“En Calar Alto trabajamos con tecnología puntera y prototipos muy sofisticados”

Joaquín García es técnico del departamento de Mecánica del Observatorio de Calar Alto

Joaquín García, junto a uno de los telescopios del CAHA, en Calar Alto.
Joaquín García, junto a uno de los telescopios del CAHA, en Calar Alto. La Voz

“En fin”, dice Joaquín, sonriendo, “somos los que durante el día, y junto a los compañeros técnicos de los departamentos de electrónica, informática y mantenimiento general, hacemos todo para que, cuando el sol se esconde por el horizonte, nuestros compañeros de Astronomía puedan tener todos los telescopios, instrumentos y equipos listos y a punto. Para que solo se preocupen de ‘hacer ciencia’...”.


Joaquín García de la Fuente lleva casi 14 años trabajando en el Centro Astronómico Hispano en Andalucía (CAHA), de Calar Alto, y se le nota que es feliz en su trabajo. Es de Viator, y se hizo Técnico Especialista Industrial en el I.E.S. Sol de Portocarrero, de El Alquián. Durante tres años estuvo en el sector de los ascensores, “del que guardo buenos recuerdos y amigos”, dice. En 2007 se enteró de que ofertaban públicamente una plaza para el departamento de telescopios y coordinación en Calar Alto, y después de pasar varias pruebas y entrevistas, en 2008 lo escogieron y entró en la plantilla.


Es un buen sitio para él, afirma. “Aunque no estén directamente relacionadas, desde muy pequeño mi gran pasión ha sido la aviación. Esas fantásticas, increíbles y hermosas obras de ingeniería que son capaces de alzar el vuelo y hacer todo lo que hacen... Soy piloto de ultraligeros, uno de mis grandes hobbies, y esa perspectiva de visión que te da estar en un lugar elevado, la sensación de libertad... Y si le añadimos mi interés por la ingeniería y los equipos industriales de carácter especial; y que soy un gran amante de Almería y la naturaleza... Sí, este es un buen lugar para trabajar”.



Además, le gusta el ambiente de trabajo. “Quisiera poner en valor también la labor de mis otros compañeros, tanto de limpieza como de administración. Son ese tipo de trabajos que a veces no vemos, pero sin los cuales el observatorio tampoco funcionaría...”.


Aluminizado



En su departamento se encargan de un amplio abanico de tareas, explica. “La configuración del conjunto telescopio/instrumentos para la observación; la crionización de instrumentos; los mantenimientos, reparaciones y modificaciones de la parte mecánica, neumática e hidráulica de todos los equipos de los propios telescopios y los instrumentos de observación, y de la propia cúpula y sus sistemas anexos...”.


Además, Joaquín destaca una operación que su departamento lleva a cabo anualmente: el aluminizado de los espejos de los telescopios. “Resumiendo, consiste en desmontar los espejos de los telescopios, trasladarlos a una sala especial y, mediante químicos, retirar la capa de aluminio que poseen”, explica. “Luego, los espejos se introducen en una campana donde se someten a una atmósfera de alto vacío y, mediante una serie de procesos, se les vuelve a aplicar una nueva capa de aluminio. Después de esto, volvemos a montarlos en el telescopio”.


“Todo ello hace que los telescopios de Calar Alto dispongan siempre de una gran calidad de sus espejos”, apunta. “Pero lo interesante también es que pocos observatorios disponen de este tipo de equipos de aluminizado, y deben enviar sus espejos a otros lugares para hacerles este proceso. Este es, por lo tanto, otro de los muchos puntos fuertes de nuestro observatorio”.


Punteros

El observatorio de Calar Alto tiene cuatro grandes telescopios, complementados con algunos de los instrumentos científicos más relevantes y punteros del panorama actual en la astronomía: CARMENES, PANIC, CAFE, CAFOS, OMEGA 2000, PMAS... Y, además, cuentan con actualizaciones impresionantes a nivel de electrónica y software. Pero a Joaquín le gusta destacar, además, que “todo lo que tiene que ver con su sistema estructural, su movimiento y estabilidad, es decir, su diseño o concepto mecánico e hidráulico, da tan buenos resultados que, después de casi 40 años desde su fabricación, se sigue utilizando en el montaje de nuevos telescopios de su mismo rango”.


Trabajar allí es, pues, “estar trabajando en muchas ocasiones con tecnología muy puntera, o sobre prototipos de equipos o sistemas que sabes que son únicos y, en muchas ocasiones, muy sofisticados”, afirma. “Esto hace que, como profesional, debas estar siempre en continuo crecimiento. Como técnico, pocos sitios mas hay en nuestra provincia con características similares”, asegura. “Y esto es llamativo, pues no muchos saben que aquí, en nuestra tierra, se encuentra instalado el telescopio óptico más grande de Europa continental, además de contar con una calidad de cielo nocturno envidiable...”.


Cuidar entre todos

Los almerienses deberíamos sentirnos orgullosos de nuestras instalaciones científicas, apoyándolas y cuidándolas, enfatiza Joaquín. "En este sentido, quiero recordar que, cuando alguien esté interesado en subir a lo alto del Calar Alto para disfrutar de su espectacular cielo, no debe llegar hasta los mismos pies de las cúpulas. ¡Eso está prohibido! Se debe respetar el entorno de seguridad de varios kilómetros alrededor del observatorio, y usar solo los equipos de luces justos y necesarios. Ni láser, ni luces largas de vehículos, ni focos...”.


Es que se puede perder todo el trabajo de observación de una noche, asegura, como pasó en estos días, por ejemplo, coincidiendo con las Perseidas. “Hay que cuidar lo que tenemos”, dice. “Cada uno en su lugar, con responsabilidad y conocimiento, todos podemos disfrutar de este fantástico cielo nocturno que nos regala Calar Alto. De hecho, animo a todos a concertar una visita guiada al Observatorio con la empresa encargada de tal fin, ‘Azimuth Spain’. Les aseguro que será una experiencia inolvidable”.


“La ciencia, la investigación, son motores principales del avance de la sociedad, y no podemos permitirnos bajar el ritmo en estos campos”, dice. “Todo lo contrario. Los avances en Medicina, en la seguridad de los vehículos o aviones, los móviles... Nuestro día a día es mejor, más seguro y feliz gracias a muchos científicos que han necesitado de recursos técnicos y económicos para crearlos. Como sociedad, debemos luchar porque esto nunca pare”.


EL DÍA A DÍA DE TRABAJAR EN CALAR ALTO

¿Y cómo es trabajar en Calar Alto?

“Aunque en el observatorio disponemos de alojamiento para el personal, yo subo y bajo a diario a mi casa”, sonríe Joaquín. “Tengo 45 minutos de ida, y otros tantos de vuelta, pero el poder ver todos los días a mis hijos...”. Pero someter al organismo al cambio de altitud (2.200 metros), tan rápido y con tanta frecuencia, no le sienta bien, reconoce.


Las instalaciones en el observatorio para el personal son inmejorables, asegura. “Habitaciones propias, cocinas, salas de ocio... Pero es que aquí trabajan compañeros de Madrid, Málaga, Granada, Cádiz... Además, en invierno, nevando y a -12 oC, ¡a veces es mejor quedarse en el observatorio! Yo cuento como chiste que soy un almeriense cansado de tanta nieve”.


El entorno del Observatorio es espectacular. “Estás inmerso en plena naturaleza y con vistas privilegiadas, llegas a ver toda la bahía de Almería, las Sierras de Gádor, Sierra Alhamilla, Sierra Nevada, Sierra Cazorla... Una auténtica gozada”.


 

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