La caída del plan millonario para vender cannabis “en el mundo” desde Almería

LA VOZ accede a informes policiales sobre la Operación Ébano, saldada con 124.000 plantas

Seguimiento en la empresa de Cabo de Gata.
Seguimiento en la empresa de Cabo de Gata. La Voz
Javier Pajarón
20:59 • 12 feb. 2022

Nour cruzó la puerta de la empresa de mensajería con un paquete sellado con cinta adhesiva. La caja dibujaba un cubo casi perfecto con caras de cuarenta centímetros de longitud y diez agujeros de ventilación distribuidos sobre el cartón. Una pegatina en la parte frontal. El nombre de Ergin como remite. La ciudad de Weztlar (Alemania) en la dirección. 



El cliente depositó el bulto sobre el mostrador. Era la primera vez que pisaba la oficina. “Es un paquete de un amigo”, se justificó. Luego abandonó el local y se subió a bordo de un vehículo de color gris que esperaba apostado con un conductor en el núcleo urbano de Cabo de Gata (Almería). 



Nour pareció ignorar el fuerte olor que desprendía el envío y las bolsas de plástico llenas de cannabis que asomaban por los agujeros como una ventana indiscreta. Corría el 2 de marzo de 2021 y nacía el mayor golpe contra el tráfico de marihuana realizada hasta entonces en España, la denominada Operación Ébano.



La Guardia Civil arrestó el pasado verano a seis personas acusadas de sostener una producción de 124.000 plantas de cannabis en fincas de Sorbas, Lucainena de las Torres, Huércal de Almería y El Ejido. Ahora bien, no es solo una cuestión de volumen.



La investigación



Documentos internos de la investigación a los que ha tenido LA VOZ DE ALMERÍA evidencian la dimensión industrial del cultivo de ‘maría’, las conexiones de los investigados con mercados internacionales y, más aún, los grandes proyectos para convertir la provincia en un paraíso de la marihuana. Hablan de contactos con ayuntamientos, de licencias, de emplazamientos, de inversiones y, por encima de todo, de ganar mucho dinero. 



El Juzgado de Instrucción número Cuatro de Almería, en funciones de guardia, autorizó la apertura controlada del paquete postal descubierto en Cabo de Gata. La caja contenía dos bolsas con marihuana, con un peso total de dos kilos. La Guardia Civil decidió entonces tirar de ese hilo y ganar tiempo. 






Primero bloqueó el tránsito del paquete, con la excusa de un supuesto control aduanero en Madrid, y luego articuló una investigación sobre las personas vinculadas a esa marihuana. Nour visitó dos veces más la oficina en busca de respuestas los días 10 y 25 de marzo desesperado por la ausencia de noticias. 


El 12 de mayo de 2021 a las 8.21 horas, Nour llamó nervioso a Mario. “El paquete se ha quedado atrapado en Aduanas. Está en Madrid, no ha cruzado, está en Aduanas. En la oficina de correos no me contestan, pero la muchacha de correos me dijo que está en Aduanas”. 


Registros

Mario aparece en el epicentro de la presunta trama criminal. Un supuesto gurú del cannabis, de origen haitiano y hoy acusado de presuntos delitos contra la salud pública (tráfico de drogas) y pertenencia a organización criminal. Fue detenido cuando salía de una consulta y acusado de urdir un plan para conseguir beneficios multimillonarios de la producción de cannabis en Almería.


“Podemos montar un negocio juntos trabajando duro (…) una cantidad de 15 millones, hay trabajo para todo el mundo”, señala el detenido Mario en una conversación telefónica captada por la Policía Judicial de la Guardia Civil el 8.25 horas del 16 de junio de 2021. 


Los agentes siguieron el rastro del paquete y encontraron grandes explotaciones de cáñamo industrial. El 28 de agosto la Policía Judicial entró en una finca de Los Rubiales (entre Sorbas y Lucainena) y halló 45.000 plantas de cannabis de un metro y medio de altura. Ese mismo día se hallaron 24.000 plantas en un cultivo de Cuevas del Almanzora y 25.000 plantas en Guardias Viejas (El Ejido). 




¿Dónde iba todas esas plantas? El caso está pendiente de juicio y serán los tribunales los que precisen el destino real. No obstante,  la Guardia Civil aporta numerosos documentos y conversaciones que apuntan a exportaciones millonarias hacia el mercado europeo.


Los detenidos trataron durante meses de urdir un plan para dar salida a la marihuana, de bajo THC. Para ello contactaron con ‘empresarios’ en Italia y Suiza y valoraron la posibilidad de utilizar Gibraltar como punto de salida de la mercancía.


El 28 de junio de 2021 a las 18.16 horas, Mario negocia con un ciudadano italiano llamado Simone exportaciones de cannabis desde Almería. “¿Te busco una empresa que venda la flor bien secada y en condiciones?, señala Mario según las conversaciones reflejadas por la Guardia Civil.


“Me investiga Interpol”

Mario ofrece una “manipulación entre Almería y Madrid” del cannabis y su exportación a Italia. Desde allí, Simone se encargaría “del resto de Europa”. En la conversación Simone afirma que su organización exporta a Suiza, Austria y Alemania.  El diálogo se cierra con la posibilidad de obtener licencias de la Agencia Española del Medicamento (nunca se otorgaron) y el italiano se muestra reacio a realizar a cualquier gestión con el organismo oficial. “Me investiga Interpol”.


La Operación Ébano ha conseguido localizar los cultivos de marihuana levantados en suelo almeriense y, más aún, ha permitido trazar un mapa de las relaciones internacionales de los presuntos traficantes.


Cientos de folios de seguimientos, escuchas e indagaciones empresarios anticipan planes ambiciosos para la producción de cáñamo de cannabis. Este tipo de marihuana es legal cuando el THC es menor a 0,2 por ciento, la explotación está declarada y su uso es exclusivo para la extracción de fibra (tallo) o la producción de otras semillas. Todas las condiciones deben cumplirse a la vez. Generalmente el delito contra la salud pública se comete cuando los ‘agricultores’ manipulan los cogollos o secan las plantas. Por eso, las matas pueden crecer tanto antes de la intervención de Policía Nacional y Guardia Civil.


Una conversación captada el 1 de julio de 2021 entre Mario y un producto de nombre Alberto revelan las ideas de los investigados. “Somos unos de los mejor posicionados en Almería para vender todo lo relacionado con el cáñamo en el mundo. (...) la estructura en Almería nos puede costar un año (...) la mejor opción de secado sería en el propio invernadero, creando un secadero para llevar a la planta a un nivel donde no se alteren mucho las características de la flor, porque  el cliente va redistribuir en un  red y los que consumen en el mundo cannábico lo primero en que se fijan es en el buen sabor de la flor”.


Los presuntos traficantes hablaban de suelo para ubicar un centro terapéutico, de contactos con políticos y planes de futuro. Grandes planes frustrados.


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