“De pequeño sufrí acoso escolar, aunque entonces no sabíamos lo que era”

Valentín Sola preside la FAAM, una plataforma de 17 asociaciones

Valentín Sola en su despacho.
Valentín Sola en su despacho. La Voz
Rosenda Mirón
20:00 • 11 feb. 2023

Comenzaremos por el final de la entrevista. Ese momento ya relajado donde la persona entrevistada cuenta lo más revelador sobre sí misma. En ese momento Valentín muestra lleno de emoción lo que para él es lo más importante en su vida, su gran y mejor proyecto: fotos de su hija de dos años, una niña risueña, rubísima, preciosa. Confiesa que está loco por ella y es su gran motor vital. Sola, tras hablar largo y tenido sobre FAAM, se destapa como un hombre realmente sensible y permeable, una imagen diferente a la que estamos acostumbrados a ver en actos oficiales fotografías.



En la vida social de Almería es una persona destacada. ¿Esperaba dotar de tanta rele-vancia a esta plataforma, FAAM?



Yo he seguido la senda, el camino que me marcó Matías García (anterior presidente), ha sido alguien con mucha relevancia en el sector de la discapacidad, es mi referente. Yo me di cuenta de que era muy importante que se viera lo que se hacía, visibilizar, por eso incor-poramos la figura de un periodista. Ese fue un momento importante porque empezamos a proyectarnos y a difundir lo que hacemos.



¿Cuál ha sido el mayor reto al que se ha enfrentado hasta ahora?



La mayor dificultad en general es encontrar interlocutores que empaticen con nuestras de-mandas. En 2014 nos enfrentamos a una situación muy complicada, en la que los incentivos y bonificaciones a los centros especiales de empleo (esos dependen de las Autonomías) se pusieron en peligro, lo que ponía en riesgo más de mil puestos de trabajo En la crisis económica de 2008 también lo pasamos muy mal, llegamos a tener una deuda de casi un millón de euros, aunque FAAM jamás ha fallado pagando sus nóminas, que suman cerca de 400.000 euros cada mes.



Supongo que a pandemia fue el súmmum.



Recuerdo una reunión en este despacho para decir “¿Y ahora qué hacemos?”. Nosotros atendemos todos los días a más de mil personas. Fue unánime la implicación de todos los profesionales de FAAM. Me impactó muchísimo todo eso. Los compañeros y compañeras de la residencia dieron un ejemplo fantástico, se confinaron cerca de 45 días con los resi-dentes y me pareció alucinante. Tuvimos la enorme suerte de que en esa primera oleada nadie se contagió. Fue muy emocionante, no he echado más horas nunca en mi vida de trabajo desde casa pero queríamos atender a toda la gente. Eso ha sido lo más gratificante, ver la respuesta de la gente en un momento difícil, que es donde se ve la calidad humana.



¿De dónde surgen tantas ideas que llevan a cabo?

Pues muchas nacen de la observación de necesidades y otras de la propia vivencia. Por ejemplo, yo tengo discapacidad y cuando era pequeño e iba al colegio, el Virgen del Sa-liente en Albox, llevaba un aparato, un corsé y tenía dificultades para moverme. Sufrí lo que ahora se llama acoso escolar, aunque entonces no sabíamos lo que era, no éramos cons-cientes. Yo en los recreos estaba siempre aislado, no participaba en los juegos ni practicaba deporte, no se fomentaba esa inclusión. Las propias experiencias nos dan ideas.


Tienen ideas que son pioneras en Andalucía.

Sï, uno de los proyectos es el de los cuidados intermedios; lo estamos desarrollando solo nosotros en Andalucía y consiste en atender a las personas que pasan un tiempo en el hospital, reciben el alta y muchas veces las casas nos están preparadas para la recupera-ción de esa persona, o el entorno desconoce cómo hacerlo o no está disponible. A veces esa ayuda tarda en llegar y ahí llegamos nosotros. Buscamos la financiación y desde nues-tro centro el equipo multidisciplinar se le da esa atención física, cognitiva, ayudamos a la recuperación. La Junta de Andalucía ya recoge los cuidados intermedios, no se ha desa-rrollado todavía pero llegará.


Parece usted incansable y capaz de todo, ¿tiene días malos?

Hay momentos difíciles, claro. Pero soy una persona muy positiva y eso me lo trabajo mu-cho, el tema de mi propio desarrollo personal. El otro día hice ese ejercicio que se llama la rueda de la vida y al final me quedé con tres cosas que creo que son fundamentales para mí: la familia, la salud y mi propio desarrollo personal, crecer desde un punto de vista posi-tivo, queriéndome y siendo fuerte para poder ayudar. Tengo momentos difíciles pero tam-bién me apoyo mucho en mis compañeros y compañeras, esto es un equipo. El éxito de FAAM y de cualquier organización es que haya buena, comprometida, que no sea gente tóxica, con visión y con ganas. Nos tenemos que tratar todos con cariño, respeto y con mucho amor, eso es la clave.


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