Nos deja Mariano Alcaraz, señor del tenis y del fútbol

Creó el Club de Tenis Indalo en Pechina y para abrir sus pistas contrató a Ivan Lendl

Mariano Alcaraz con la bolsa de deporte del mítico Iván Lendl.
Mariano Alcaraz con la bolsa de deporte del mítico Iván Lendl. Archivo La Voz
Tony Fernández
17:41 • 13 abr. 2020

Nadie como Mariano Alcaraz para los sueños deportivos. Un almeriense de altos vuelos que dio vida al Club de Tenis Indalo de Pechina pero que no pudo ser presidente de la Agrupación Deportiva Almería que siempre rondaba por su cabeza. Emprendedor por encima de todo y gran profesor de verbo sencillo te atrapaba con su magnetismo y te hacía soñar a su ritmo con las ideas de depoerte: no exentas de números para hacerlas realidad.



Club de Tenis



Mariano Alcaraz se ha marchado sin hacer realidad todos sus sueños porque en los tiempos que le tocó vivir había que tener mucha plata para hacerlos realidad. Un día me habló de unos terrenos en Pechina y de hacer como en su día el Almería “algo propio para los almerienses a base de acciones o participaciones”, y así empezó a gestar el Club de Tenis Indalo. Siempre con detalles muy almerienses (como el Indalo) porque Mariano era de pura cepa.






Para la inauguración quería algo grande y se fue a por Iván Lendl y montó un partido de primer nivel cuando el estadounidense era el número uno del circuito mundial. Ese día Mariano cortaba la cinta de inauguración y montó gradas supletorias en la pista central para aplaudir a su campeón invitado.



Futbolero



Antes de pasarse al deporte de la raqueta, Mariano Alcaraz había dejado su huella en el mundo del fútbol siendo socio de la Agrupación Deportiva Almería. No era uno más de la lista ya que lideró a un grupo de aficionados que trataron de salvar al club rojiblanco de la desaparición sin conseguirlo.



Era Mariano Alcaraz buen orador como buen profesor y en las emisoras de radio como en las asambleas dejaba constancia de su verbo fácil. Tuvo un pulso con Alfonso García Sánchez siendo éste presidente del club en su afán por devolver la vida a un club llamado a desaparecer.

Mariano Alcaraz a la hora del café siempre estaba en la Parrilla Pasaje saludando a miles de almerienses que le tuvieron como a un presidente en ciernes que nunca dio el paso debido a su situación económica, alejada del perfil de mecenas que etra lo que se estilaba a comienzos de los ochenta cuando vio morir sin poder evitarlo al club de sus amores: la Agrupación Deportiva Almería. Mariano Alcaraz Sánchez tenía 74 años.



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