Oria

Un detallista Belén que acapara las miradas de la provincia y de fuera

Los hermanos Juan y Miguel Ángel Reche García recrean en su domicilio de Oria un Nacimiento

En estas fechas del periodo navideño y de año nuevo, el Belén que desde hace más de tres décadas instalan en su domicilio de Oria los hermanos Juan y Miguel Ángel Reche ha visto desfilar a varios centenares de vecinos y curiosos de diferentes lugares de nuestra provincia y de las limítrofes de Murcia y Granada.


Este artístico Nacimiento ocupa casi veinte metros cuadrados, prácticamente todo el salón de la casa, y alberga  varios centenares de figuras de barro lienzado de gran belleza –todas tienen 21 centímetros-, procedentes de las escuelas almeriense, murciana y madrileña, aunque cuenta con piezas de orígenes sevillano y granadino. El conjunto belenista cuenta con más de medio centenar de figuras móviles y casi doscientos puntos de luz.


Tras este Nacimiento hay un largo y minucioso proceso de diseño, proyección, planificación y construcción de la totalidad de los elementos, que comienza todos los años en el mes de septiembre: “Cuando terminamos el Belén –precisa Miguel Ángel Reche- quedan atrás muchas horas, jornadas de trabajo y dedicación. El montaje se realiza en unos pocos días, incluida la instalación eléctrica, pero el trabajo más complicado lo iniciamos a final del verano, casi siempre en septiembre, con la comprobación, limpieza y exposición de lo que vamos a hacer.



Lo más importante a la hora de planificar es definir el espacio del que vamos a disponer. Después hay que asegurarse de que la estructura sea lo suficientemente sólida para poder actuar sobre la misma. Es relevante tener diseñada la colocación de los diferentes ambientes como mercado, ríos, fuentes, casas, palacios, castillos, huertos, puentes…y sobre todo el lugar del Nacimiento, ya que es el centro de toda la recreación. Las primeras figuras que se instalan son las que funcionan con electricidad a fin de tender el cableado en el subsuelo; a partir de ahí se sitúan los diferentes misterios: La Anunciación, el Sueño de San José, la Huida a Egipto, los Reyes Magos…”.


Artesanía



Una de las peculiaridades de este Belén es que todos los edificios, casas, puentes, paredes y todo tipo de construcciones están ejecutados de forma artesanal por los hermanos Reche García, para lo que utilizan básicamente planchas de ocumen, maderas, corchos de distintas variedades y medidas, cartón, palillos de todas clases, telas, piezas, tejas, rejas, etcétera. La iluminación  tiene voltajes distintos. Hay más de 50 faroles y farolas que funcionan a 4,5 voltios de forma independiente  para poder iluminar solo la noche en un momento determinado. Además, este año han incorporado unos puntos de luz con imperceptible hilo de cobre  que simulan un cielo estrellado. 


Este Nacimiento incorpora todos los años alguna novedad, lo que le permite ofrecer una imagen diferente. “En otros tiempos –señala Juan Reche- todo era muy estático, no teníamos nada de movimiento, no había vida, hasta el río lo simulábamos con papel de plata y utilizábamos mucho papel arrugado. Las figuras se compraban por lotes en bolsas de plástico. Todo esto no significa que no hubiese ilusión a la hora de construirlo y después disfrutarlo, pero en nada tenía que ver con la complejidad que tiene el belén actual. El funcionamiento y mantenimiento es ahora complicado porque usamos muchos motores, aguas en movimiento, conexiones eléctricas y numerosos detalles que requieren atención diaria. Esto explica que cuando pasa la fiesta de los Reyes y se procede a desmontar el Belén nos encontremos con tanto trabajo como con el montaje por la naturaleza delicada de todas las piezas, que para nosotros tienen el mismo valor, todas son bonitas y, además, sorprenden por igual a quienes las contemplan.”.



Según estos belenistas la clave de la expectación que despierta su Belén radica en cuidar al máximo todos los detalles, por eso peinan y refrescan a diario las tierras de cultivo, tanto rojas como amarillas, y consideran que el césped es uno de los elementos más vistosos que aporta belleza y cubre cualquier defecto o falta estética.


Una añeja afición

Juan y Miguel Ángel Reche, jubilado de banca y educador en activo, respectivamente, adquirieron esta afición desde niños cuando cada año, cercana la Navidad, su padre, Miguel Reche Rodríguez, regente del popular bar “El Bestuga”, llegaba del mercado de Baza con una rama de pino cargada sobre su “4L, con la que  instalaban un árbol navideño en el bar –la casa que actualmente acoge el Belén- . Los dos hermanos colocaban a los pies del pino un pequeño Nacimiento de plástico que poseían desde hacía mucho tiempo. El ritual se repetía cada año.


Nació así la afición belenista que prosiguió en un hueco de la escalera familiar donde los dos hermanos crearon un conjunto más grande que fue creciendo en calidad y cantidad todas las navidades. Y todo ello con la única finalidad de la satisfacción personal de conmemorar estas fiestas y disfrutar del ambiente que se genera en la casa familiar y que comparten con conocidos y amigos, “pero también nos visita gente que no conocemos y que ha oído o visto por las redes o por el boca a boca  la existencia de nuestro Belén, que nosotros enseñamos gustosamente y nos sentimos confortados por el entusiasmo que genera en los visitantes”, concluye Juan Reche.


Los inicios a la afición del belén vienen desde muy niños. Recordamos que cada vez que se acercaba la Navidad y nuestro padre venia del mercado de Baza´, nos hacía ilusión ver que traía en la baca del 4 L una rama de pino del Barranco del agua y la poníamos en el bar con sus bolas y su espumillón, en la base de ésta colocábamos un pequeño nacimiento de plástico que teníamos desde hacía mucho tiempo. Así todos los años.


Con el paso de los años y al vivir ya en mi casa comenzamos a hacer en un hueco de la escalera un nacimiento mas grande que a lo largo del tiempo se fue agrandando y enriqueciendo en la calidad de las distintas figuras y en los últimos 25 años las dimensiones han llegado a ocupar casi el salón de la casa teniendo una superficie de unos 12 metros cuadrados.


La única finalidad que tenemos a la hora de montar este belén no es otra nada más que la satisfacción personal de conmemorar estas fechas y disfrutar del ambiente que genera en la casa.


Viene gente de varios pueblos normalmente conocidos y amigos pero también vienen gentes que no conocemos pero que han oído por las redes o por boca a boca de la existencia de nuestro belén y que nosotros enseñamos gustosamente y nos sentimos confortados por el entusiasmo que genera en los visitantes.

 

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