sumo cuidado y sin romper el silencio, los portadores de las andas fúnebres ponían al Santo Cristo del Perdón en las calles de Almería. 



Si los almerienses abarrotaron la salida, la estrecha calle Silencio lo estaba aún más. Cientos de personas ocupaban el poco espacio que la calle permitía y colmaban las bocacalles que rompían con la propia calle. Llenaban los balcones desde los que rozaban las manos del Señor y le tiraban lluvias de pétalos. El recogimiento era total.


Tras recorrer Joaquín Peralta y San Leonardo, la Hermandad llegaba a uno de los puntos más importantes de este recorrido. La puerta de la Compañía de María, lugar de residencia de la Hermandad durante unos años y que no transitaban en su estación de penitencia desde su llegada a San Ildefonso. Ahí, el Santo Cristo del Perdón se detuvo y fue tocado el toque de silencio al igual que ocurría tras su salida. 



De esta forma, la Hermandad ya encaró su entrada en Carrera Oficial con un Paseo que le esperaba completamente a oscuras iluminándose tan solo con los propios pebeteros de las andas fúnebres, al igual que la Plaza de la Catedral. Así, la Hermandad encaraba su camino de vuelta, transitando por la emblemática calle de las Tiendas, produciéndose finalmente la entrada en la Parroquia de San Ildefonso sobre las tres de la mañana y poniendo así fin a un espléndido primer Martes Santo de vuelta. 



 

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