Bruselas se fija en Almería para diseñar su estrategia contra los plaguicidas

Los invernaderos se convierten en la inspiración para intensificar la lucha biológica

Las nuevas reglas serán aprobadas por el Parlamento Europeo
Las nuevas reglas serán aprobadas por el Parlamento Europeo La Voz
Antonio Fernández 23:39 • 24 jun. 2022

No se puede hablar de una ‘declaración de guerra’ a los plaguicidas en la agricultura europea, pero casi. La Comisión Europea ha propuesto esta semana un cambio de reglas en el uso de los productos fitosanitarios a causa de los riesgos, tanto sanitarios como ambientales, que supone su utilización.


Una estrategia que propone como fecha para el cumplimiento de los objetivos el año 2030 y en la que el ejemplo del modelo de agricultura intensiva almeriense tiene mucho que decir por la experiencia y la implantación, casi generalizada, de control biológico para combatir las plagas de los cultivos.


Invernaderos
Los técnicos de la Comisión han manifestado en el documento presentado este pasado miércoles que la lucha biológica “se usa ya ampliamente en los invernaderos”, con especial mención a los que se cultivan en la provincia de Almería, donde cerca del 90 por ciento de la superficie ya se rige por principios de producción integrada.



Bruselas pone como ejemplo el trabajo realizado en métodos de control biológico en plagas ampliamente extendidas en la mayor parte de los países europeos, como son la mosca blanca o los pulgones, y señala que, a partir del caso almeriense, “el desafío es extender su uso más ampliamente en la agricultura de los países comunitarios”.


Firmeza
Advierte la Comisión Europea que se fijan con la nueva normativa “reglas estrictas para hacer cumplir el control de plagas y que la agricultura sea respetuosa con el medio ambiente. Con ello quiere garantizar que todos los agricultores practican el MIP (Manejo Integrado de Plagas), que establece como prioritarios todos los métodos alternativos de plagas, y sólo deja un resquicio a los plaguicidas químicos “como último recurso o medida”.



La propuesta pretende acelerar la transformación de los sistemas agrarios de producción, apostando por la lucha integrada y por una disminución mucho mayor que la que se ha producido hasta ahora en el uso de los plaguicidas, salvo en algunas áreas concretas como es el caso de Almería. Se trata, según se indica, de evitar riesgos para la salud de los productores y de los consumidores, pero también de proteger el medio ambiente de los impactos provocados por los agroquímicos y, al tiempo, la fauna polinizadora, en especial las abejas, cuyas poblaciones han sufrido un drástico descenso que pone en peligro la biodiversidad en el continente.


Receta para todos
Entre sus múltiples consideraciones, la nueva reglamentación de la Unión Europea, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Agricultura español, parte de la consideración de que Europa, por sí sola, no puede lograr con éxito la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles.



Por ello está dispuesta a hacer que esa apuesta se traslade a terceros países que venden sus productos en los mercados europeos, de forma que sus normas se aplicarán igualmente a frutas y hortalizas producidas fuera de la UE, “ya que los productos importados deben cumplir los mismos requisitos que los productores locales para ser comercializados en nuestros mercados, incluido el cumplimiento de los limites máximos de residuos.


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