A 30 euros la noche: así es el “oasis” hotelero del Obispado en Aguadulce

Las instalaciones cuentan con más de 30 habitaciones y un comedor para hasta 200 comensales

Álvaro Hernández
20:34 • 17 sept. 2022

“Si te dijera que esto es un oasis, es obvio. Si te dijera que a la orilla del mar puedes descansar, rezar, formarte, convivir... Pero si tambén te digo que es un hogar, un taller,  una casa de oración, de retiro, de encuentro, de formación.. Este es tu sitio, a las orillas del mar”. Con estas palabras trata de definir el obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, la Casa de Espiritualidad ‘Reina y Señora’, un auténtico remanso de paz propiedad de la Diócesis en Aguadulce.


El prelado habla así de la Casa de Espiritualidad en un vídeo promocional de algo más de cuatro minutos de duración con el que la Diócesis de Almería pretende atraer huéspedes a este singular rincón de la Iglesia almeriense situado en Costa África, en la calle Eire.


Lo fácil sería decir que es un hotel con vistas al mar y a escasos metros de la playa, pero lo cierto es que, de esta forma, se simplificaría demasiado la definición de un lugar que, a decir verdad, poco tiene que ver con un hotel de playa.



De hecho, no se le parece ni en los precios: en una lista de tarifas recientemente publicada por la propia Casa de Espiritualidad ‘Reina y Señora’ se puede comprobar que los precios de las habitaciones oscilan entre los 30 euros (para una sola persona que tan solo desee alojarse) hasta los 90 euros (para habitaciones dobles con pensión completa).


Además, se ofrecen por separado los desayunos (a cinco euros) y las comidas (a doce euros).



Todo ello, en un pequeño complejo fundado en 1953 por el obispo Alfonso Ródenas García y que fue totalmente reformado siendo obispo de la Diócesis Adolfo González Montes.


En total, la Casa de Espiritualidad cuenta con 35 habitaciones climatizadas con baño, 3 capillas, 2 salas de conferencias, 3 comedores con capacidad para hasta 200 comensales, biblioteca, sala de servicios audiovisuales, salas para reuniones de grupos, cocina, galerías y terrazas amplias, un jardín mediterráneo de más de 8.000 metros cuadrados frente al mar, acceso directo al mar y un arking privado con 80 plazas de aparcamiento.



Actividades

La posibilidad de hospedarse en la Casa de Espiritualidad está abierta para todos, pero lo cierto es que en sus instalaciones se demanda cierto decoro (no es un hotel de playa, con todo lo que ello implica) y, además, su ‘clientela’ habitual acude a este rincón de la costa almeriense en busca de tranquilidad espiritual: ya sea para dedicar tiempo a trabajos doctorales o de escritura o para que numerosos grupos celebren en sus intalaciones retiros espirituales, la Casa de Espiritualidad suele ser un constante ir y venir de huéspedes que apuestan por este singular modo de alojamiento no necesariamente religioso.


De hecho, con los retiros espirituales y los numerosos huéspedes (especialmente en verano), la Casa de Espiritualidad ha llegado a acoger a 200 personas, atendidas por una plantilla que oscila entre las 3 y 5 personas (con personal dedicado al mantenimiento y la jardinería tanto de este complejo diocesano como del Seminario, situado en la capital). Así es el singular remanso de paz hotelero (que no es un hotel) propiedad de la Iglesia diocesana de Almería en pleno corazón de Aguadulce, frente al Mar Mediterráneo.


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