En Almería no hay macrogranjas pero suma casi 500.000 cerdos

La mayoría de explotaciones intensivas no tienen más de 2.000 cabezas en Levante y Almanzora

Una explotación de ganado porcino en Huércal-Overa
Una explotación de ganado porcino en Huércal-Overa
Manuel León 11:06 • 12 ene. 2022

En la polémica de las macrogranjas porcinas, desatada por las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, al The Guardian, Almería no tiene por qué sentirse aludida.


La radiografía del sector en la provincia es la siguiente: se trata de un negocio muy atomizado entre pequeños ganaderos que se dedican al cebo de lechones que, en su mayoría, son propiedad de grandes empresas productoras y comercializadoras como El Pozo, Juan Giménez y Porcisán, la mayoría encuadradas en el Levante español. Lo que obtienen los ganaderos almerienses es un precio que oscila en torno al euro por kilo de carne viva o en canal, al que hay que descontar los gastos de pienso que en ocasiones  crece por encima del euro por kilo engordado.


La mayoría de las granjas almerienses no sobrepasan las 2.000 cabezas, que no llegan a ser consideradas, por tanto explotaciones industriales con más de 20.000 cabezas, como ocurre en otros países europeos como Alemania o en EEUU,  el primer productor mundial. Además, no hay una definición regulada de lo que es o no es macrogranja.  La medida que más se acerca para delimitar tamaños es el de la UGM (Unidad de Ganado Mayor). El límite para una explotación industrial sería el de 750 UGM, que se correspondería aproximadamente con unas 5.000 cabezas, de las que no consta que haya ninguna en la provincia, al menos hasta los dos últimos años.



Almería, sin embargo, es una potencia ganadera en porcino en Andalucía, en la variedad de cerdo blanco de cebo, con cerca de 500.000 cabezas y 400 explotaciones, según el último censo de 2020 de la Consejería de Agricultura. Es así, la segunda o tercera -según los años- zona productora de la región, junto a Antequera y Campillo (Málaga) y Sevilla. Las principales zonas porcinas en la provincia están localizadas en Huércal-Overa, Pulpí, Albox, Los Vélez, Tabernas y Níjar. 


Según José Haro, que ha sido presidente de la Agrupación de Defensa Sanitaria de Pulpí y ganadero durante varias décadas, “En Almería sería imposible llevar a cabo una explotación extensiva, como apunta el ministro desde su ignorancia, no sería rentable, sin intensivo la gente de la ciudad no podría comer carne”.



El principal caballo de batalla del sector es la peste que genera y el tratamiento de los purines y el nitrógeno que   emite a la atmósfera que está considerado un factor de cambio climático.




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