Remansos de paz junto a las bulliciosas ciudades

Incluso el turístico Poniente Almeriense posee solitarias playas en las que desconectar

Las Palmerillas, en Aguadulce.
Las Palmerillas, en Aguadulce. La Voz

Con 16 kilómetros de playa, Roquetas de Mar es uno de los mayores reclamos turísticos de toda la provincia de Almería. Esto es un arma de doble filo para veraneantes, que encuentran en el municipio los mejores servicios y atractivos reclamos para ellos, pero que, a la vez, ven cómo en los meses de verano ciertas zonas pueden masificarse. Sin embargo, el disponer de una extensa costa ha hecho que en Roquetas también se pueda desconectar, por ejemplo, en la Playa de las Palmerillas, situada a medio camino entre Aguadulce y Las Salinas, o en Punta Entinas Sabinar, un paraje natural que comparte con El Ejido y que incluye en su interior una Reserva Natural formada por dunas, salinas y un paisaje estepario en el que disfrutar de una jornada de paz y relax.


Más al sur, en dirección a Granada, se encuentra uno de los municipios con más solera, tradición e historia de Almería. Adra, ciudad milenaria, se extiende hasta la provincia vecina con algunas calas que, aunque salvajes, ofrecen soledad e intimidad.


Las Calas de la Habana, en la zona de la Vega de Adra, suelen ser lugar de encuentro de familias, teniendo zonas habilitadas para barbacoas. Cala Junco, la Playa de las Conchas, la Playa de la Juana o Playa Cabite son otros de los enclaves costeros de la zona.



Todos ellos poseen como denominador común lo empedrado de sus caminos y lo salvajes que se presentan ante el bañista, pero su lejanía hacen que la tranquilidad se respire prácticamente a lo largo de todo el año.


Se tratan de pequeños remansos de paz en medio del bullicio de los núcleos de población. La prueba de que la provincia cuenta con rincones de todo tipo a lo largo y ancho de su extenso litoral. Un lujo que hay que disfrutar.



 

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