El perfumista de Carretera de Granada

El perfumista de Carretera de Granada

Manuel Leon
01:00 • 31 ene. 2012
Conquistó aquella España de delantales y boniatos con sus esencias de tulipán y limón; recorría aquellas ciudades en blanco y negro de los 40 y 50, circulando con su furgoneta por adoquines gastados, haciendo sonar el claxon y repartiendo muestras de sus perfumes entre amas de casa cargadas con bolsas de papel de estraza, entre guardias urbanos y niños con pantalón corto y flequillo rebelde. Angel Fernández Mateos fue un gran perfumista almeriense - no tan popular como Antonio Briseis de quien fue socio en sus comienzos- pero uno de los principales emprendedores de su tiempo. Su actividad como perfumista con la marca Nike y su actividad promotora en el barrio de San Félix aún la recuerdan los almerienses que peinan canas. Angel Fernández, nació en la calle Conde de Ofalia en 1909, hijo de una familia de almacenistas del Mercado Central. Marchó de joven a trabajar de aprendiz en una fábrica catalana de perfumes y allí adquirió los conocimientos necesarios para abrir en 1929, en tiempos de Primo de Rivera, su primera fábrica debajo de la casa de sus padres, junto a la antigua Casa de Socorro. En ese local, entre fragancias de pétalos de rosa y lavanda, empezó a destilar sus primeras colonias que bautizó con el nombre de Nike, diosa griega de la victoria. Y al tiempo que se empieza a hacer un hueco en el mercado, se casa, y empieza el hogar a llenarse de vástagos, hasta siete. Es por eso que no descansa en su afán por crecer, por desarrollar su incipiente industria almeriense. Se planta en Valencia y compra Robillard, una de las fábricas de jabones de lujo más señeras de la España de la época, con 300 trabajadores. Y al tiempo comienza también a cultivar y destilar plantas de geranio cerca de la playa de La Malvarrosa. Compra también terrenos agrícolas, el brioso almeriense para cultivar limoneros y extraer la esencia de limón por un sistema propio de agujas raspando la corteza del fruto. En Málaga y también en Almería, cerca de la calle Granada, montó dos fábricas de esencias de este fruto. Fue prosperando y amplió instalaciones también junto a la fábrica de Perfumes Nike, en la vieja Escuela de Formación de la Carretera de Granada. Alumbra entonces en su probeta otras marcas como Belinda, Sherezade, Sueño de Oro, Heno Vigoroso Doncel o Rosa de Francia, con las que comienza a vender con notable éxito en Marruecos y en Estados Unidos a partir de los años 60, bajo Nike como marca emblema. Angel Fernández, el fabricante de colonias a granel, era ,más que otra cosa, un tipo inquieto, incapaz de dejar de olfatear tanto esencias como buenos negocios. Por eso compra solares y entre 1959 y 1960 construye todo un barrio, el de San Félix, en mitad de la Carretera Granada, con su promotora Inunirsa: más de 500 viviendas, en las llamadas torres portaviones de la época, en calles a las que rotula con el nombre de algunos de sus hijos: David, Benjamín o Celia. Gracias a su ingenio con las mezclas aromáticas, con las fórmulas magistrales de agua de flores que perfeccionaba como un alquimista en su rudimentario laboratorio, Fernández Mateos, convirtió Perfumes Nike, en una de las principales marcas de perfumes nacionales a granel y estuchados que perdura aún veinte años después de su muerte. En 1983 realizó la venta a Campomar, una empresa de Ceuta,






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