Velefique pide niños prestados para celebrar su fiesta de los cuentos

Menores de otros pueblos acuden al Veleficuento

Y los niños volvieron a poblar las calles del pueblo
Y los niños volvieron a poblar las calles del pueblo La Voz

La de Velefique es una historia de felicidad y tristeza a partes iguales. La felicidad de unos vecinos que han elevado a ilusión la celebración anual del ‘Veleficuento’, una forma de que los mayores de la localidad compartan con los niños esos cuentos que les han acompañado durante toda su vida.


La tristeza porque en Velefique prácticamente no quedan niños. Según el censo de la localidad sólo tres personas tienen menos de 18 años y apenas uno se puede considerar un niño.Todos los demás vecinos, algo más de 200, son personas de mayor edad, con un alto porcentaje de ancianos.


Pero el pueblo quiere mantener esa vieja tradición que consiste en contarles cuentos a los menores, trasladarles esos relatos fantásticos que son, también, una parte de la memoria colectiva de sus gentes.


Niños ‘alquilados’
El alcalde de la localidad de la Sierra de Los Filabres, Rafael García, explica que este era el segundo año en que se celebraba el Veleficuento y la gente del pueblo tenía mucha ilusión porque ese iniciativa no se perdiera. El problema seguía siendo el mismo: la falta de menores de Velefique.


“Así que nos pusimos en contacto con la Asociación de Madres y Padres de Alumnos de Benahadux, hablamos con ellos para ver si nos podían ‘prestar’ a sus niños y les pareció una buena idea”. Dicho y hecho; la AMPA y un par de centros educativos se pusieron manos a la obra para animar a los niños, y a sus familias, a que se desplazaran hasta Velefique para ser esos niños que el pueblo no tiene.


La gran fiesta
Así que el fin de semana posterior al Día del Libro llegaron dos autocares y numerosos vehículos particulares para llevar hasta allí a los que al fin y  ala postre serían los destinatarios de los cuentos de los mayores velefiqueños, el alma que animara su particular fiesta de los cuentos infantiles.


Los preparativos habían sido minuciosos, acordes con la expectación que despertaba la posibilidad de ver de nuevo niños corriendo por las calles, oyentes de excepción de las historias contadas por las personas mayores. Según la concejal María del Mar Segura Rubira, cerca de medio centenar de vecinos del pueblo se convirtieron por un día en protagonistas del arte de contar cuentos.


Teatro en la calle 
Y se lo tomaron en serio, desde los adultos a los ancianos, entre ellos las dos ‘hadas madrina’ que durante toda la jornada recorrieron calles y plazas; dos vecinas de 87 y de 93 años que, probablemente, fueron las que mayores dosis de ilusión derramaron en torno a esta singular actividad.


Este año el Veleficuento ha completado el aforo previsto, el ‘sendero de los cuentos’ se ha visto desbordado, los vecinos se disfrazaron de personajes de cuento, echando mano de su imaginación, pero además, muchos de esos ‘niños prestados’ quisieron ser algo más que espectadores y se disfrazaron para la ocasión

 

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