Cajamar ve el futuro en el control biológico

Aboga por aumentar la eficiencia del uso de la fauna auxiliar contras las plagas

Las claves agrícolas del futuro pasan por una menor dependencia de plaguicidas.
Las claves agrícolas del futuro pasan por una menor dependencia de plaguicidas. La Voz
La Voz
10:11 • 03 oct. 2018

En sus estudios y publicaciones, la Fundación Cajamar subraya la importancia de promover la biodiversidad funcional y el control biológico en el entorno de la agricultura intensiva para contribuir a disminuir los efectos del cambio climático. Con este objetivo colabora en el proyecto BIOPLAN (Biodiversidad y control biológico contra los efectos del calentamiento global en agricultura intensiva en zonas del litoral mediterráneo), que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica.



La horticultura intensiva bajo plástico es un agroecosistema muy vulnerable a las plagas. Se prevé que el calentamiento global tenga una influencia directa en el incremento de las plagas y en la mayor necesidad de emplear fitosanitarios para su control. En este escenario, el peligro de un mayor uso y abuso de plaguicidas puede incrementar el riesgo de efectos secundarios indeseables, con implicaciones importantes en la conservación de los insectos auxiliares, en la biodiversidad, en el medio ambiente, en la calidad de los alimentos y en la salud humana. Para reducir este impacto, la agricultura debe hacer una transición completa a una agricultura climáticamente neutra, mediante un uso aún más razonable de los productos fitosanitarios.



Eficiencia
El proyecto Bioplan propone una estrategia de control biológico por conservación, poco desarrollada y explorada en cultivos hortícolas protegidos, que puede ayudar a incorporar una herramienta más a las guías de gestión integrada de plagas en estos cultivos.  Sus objetivos específicos son: aumentar la eficiencia del control biológico de plagas, mediante el incremento de la biodiversidad en el entorno de los cultivos hortícolas bajo plástico; aportar una herramienta más a los protocolos de gestión integrada de plagas en estos cultivos, que puedan contribuir a reducir la necesidad de plaguicidas; incrementar el interés por el control biológico por conservación y el manejo adecuado del hábitat en el sector productor y en las Administraciones públicas.



Flora autotóctona
Durante los últimos ocho años la Fundación Cajamar, en colaboración con el IFAPA La Mojonera, ha estudiado qué plantas arbustivas de nuestra flora autóctona son las más adecuadas para albergar enemigos naturales de las plagas y que no sean reservorio de virus o de sus vectores que puedan afectar a los cultivos.



El éxito en la reducción del uso de productos fitosanitarios, derivado de un buen funcionamiento de los servicios ecosistémicos de regulación de las plagas, dependerá de que esta medida sea adoptada a gran escala, y de la capacidad de interconectar cuantas más manchas de vegetación natural entre sí mejor, a través de setos y de islas de biodiversidad, que sirvan para minimizar los efectos de la elevada fragmentación del paisaje agrario que impide el movimiento de la fauna auxiliar beneficiosa entre los cultivos. 



Se espera que los resultados de este proyecto sirvan para impulsar este tipo de medidas a medio plazo en todas las zonas de horticultura intensiva del litoral mediterráneo. 





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