La segunda Vieja de la pandemia, sin alternativas

Los Ayuntamientos suspenden la fiesta pero sin iniciativas para vivirla desde casa como en 2020

Familia Mojaqueras celebrando La Vieja. (Fotografía de Ricardo Alba)
Familia Mojaqueras celebrando La Vieja. (Fotografía de Ricardo Alba) La Voz

Fechas señaladas en el Levante Almeriense hay muchas, y muchas son las festividades que, aunque compartidas con el resto de la provincia y en muchos casos del país, se viven con un fervor especial en estas tierras. Pero en el corazón de la milenaria Axarquía andalusí, hay una celebración que no se encuentra prácticamente en ningún otro rincón de España y que hace evocar a sus habitantes algunos de sus recuerdos más entrañables y felices.


Este año, el Levante Almeriense celebra a medio gas su fiesta más emblemática, esa que hace brotar sonrisas de complicidad entre sus vecinos cuando por motivo de estudios o trabajo coinciden en otras ciudades del país, y la que más añoranza de la tierra les despierta cuando les toca pasarla fuera.


Renacimiento



Los levantinos saludan la llegada de la primavera con La Vieja, una fiesta cuyo origen no está del todo claro, aunque en lo que sí parece haber unanimidad es en su significado: partir o apedrear la vieja es matar lo antiguo y gastado, y dejar por tanto paso a lo nuevo, encarnado en toda la potencia de la primavera en ciernes. Todo un rito de renacimiento que entronca con tradiciones paganas y también con las raíces cristianas del Levante.


Ante la situación sanitaria, la práctica totalidad de los municipios en los que se celebra esta fiesta han decidido `suspender’ la celebración. Aunque el alcance real de dicha decisión se limite a la clausura de espacios municipales tales como merenderos, y a recordar a los habitantes del Levante la limitación vigente de las reuniones sociales a un máximo de seis personas, es de esperar que el posicionamiento conjunto de los Consistorios tenga un efecto positivo para concienciar a la población del riesgo en el que todavía se encuentran los municipios del Levante y especialmente del que puede suponer esta celebración. 



La relajación tras la bajada de la incidencia en la comarca, el buen tiempo y la socialización, en el campo y lejos de miradas indiscretas, pueden convertirse en la tormenta perfecta que espera el Covid para descontrolarse de nuevo.


Este año, pareciera que la fatiga de la pandemia ha impedido a la mayoría de los pueblos impulsar actividades para mantener vivo el espíritu de La Vieja, como sí que sucedió el anterior. Pulpí ha sido uno de los pocos municipios que sí lo ha hecho, con un concurso.

 

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