Tiroteo en Venta Gaspar por el cáñamo: “¡Manda a la Policía, nos están matando!”

LA VOZ accede a informes de la Policía Nacional sobre un tiroteo de agosto con dos detenidos

Furgoneta hallada en Matagorda
Furgoneta hallada en Matagorda La Voz
Javier Pajarón
07:00 • 02 mar. 2021

La furgoneta se sumergió en el laberinto de invernaderos y huertos de Venta Gaspar (Almería) con paso firme, pero cuando los disparos comenzaron a romper la madrugada, las certezas se convirtieron rápidamente en dudas. Y todo fue huida.



Los tres viajeros llamaron al teléfono de Emergencias 112 desesperados, mientras eran perseguidos por “cuatro o cinco coches” entre caminos del paraje Flor Indálica. “¡Nos están disparando, nos están disparando, manda a la Policía!” Pero el plástico y la oscuridad de la noche atraparon su orientación y apenas sabían distinguir entre el asfalto de la autovía y “un callejón entre invernaderos”.




Entonces el denunciante paró por consultar el GPS y, mientras trataba de buscar su posición para comunicarla a su interlocutor en el 112, los perseguidores dieron caza, abrieron la puerta y trataron de arrastrarlo fuera por el brazo, a tirones. La llamada registró la escena de pánico. “Nos vamos al Aeropuerto. ¡Vienen, vienen! ¡Están detrás nuestro, nos están persiguiendo! ¡Son tres coches, son muchas personas con escopetas y pistolas!”.




La fuga llevó la furgoneta hasta una rotonda cercana a La Cañada de San Urbano, pero uno de los coches se saltó la glorieta e impactó de frente contra la furgoneta de los huidos. “¡Mira, mira! ¡Me han dado un golpe con el coche, pásame a la Policía! ¡Nos están matando!”. Para cuando llegaron a la terminal del Aeropuerto de Almería, sumido en la soledad de la pandemia y la noche, los tres parecían ya náufragos asidos a un tronco a la deriva.







Eran las dos de la madrugada del pasado 26 de agosto y, aunque silenciado durante meses, el episodio aflora ahora como el ejemplo de la conflictividad que viven los vecinos del llamado Sector 4 de Almería. Según fuentes de la Comisaría Provincial de la Policía Nacional consultadas por LA VOZ, el suceso está presuntamente vinculado a un intento de robo de cáñamo industrial de cannabis sátiva, la nueva moda del campo almeriense. El caso es complejo.

Urgencias de Poniente
Los viajeros se echaron a los brazos de una patrulla de seguridad privada e inmediatamente después en el refugio de los guardias civiles y policías nacionales destacados en el Aeropuerto de Almería. Y salvaron el envite sin heridas.



Esa misma noche, a las cuatro de la madrugada, a 40 kilómetros del lugar de los hechos, un varón de 47 años de edad se presentó en el área de Urgencias del Hospital de Poniente con un balazo en el hombro. Su vida no corría peligro, pero había perdido abundante sangre.




La Policía Nacional de El Ejido ‘voló’ hasta el centro médico para entrevistarse con el herido y, en una declaración espontánea, confesó que había ido a robar una plantación de cáñamo cerca de la Cañada. Los indicios conectaban. Allí, según su relato, unos cómplices misteriosos le dijeron que esperara y media hora después unos desconocidos salieron a tiros entre los invernaderos. Esa colaboración con los agentes de disipó poco después.




Según fuentes policiales, el coche del herido fue descubierto horas después en la pedanía ejidense de Matagorda, oculto para esconder los impactos de bala y el reguero de sangre que chorreaba por la tapicería del asiento del conductor.  La Policía Judicial y la Policía Científica detectaron dos orificios en la puerta delantera izquierda y en el volante, aunque no ha trascendido si se hallaron restos suficientes de los proyectiles que cotejar en los análisis de balística. Será importante.


Los agentes se lanzaban entonces a la búsqueda de los presuntos agresores y, al mismo tiempo, al esclarecimiento del tiroteo de aquella noche. Horas más tarde, eran detenidos el propietario de una plantación de cáñamo de cannabis en un invernadero y uno de sus empleados por su presunta implicación en el suceso.


Según agentes de la Policía Nacional, el cultivo contaba con unas 6.000 o 7.000 plantas de cáñamo industrial (las fibras se usan fundamentalmente para textiles) y en la finca se encontró una escopeta y un revólver, cuya capacidad para el fuego real no ha trascendido. Tendrán que ser comparados con los vestigios hallados por el Grupo IV (Homicidios) de Almería y la Policía Judicial de El Ejido.


Los detenidos han negado su participación en los disparos, aunque confirman la persecución a unos “ladrones” que merodeaban durante la madrugada la plantación. Según las primeras declaraciones a los investigadores, el dueño de la plantación vio “varios vehículos” alrededor de la finca y, cansado de sufrir ataques, había perseguido a los supuestos delincuentes  acompañado de empleados y conocidos encargados de la seguridad.


Desde mayo había padecido diversos intentos de robo, prácticamente desde el inicio de la colocación de los plantones en el parcela familiar. Estaba prevenido, según su versión de los hechos. ¿Y las armas? Estaban en en el invernadero, pero se desconoce su propiedad, que nadie se arroga, según los detenidos. Ninguno de ellos reconoce haber usado la escopeta ni la pistola y tampoco haber visto a sus ‘compañeros’ hacerlo.


Ahora bien, además de los denunciantes, testigos del barrio confirmaron que aquella noche se oyeron disparos entre los invernaderos del paraje, aunque desconocían el origen y si existían heridos. El suceso permanece bajo investigación. Los denunciantes cuentan con antecedentes policiales, aunque  en su relato afirmaron que creían que el ataque se produjo por una “confusión” de los agresores. Fueron a la zona a dejar a un amigo, insisten.

Violencia en los barrios
La Cañada de San Urbano, Venta Gaspar y Loma Cabrera han padecido en los últimos dos años varios episodios de violencia relacionados con el cannabis, ya sea plantaciones clandestinas o cultivos industriales aparentemente legales. Un mes después de este caso en el paraje Flor Indálica, un grupo de jóvenes asaltó presuntamente a una familia propietaria de otro cultivo de cáñamo industrial a las espaldas del cementerio de La Cañada. En ese episodio murió un agricultor tiroteado en el pecho desde un pequeño pasillo entre las estructuras de plástico.


El año pasado se registraron en la provincia de Almería seis homicidios consumados y 20 tentativas (un aumento del 25 por ciento respecto a 2019). Ocho de estos sucesos se produjeron en la capital almeriense, según revela oficialmente el Ministerio del Interior.


¿Cuánta gente participó?

Las diligencias policiales imputan a los dos detenidos presuntos delitos de tenencia ilícita de armas y amenazas. La situación muestra la dificultad para reconstruir con precisión los hechos y el grado de presunta participación (un suceso así encajaría a priori en un delito de tentativa de homicidio o lesiones). Además, existen dudas sobre el número de participantes. Los denunciantes hablan de otras personas con las que se reunieron entre Almería y Aguadulce antes del tiroteo. Asimismo, hay relatos contradictorios sobre el número de vehículos y personas a ambos lados de la ‘trinchera’. Un detenido dijo a la Policía Nacional que había “unos diez amigos”, a los que pidió ayuda por un posible robo en la finca.



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