Super Soco TC Max la moto ciudadana del siglo XXI

La moto eléctrica de moda está en Indalmar Motor, Grupo Playcar

Probamos la Super Soco TC MAX para descubrir lo que daría de si una moto eléctrica en nuestros días, una vez ya pasado un tiempo de rodaje en este tipo de motos.
Moverte con una moto de este tipo significa hacerlo de una manera limpia y sostenible, sobre todo.
La Super Soco TC MAX, equivalente a una 125cc de combustión, combina las bondades dinámicas y toques distintivos de una naked “con cierto aire retro” con una “electromecánica” que empuja de verdad y que no tiene nada que envidiar a sus humeantes rivales.
Otro aspecto muy importante a tener en cuenta son las ayudas que recibimos cuando la compramos, si nos acogemos al Plan Movies II, ya que vamos a obtener un descuento de hasta 750.-€, cifra esta nada desechable, todo lo contrario.

Limpia, respetuosa… y tremendamente divertida. Lo más llamativo es su diseño clásico, con asiento de cuero con costuras marcadas, elegantes y vistosas llantas de radios y el faro delantero redondo, con tecnología LED que incluye además la iluminación diurna DRL, se convierten en sus elementos más destacados.
 
Tampoco hay que olvidar que se trata de una moto equivalente a una 125 cc, por lo que se puede manejar con el carné B de coche y con el A1 de moto. Son más económicas de mantener, gracias a unos motores más eficientes y a la reducción de mecanismos que encarecen su mantenimiento. El precio para recorrer 100 kilómetros está por debajo 1 euro y adicionalmente sólo gastarás en pastillas de freno y neumáticos. Una opción realmente económica y accesible que entra, ahora sí, en competencia directa de sus rivales de motor de explosión.

Facilidad de conducción. La TC MAX no tiene palanca de cambio ni de freno trasero, sólo las manetas del manillar para accionar los frenos, con un disco por rueda, apoyados por un sistema combinado. Sin embrague ni cambios, se conduce como una moto automática o un scooter. Aunque al principio echarás de menos el pedal de freno trasero, que no tiene, al ir este mando en la maneta izquierda, te acostumbras rápido. La posición de conducción es cómoda, con un asiento bajito y en perfecta triangulación con estriberas y manillar. La TC MAX de Super Soco ofrece tres modalidades de funcionamiento que liberan en mayor o menor medida la descarga eléctrica que llega desde la batería al motor, situado dentro del chasis y con una transmisión final por correa dentada que filtra las típicas reacciones bruscas de los motores eléctricos.
La batería va en el centro de la moto: con una llave, desde el lateral izquierdo de la moto abres el asiento y la tapa que conforma el falso depósito. Debajo del asiento hay un interruptor general, uno de ese tipo diferencial, como los fusibles de casa. Bajo la tapa del falso depósito hay una bandeja donde llevas el cargador, que puedes sacar de ahí. Debajo de la bandeja, la batería extraíble.

No hay caballete central, pero sí una pata lateral sólida y de fácil uso. El cuadro se reduce a una esfera con el velocímetro, algunos testigos sobre el fondo y a una pequeña pantalla digital a la derecha, dentro de la esfera, con el porcentaje de batería, temperatura de la misma, kilometrajes y "modo" de uso (tiene tres).

En la ciudad es agradable, rápida saliendo de semáforos y ágil. Incluso en modo 1, el más lento, es suficiente en las calles del centro de las ciudades, siendo más recomendable el 2 si vas por calles y avenidas principales, más anchas, con una velocidad del tráfico superior.

Conclusiones. En resumen, es muy barata y accesible, siendo una grandísima opción para usuarios que precisen transporte urbano o periférico, es la moto que se percibe como algo utilizable a diario, con comodidad, con posibilidades reales de sustituir a una de gasolina para mucha gente que no precisa más autonomía ni prestaciones, a un precio accesible.
Yo no esperaba divertirme tanto con esta pequeña moto, y sin duda, a pesar del coste que suponen, si hiciese más vida urbana y más desplazamientos por ciudad, sería una seria opción para valorar. Hay que recordar que el concesionario oficial es Indalmar Motor, que se encuentra situado en el polígono de La Juaida, donde te podrán ofrecer una prueba con la misma moto que hemos rodado nosotros.







 





 

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