“En la Hermandad de la Virgen del Mar no ha habido mangoneo, sino mala gestión”

José Luis Cantón Pavón es un referente absoluto entre los cofrades de Almería

José Luis Cantón posa para Juan Sánchez en la Plaza Vieja.
José Luis Cantón posa para Juan Sánchez en la Plaza Vieja. Juan Sánchez

José Luis Cantón Pavón es el presidente de la Gestora de la Hermandad de la Virgen del Mar. Histórico hermano mayor de la Hermandad de Estudiantes, ha estado al frente de hasta tres gestoras de hermandades. Funcionario de carrera casi recién jubilado, dirigió el Auditorio y el Apolo en los años del despegue cultural de Almería. 


¿Cómo llegó a las cofradías?

Fue al volver de la mili, en el año 79. Yo ya pertenecía a la Hermandad de Estudiantes, pero me lían, y me enrolo. El que estaba de hermano mayor estaba terminando Derecho, y me lo encasquetaron. Entonces no había elecciones, la directiva te decía te toca a ti, eres el hermano mayor por cuatro años. Y me tocó. 



¿Cómo estaba por entonces la Semana Santa almeriense?

Prácticamente desaparecida. Salíamos la Hermandad de los Estudiantes, se estaban empezando a recuperar algunas como Prendimiento, La Soledad…, la ventaja es que Estudiantes era el núcleo que aglutinaba a toda la gente joven de todas las hermandades. Y de allí salió el germen alrededor de don Juan López Martín, el canónigo archivero de la Catedral, que nos orientaba. 



¿Qué ha influido para que hoy sea un movimiento social de primer orden? 

Que la gente joven tenía muchísima inquietud por las cofradías. Empezábamos a movernos, salíamos fuera, y eso hizo que quisiéramos traer cosas. Éramos gente que pertenecíamos a los clubes parroquiales, o estábamos en los coros. El apoyo de don Juan López fue básico, fue un hombre que entendió que las hermandades tenían futuro, porque el Concilio Vaticano II hizo mucha pupa, era muy restrictivo, había que quitar las imágenes, había que quitar la Semana Santa… 


¿Se reinterpretó la religiosidad popular hacia algo austero?

Se reinterpretó hacia una religiosidad interna en los templos y en la calle. Pero la gente joven empezamos a movernos, vimos cosas en otros sitios y eso despertó el interés, apoyados por algunos sacerdotes. La Iglesia ha sido y sigue siendo reticente con las hermandades. Algunos sectores no entienden por qué lo vivimos de esta manera tan festiva. Pero es la realidad que tenemos, a pesar de que hoy es un movimiento importante dentro de la iglesia. 


¿Les ponen palos en las ruedas?

No. Eso se acabó hace tiempo. Hoy saben que no pueden poner pegas. La gente está más formada y en las hermandades estamos muy pegados a la Iglesia, no como en los 70, que nos reuníamos antes de Semana Santa, sacábamos nuestra procesión, y hasta el año que viene. Ahora una hermandad trabaja todo el año. 


¿Y hay injerencias del Obispado en las cofradías?

Hombre, nosotros tenemos unas normas que dicta el Obispado y tenemos que cumplirlas. Lógicamente cuando no estamos cumpliendo, intervienen. Yo he estado en tres gestoras, esta es la tercera [la de la Virgen del Mar]. He estado también de secretario diocesano de hermandades. En la provincia puedo haber 300 y están funcionando tanto o mejor que muchas de la capital. 


Vamos, que los cofrades de la provincia unidos podrían darle la vuelta a unas elecciones, por ejemplo. 

Si nos pusiéramos de acuerdo, por supuesto, no te quepa la menor duda de que podríamos aportar muchos concejales o muchos diputados. Pero eso ni se ha dado ni se va a dar. Entre otras cosas porque afortunadamente en las hermandades hoy estamos gente de derechas, de izquierdas, y de centro…


¿Por qué se identifica a las cofradías con una una opción ideológica? 

Pues no es verdad. Eso es un error. Históricamente la Iglesia en España se ha asociado a la derecha y hay gente de todos los sectores. Es verdad que en el franquismo se relacionaba por el apoyo de la Iglesia a la dictadura, pero han pasado muchos años. De hecho hay hermandades que la mayor parte de sus componentes son socialistas. No te voy a nombrar a nadie porque no es el caso. Me parece un error que nos quieran encasillar con la derecha cuando no lo somos. 


¿Qué conflicto hay en la Hermandad de la Virgen del Mar para haber llegado a una gestora?

No quiero que nadie se ofenda ni decir más de lo que decía el decreto del obispo. Un mal funcionamiento, por no ponerle otro calificativo más fuerte. Las hermandades, aunque no todas, no hemos actualizado el desarrollo de la normativa nueva, no solo religiosa, sino civil. Y hay hermandades, como la Virgen del Mar, donde no estaban las cosas acomodadas a la “s, con unos estatutos muy irregulares y eso permite que haya determinadas manipulaciones. No ha habido problemas económicos, ni de ese tipo. 


¿Hay dos grupos en conflicto?

Bueno, sí, pero es por una mala gestión, porque si se hubiesen hecho las cosas como se debiera, no estaríamos hablando de esta situación. Es simplemente una mala aplicación de la normativa. ¿Qué pasa? Que había sido repetitivo. 


¿Eso no lo resolvían unas nuevas elecciones?

Pues supongo que sí. Pero como los procedimientos los tenían de esa manera, lógicamente se iba a volver a producir porque no era la primera vez que ocurría, era la tercera. El mandato del obispo era adecuar el censo, que se hiciera un inventario, que se recopilara toda la información documental. Como ves, prácticamente todo administrativo, que es lo que estamos haciendo nosotros.


¿Están desenredando una madeja?

Efectivamente. No es que detrás haya habido, digamos, mucho mangoneo, no, ha sido una mala gestión. 


Vaya marrón. 

Pues sí, porque fue para tres o cuatro meses y vamos por casi dos años. He intentado convocar elecciones en un par de ocasiones, pero como la situación no estaba muy clara todavía, pues me decían espérate, vamos a dejar que las cosas se serenen. El que denunció fue el que supuestamente perdió, que no perdió. 


¿Había problemas de censo?

Claro, había problemas de censo, de voto por correo, había problemas de procedimientos que no están bien diseñados, y como no están bien diseñados, se prestan a que tú y yo hagamos lo que queramos. Y no se trata de eso. 


¿Y tardará mucho en aclararse todo? 

Yo creo que en breve, prácticamente está todo ya. Lo único que le vamos a dejar una serie de trabajos a los nuevos, porque los estatutos hay que revisarlos, hay que hacer unos programas informáticos adecuados a los tiempos. 


¿La Semana Santa almeriense tiene que sevillanizarse o tener personalidad? 

Yo conozco las dos Semanas Santas. Hay gente que nos cataloga, es que vosotros sois una mala copia de la Semana Santa de Sevilla. Y no es verdad. Hemos seguido manteniendo nuestro vocabulario, nuestra estructura organizativa. El problema es que desgraciadamente en esta tierra no hay profesionales de nada. 


¿A qué se refiere? 

Me refiero a que aquí no hay un tallista en condiciones, doradores, bordadoras, aquí no hay orfebres. Esa carencia la hemos tenido siempre. ¿Dónde hemos ido? A Sevilla, que era donde había orfebres, donde había imagineros. Tened en cuenta que la Semana Santa de Almería, salvo las diez o doce hermandades que estábamos de penitencia en el año 81 ó 82, el resto se ha hecho todo nuevo. 


La Agrupación va a cumplir 75 años, un momento quizá para reflexionar, ¿hacia dónde se encamina nuestra Semana Santa?

El próximo lunes hay una reunion donde se va a hablar de eso. Las hermandades tenemos muchas patas, no sólo es el día que procesionas, sino que tiene la pata de formación, la pata de caridad, la pata lúdica, que hacen que fluya la hermandad y que estemos los 365 días ocupados. 


¿Cuánto es el movimiento juvenil en la vida de las hermandades? 

La mayor parte. De cuarenta y tantos años, ó cincuenta para arriba no están en las hermandades. Es un lujo tener una persona mayor que sea el referente y conozca la historia de su hermandad. Aquí tú dejas de salir en la procesión y dejas de pertenecer a la hermandad. Yo no lo entiendo. 


¿Es porque la vida de la hermandad aparta?

No, yo te lo digo como responsable que he sido. De hecho, convocamos a todo a todos. Pero somos así. Cuando la Semana Santa desaparece a raíz del Concilio Vaticano II, no había gente joven, por eso se quedaron encerradas las imágenes. Hoy es al revés. Los que están mandando es gente muy joven. 


En la era de las redes sociales, ¿qué encuentran los jóvenes en las cofradías? 

Lo que no son capaces de encontrar en la calle. Van buscando valores, compromiso, van buscando su fe, no podemos perder de vista que todavía en España la mayoría de la gente está bautizada. La propia vida de la hermandad, junto con los valores, hace que la gente joven se vaya pegando. 


Almería es singular en cuanto al papel de la mujer en la Semana Santa. ¿Por qué aquí es más relevante?

Es que, por ejemplo, en Sevilla por reglas estaba prohibido que la mujer saliera en las procesiones y que pudiera estar en una junta de gobierno. Sin embargo, nosotros siempre hemos tenido. En eso hemos sido pioneros. 


Después de dos años, ¿cómo se plantea la próxima Semana Santa?

[Risas] Esa es la gran cuestión.  Ahora mismo no lo sabemos. Si la pandemia nos permite, pues habrá que hacer muchos análisis, exigir que la gente esté vacunada e intentar que se respeten las distancias. 


¿Debajo de un paso?

Ahí tienes que ir vacunado y con PCR hecha, si no, no te puedes meter debajo. Eso tiene que ser sí o sí. Porque además es que esto va a quedarse para siempre. 


¿Ha sido frustrante? 

Sí, muy descorazonador, es una parte de nuestra vida que nos han arrancado. Y los que estamos en hermandades creemos mucho en lo que estamos haciendo. Ten en cuenta que en pocos años la única aproximación a la religión que van a tener muchos niños van a ser las procesiones, porque los padres no llevan a los niños a las catequesis, no los bautizan. Estamos plenamente convencidos de que lo que estamos haciendo vale para algo. 


¿Y cuánto ayuda la Semana Santa al turismo? 

Un estudio que hizo la Universidad hablaba de que solo por las personas que nos visitaban, el impacto es de 11 millones de euros. Es verdad que a las hermandades no les repercute en nada. El Ayuntamiento da una subvención, pero no llega ni para pagar una banda. Hoy, sacar una hermandad de dos pasos puede rondar los 14 ó 15 mil euros. 


Mucho dinero. 

Mucho, y eso sale del bolsillo de los hermanos, y de la actividad que llevamos. 


¿Hay grandes donantes? 

Ese es el tema. En Almería no hay grandes donantes. Yo llevo en Estudiantes toda mi vida y no conozco ni un solo benefactor que haya dado más de mil euros. Nunca. Y el resto de las hermandades, igual. 


Después de muchos años de director del Auditorio y el Apolo, ¿qué situaciones recuerda haber vivido? 

Me acuerdo cuando Alejandro Sanz vino a Almería por primera vez, era un chiquillo. Lo traía el padre de la mano, lo metió en una sala y no lo dejaba salir. Después de cantar, carretera y manta, no se quedó ni a dormir. O la anécdota con las Azúcar Moreno en la caseta municipal, que tuve que suspender el concierto porque se las comían, estaban en su apogeo y eran despampanantes, el público se subía encima del escenario… cantaron dos canciones, cobraron y se fueron. Después ha habido cosas súper bonitas, el sorteo de la Lotería del Cáncer y el de Cruz Roja, la gala del Día de Andalucía… 

¿Ha visto cosas feas? 

Muchas. Más de la que yo hubiera querido. De alcohol y drogas, mucho. No te voy a decir de quién, pero… 


Usted ha visto pasar varias corporaciones municipales.  

He visto pasar casi todas. 


Podía decir aquello de ellos pasan y nosotros quedamos.  

Eso se lo decíamos a los concejales de Cultura cuando se ponían bordes. Y a algunos los ponía histéricos.  


¿Ha tenido algún problema?

Yo he tenido problemas personales, con izquierdas y con derechas, con los dos. 


¿Alguno se puede contar? 

No me importa contártelo. Cuando llega Esteban Rodríguez, que es quien me propone como director del Auditorio, a él y a Juan Megino les habían dicho que otro compañero y yo cobrábamos comisión de Sebastián Claret, el representante. Y, claro, con los años, se dio cuenta de que en Cultura no ha cobrado comisiones nadie. Está feo que lo diga yo, pero nosotros hemos sido funcionarios modélicos. 


Complicado trabajar bajo la sombra de la sospecha. 

Sobre todo cuando alguien dice, es que fulano me ha dicho, y ese fulano es otro representante de artistas, Joaquín de la Muela, el que nos acusaba. ¿Por qué le daban más a Sebastián Claret que a Joaquín de la Muela? Yo no lo sé, era cuestión del politico, es que los políticos municipales se meten a funcionarios. 


Si tuviera que quedarse con una de las corporaciones, ¿cuál sería? 

Yo creo que Juan Megino tuvo una muy buena corporación. De hecho, parte de la que hemos tenido hasta ahora han sido políticos que Megino trajo en su candidatura. Yo creo que a Megino se le hizo un flaco favor. El Paseo le pasó una factura injusta. 


¿Qué le queda por hacer? 

¿Qué me queda? [Risas] Yo quiero escribir un libro sobre la Semana Santa de Almería que lo tengo pergeñado. Tengo una asignatura pendiente, ir a Tierra Santa. Con ese par de cosas tendría suficiente. 


¿Y si pudiera elegir de qué cofradía ser hermano mayor?

Yo de Estudiantes [risas], de la mía. Mira que pertenezco a un montón, Borriquita, Coronación, Virgen del Mar, Virgen del Carmen… hay veces que no me acuerdo [risas]. 

 

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