El santuario de la fresa almeriense está en Abrucena

Dos antiguos urbanitas cosechan ya 10.000 kilos en ecológico cuando no llega la de Huelva

Manoli Martín recolectando sus fresas en Abrucena hace unos días.
Manoli Martín recolectando sus fresas en Abrucena hace unos días.

Francisco Aguilera, el hijo de un médico radiólogo de la Bola Azul, hasta hace un año se ponía una corbata por la mañana y salía a vender coches Toyota para mantener a su familia. Ahora sigue vendiendo, pero lo que despacha brota de la tierra no de una fábrica: se ha convertido en el principal productor de fresa ecológica de la provincia, en Abrucena, la tierra de las cerezas. “Que si me arrepiento de dejar Almería para venirme al pueblo, no, no me arrepiento”, aseguraba ayer mientras recolectaba los últimos fresones de la temporada. Tiene 42 años y el apoyo de su esposa Manoli Martín, en el campo y en la casa, una familia que se complementa con dos hijos, Paula y Fran, a los que han matriculado en el colegio del municipio de algo más de 1.000 habitantes, haciendo real ese sueño inverso al de nuestros abuelos “de la ciudad al campo”, poniendo en valor ese reto que tiene Javier Aureliano de llenar de vida la ‘Almería vaciada’, en una provincia en la que más de la mitad de los municipios no alcanzan el millar de almas. “A nosotros nos ha costado menos trabajo porque veníamos siempre los fines de semana, es la tierra de mi padre y la queremos como algo nuestro que es”, se enorgullece Francisco.


El antiguo comercial de utilitarios ha vendido en su primera campaña más de 10.000 kilos de fresa ecológica en tarrinas de medio kilo. Se trata de un producto gourmet, que se cultiva con abono natural, con agua del río Nacimiento, y que se ha comercializado muy bien en el Mercado Central, en tres alhóndigas y en muchas frutería de Almería a cinco euros la tarrina. “Quien venga a comer huevos con patatas a 'la María' de Abrucena y se quiera llevar unas tarrinas, aquí las vendemos más baratas, a 3,5 euros”, informa Francisco a cualquier dominguero que se precie.


Su fuerte es que complementa al fresón de Huelva que llega a Almería desde diciembre a mayo. Él, precisamente, recolecta el fruto a partir de mayo hasta finales de noviembre en una variedad palentina llamada Portola. Este año ha sembrado una hectárea, pero ante la demanda, la próxima campaña duplicará la superficie. 


Francisco y Manoli no se han parado ahí: han cultivado también azufaifos y algo de frambuesa, la única que hay en Almería y también cuentan con algunos olivos y almendros y algunas gallinas que no paran de triscar y que ponen huevos camperos con sabor a fresa.




 

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