(2-1): El Almería se agarra al triunfo y a la felicidad

Los rojiblancos sufren pero ganan al Mirandés. Goles de Villalba y Sadiq

Carlos Miralles
19:11 • 14 nov. 2020

Para presumir hay que sufrir, y la UD Almería puede decir bien alto que sabe bajar al barro y pasarlo mal cuando las cosas no salen según el plan previsto. No se vio la mejor versión de los rojiblancos, quizá demasiado pendientes de no descubrir una defensa de circunstancias por el Virus FIFA y la lesión de Peybernes. Pero la diferencia entre Almería y Mirandés, dos conjuntos que se parecen hasta en los andares, está en la calidad. A la hora de definir se mostró más fresco el equipo de Gomes y en esta categoría la falta de puntería se paga. No inició mal su partida particular el cuadro almeriense. Con Umar Sadiq molestando a los centrales y Fran Villalba con más libertad detrás del delantero, pronto llegaron los primeros avisos, todos ellos en las botas del nigeriano, que falló dos, aunque a la tercera ya no perdonó.



Efecto Morlanes
En una lucha titánica por hacerse con la pelota, el CD Mirandés hundía mucho su defensa y Manu Morlanes activó el modo recital. El centrocampista, que ha llegado cedido por el Villarreal, movió de lado a lado el balón con maestría, rompiendo líneas de presión y recuperando en zonas complicadas. Si mantiene este nivel y las lesiones le respetan, es intocable en la alineación de Gomes.



En una transición llegaría el gol. José Corpas encara a campo rival, ve a Fran Villalba libre de marca y el valenciano, con metros de distancia, coloca el balón imposible para Raúl Lizoain. Primer mazazo para el Mirandés. Tuvo más la pelota... sin éxito. Después del 1-0, y tras un aviso de Ramazani, los problemas crecieron de golpe en el once rojiblanco. El rival encontró el punto débil en los centros laterales, máxime con una pareja inédita en el eje de la defensa, con Chumi y De la Hoz. Así llegó el empate. Javi Jiménez puso el esférico en el área local y tras un mal golpeo de Sergio Moreno, no perdona Pablo Martínez. Muy estáticos los almerienses para despejar.



Se acercaba el descanso y otra vez se encendió la bombilla de Manu Morlanes. Pase milimétrico, tras robo en banda izquierda, para que José Corpas asista a Umar Sadiq para hacer el 2-1. Momento perfecto para asestar un nuevo golpe al contrario. No celebró en exceso su tanto el nigeriano, consciente de que puede hacer mucho más este año. El Mirandés no se hundió, sino que fue empujando al Almería hacia su portería, y ahí apareció un santo, Fernando Martínez. Como en Sabadell, el meta y capitán salvó los muebles cuando el barco estaba a punto de zozobrar con intervenciones de mérito. De la calidad y el brillo se pasó a un sufrimiento extremo, una situación de la que también deben aprender los aspirantes. El Mirandés, gracias a su juventud, no se rindió, pero el Almería tampoco. Sin tener la posesión, había que ponerse el mono de trabajo y trabajarse un triunfo vital para las aspiraciones.



Sufrir
Sin el control que tanto le gusta al Almería, los jugadores tuvieron que agarrarse más que nunca al resultado y a unos tres puntos que refuerzan la moral, sin olvidar que esta victoria necesita un periodo de reflexión. Ni en el suelo ni en la cresta de la ola. Los rojiblancos van a acumulando puntos. El Mirandés hace los méritos, pero el triunfo no se fue del Mediterráneo. La calidad, fundamental.






Temas relacionados

para ti

en destaque