Los datos de la campaña 19/20 reflejan el ‘poder agroalimentario’

Anuario de la Agricultura Almeriense: año para reflexionar pero refleja la madurez del sector

Portada del Anuario de la Agricultura Almeriense 2020.
Portada del Anuario de la Agricultura Almeriense 2020. La Voz

El Anuario de la Agricultura Almeriense 2020 ya está a disposición de todos aquellos que quieran tener un conocimiento más completo de todo lo que se mueve en un sector tan complejo como resistente a todos los problemas que el tiempo y las circunstancias van poniendo en su camino.


Habla de una campaña que se inició con un problema de bajos precios que estrechan aún más los márgenes de los productores y también de cómo la agricultura almeriense fue capaz de aparcar la oleada de protestas para centrarse en lo que mejor sabe hacer; asegurar el abastecimiento de hortalizas de calidad y saludables a millones de consumidores que, al desatarse la pandemia, llegaron a temer por la posibilidad del desabastecimiento.


Básicamente, la provincia ha sido capaz de mantener e incluso aumentar sus datos de producción, comercialización o exportaciones, con récords prácticamente en todos los ejercicios. Sin embargo, los precios percibidos por los productores no han sido sensiblemente superiores a los de hace casi una década porque ‘todo sube’, desde el coste del agua el de la energía, los insumos y, ahora, también el de la mano de obra.


Los precios

Los mismos problemas que hoy motivan unas protestas de empresas y organizaciones de agricultores que ven cómo, cuando acaban las producciones en toda Europa y Almería se queda como clara dominadora de los mercados, los precios bajan. Una incógnita difícil de entender, porque la competencia de Marruecos y otros productores de ‘invierno’ no basta para explicar ese comportamiento.



De hecho, esa realidad está condicionando en gran medida la evolución en la producción de varios de los productos que forman parte del grupo de ‘los ocho fantásticos’ del campo almeriense, particularmente en los casos de la judía verde, que desde hace años sigue una senda, y en estos últimos años la del tomate, que durante años fue líder indiscutible en Almería y que en la última campaña ha registrado un fuerte descenso de cerca del 15 por ciento.


En el caso del tomate se unen un mayor coste de la mano de obra y un incesante aumento de la competencia tanto desde los países del norte de África -particularmente Marruecos- y desde varios países europeos, con especial incidencia en los casos de Turquía, Polonia e incluso Rusia, que está aprovechando la disponibilidad de gas natural en su territorio para impulsar fuertes desarrollos de invernaderos.


El concepto de resiliencia, (capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse luego de experimentar alguna situación inusual e inesperada. También indica volver a la normalidad) se ha asociado con el sector hortofrutícola almeriense, capaz de afrontar los problemas que le han ido surgiendo, desde los antiguos vinculados con el uso de plaguicidas hasta los más modernos de adaptación a la digitalización o, aún más recientemente, haber enfrentado los retos planteados por la pandemia del coronavirus.


El compromiso

A pesar de los problemas, del malestar instalado entre los productores almerienses, la aparición del coronavirus, la declaración del estado de alarma por parte del Gobierno y las catastróficas consecuencias para la economía, los agricultores y las empresas del sector agroalimentario almeriense decidieron aparcar las protestas y se dedicaron con ahínco a producir. Y así, el conjunto del sector fue capaz de ahuyentar el fantasma del desabastecimiento que tanto preocupó a los ciudadanos en los primeros días del confinamiento.


Una situación que, no obstante, tuvo una consecuencia positiva: la salud se convertía en una prioridad para millones de personas y el consumo de frutas y hortalizas frescas se relacionó con una mejora en los hábitos alimenticios. Además, con más tiempo para dedicar a los quehaceres diarios, los consumidores se decantaron mayoritariamente por la compra de productos frescos y saludables; otra ventaja para Almería.


Cifras del ejercicio

Siendo una campaña convulsa, los resultados pueden ser considerados como razonablemente buenos porque, entre otras consideraciones, por primera vez en la historia del sector hortofrutícola almeriense se han superado los cuatro millones de toneladas de producción; en concreto ese volumen de producto fue de 4.050.650 toneladas frente a las 3.882.799 toneladas de la 2010/2019, un incremento del 4,32 por ciento.


Por productos destaca la evolución experimentada por el pimiento que alcanzó un volumen de producción de 942.732 toneladas, con un aumento del 11,45%, producción que proporcionó unos ingresos de 948 millones de euros, destacándose claramente sobre el resto de las hortalizas. La evolución en los primeros compases de la nueva campaña permite aventurar que cuando finalice su alcanzarán el millón de toneladas y los mil millones de euros de ingresos por esta hortaliza.


El año de la sandía

Cuando en la primavera se inició la campaña de sandía y el melón los augurios no eran los mejores. Un tiempo frío y la entrada de producto de procedencia extracomunitaria propiciaron unos precios inusualmente bajos. Sin embargo, la apuesta salió finalmente bien porque, ya bien entrada esa estación se produjo un fuerte repunte. Decimos ‘la apuesta’ porque la superficie dedicada a la sandía había aumentado en torno a un 7% hasta 10.671 hectáreas.


Ese empujón en cuanto al aumento del suelo destinado a las sandías le permitía al tiempo superar, por primera vez en la historia al tomate que, tras un descenso del 9,4 por ciento en superficie pasaba de las 9.555 hectáreas de la campaña 2018/2019 a las 8.653 que finalmente se pusieron en cultivo.


Subidas y bajadas

En el balance final de la campaña 2019/2020 se alcanza un valor de la producción comercializada que se sitúa en 3.312 millones de euros, un aumento del 4,77 por ciento con respecto a la anterior y 151 millones más de ingresos. En el capítulo de subidas en los resultados los datos más relevantes los presentan la sandía, con ese 37,8% de aumento, seguida por el pepino, por el que se ingresaron a lo largo del ejercicio 460 millones de euros, un 17,51 por ciento más que un año antes, el melón con cerca de 90 millones de euros y con un crecimiento del 14,4%. Completa este resumen el pimiento, convertido en líder con un aumento del 10% sobre la campaña anterior.


En el otro extremo otros cuatro productos que han experimentado un descenso en sus resultados finales. Esa lista la encabeza el calabacín, que pasó de 352 a 293 millones, un 16,7 por ciento menos. El tomate, que sigue perdiendo peso en la provincia y pasó de los 833 millones de euros ingresados en la campaña 2019/2020 a los 730 de esta última, un recorte del 12,34%.


La berenjena, que había aumentado en un 10,5% su superficie de cultivo, no se vio recompensada vía precios y los ingresos de sus productores bajaron en un 5,28%, desde los 158 millones de euros del ejercicio anterior hasta los 149 de esta última campaña.


Mirando fuera

Lo que dispone de una sólida posición es el capítulo de exportaciones, algo que ha quedado patente en los datos de una campaña con tantas dificultades como la de este año. La pandemia trajo consigo muchas dudas, pero agricultores y empresas hortofrutícolas almerienses dieron cumplida respuesta y ni las limitaciones en la movilidad ni el confinamiento fueron óbice para cumplir un nuevo ejercicio exitoso.


Según los datos de ventas en el extranjero proporcionados por el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) el volumen de esas exportaciones fue prácticamente el mismo que el año anterior, generando unos ingresos que pasaron de 2.597 a 2.663 millones de euros por las 2.604.545 toneladas comercializadas en los mercados internacionales, más del 94 por ciento de ellas en el continente europeo, lo que supone un incremento de 2,54 por ciento respecto al ejercicio anterior.


Los destinos

Como es habitual, Alemania se mantiene como el principal ‘cliente’ de la agricultura almeriense con casi un tercio del total de las compras realizadas en la provincia, seguida de Francia. El tercer lugar lo ocupa el Reino Unido con más de 300 millones de euros, manteniéndose en una tercera posición de la que desbancó hace dos años a Holanda y creciendo en compras a pesar del brexit y las amenazas que trae consigo.


Los datos oficiales sobre exportaciones, que recoge en sus memorias estadísticas el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), indican que la agricultura almeriense se mantiene como líder indiscutible en las ventas de hortalizas en los mercados internacionales. Unos datos que recogen que el 85 por ciento de todas las berenjenas que vende España en el exterior son de Almería. Un 83% en calabacín, un 75% en pepino y más del 50% en sandía, por ejemplo.


Una campaña tan ‘especial’ como esta última no puede ocultar que el sector agroalimentario almeriense aún tiene problemas que solventar (el eterno déficit hídrico y las inversiones precisas para corregirlo) y muchos retos que abordar. Lo cierto es que la capacidad para una nueva revolución existe, la voluntad de asumir cuestiones como la sostenibilidad o la economía circular, la imprescindible digitalización o el desarrollo de la denominada como ‘agricultura de la salud’, son firmes.

 

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