Atrapados en una ratonera: 76 agricultores de Níjar no existen en los papeles

No han podido cobrar siete millones de euros de ayudas por la Dana porque su agua es ‘alegal’

Agricultores de Níjar afectados por la DANA de 2019.
Agricultores de Níjar afectados por la DANA de 2019.
Manuel León
22:27 • 17 sept. 2021

Más de 70 agricultores de Níjar están atrapados en una ratonera: resulta que vieron perder sus cosechas por la Dana de 2019 y por el temporal Gloria de 2020 y no han podido ser beneficiarios, como otros, de ayudas de la Junta de Andalucía. “Llevamos toda la vida cultivando, pagamos IBI de regadío por nuestras tierras, pero no existimos porque nuestra agua no es legal”, argumentaba ayer Angeles Sánchez, una de las agricultoras afectadas por esta situación que suma un importe agregado de siete millones de euros que no han podido percibir.



Esta situación tan atípica se produce por que la Administración autonómica no reconoce el agua de los pozos con los que riegan -pozo del Almendrico, San Luis y Santa Bárbara, entre otros-  al no estar aún inscritos en el registro oficial de aguas. Pero no porque los usuarios de ese agua subterránea no quieran, sino porque el registro se demora por espacio ya de varios años. Además, desde 2018 la Comunidad de Usuarios del Campo de Níjar (CUCN) no admite nuevos comuneros y esta nómina de productores  se topa con un callejón sin salida.



La chocante situación afecta también a agricultores vinculados a empresas como Biosabor y Costa de Níjar.



El pasado 7 de septiembre  salió publicada en el BOJA la relación de beneficiarios definitivos causados por los dos fenómenos meteorológicos adversos, denegando a más de 70 productores de la primera resolución provisional del 18 de noviembre de 2020. Esa falta de agua legalmente registrada ha frenado también la expansión de nuevas hectáreas de invernadero y las licencias de obra para nueva construcción de superficie invernada en el Ayuntamiento de Níjar.



Los agricultores afectados que no pueden regar con agua de la desaladora esgrimen que solo pueden sembrar tomate y calabacín, pero no pimiento o sandía por la salinidad de los pozos.



En el fondo de este conflicto de intereses subyace el control que la administración quiere establecer para que no siga creciendo la superficie cultivada sin recursos hídricos garantizados y perjudicando también los precios medios por el aumento de producción.





Temas relacionados

para ti

en destaque