“Se está criminalizando al sector y las restricciones no van a funcionar”

El ocio nocturno de Almería pide a las administraciones que no dejen caer al sector

Terraza de Burana, situada en el Paseo de Almería.
Terraza de Burana, situada en el Paseo de Almería. Juan Antonio Barrios

“El domingo por la noche tuvimos que mandar a su casa a 70-80 clientes, en verano es difícil adelantar los horarios y, a partir de las doce, ya no nos permiten recibir a más gente”. El sector del ocio nocturno de Almería vive con gran preocupación la aplicación de las últimas restricciones adoptadas por el Gobierno de España y las comunidades autónomas para frenar la expansión del coronavirus.


Desde este lunes, la Junta de Andalucía ha decretado el cierre de los bares que se dedican exclusivamente al consumo de bebidas, así como la prohibición de fumar en la vía pública si no se respeta la distancia mínima de seguridad de al menos dos metros. En los establecimientos, el consumo podrá realizarse en la barra o sentado en una mesa con una distancia mínima de 1,5 metros y una ocupación máxima de diez personas por grupo de mesas. Para estos locales se establece, además, la una de la madrugada como horario máximo de cierre y no pueden admitirse nuevos clientes a partir de la medianoche.

Francamente difícil

Desde que convivimos con el virus, muchos de estos locales se limitaban a abrir los fines de semana por la falta de afluencia de público. Entre ellos está Burana, cuyo gerente, Rodrigo Díaz, asegura que lo tienen francamente difícil, al igual que otras cafeterías que se dedican a servir copas y helados. Mantenerse solo con lo que da la terraza, apunta, se antoja complicado. Y estima que la facturación va a bajar entre el 40 y 60 por ciento, aunque muchos locales directamente tendrán que cerrar porque la suya caerá a cero.


Un bar de tapas lo tiene menos complicado, pero nosotros vamos a perder el turno, porque con el tema de la playa la gente llega aquí casi a la hora a la que no podemos recibir a nuevos clientes; a la una lo tenemos que tener todo desalojado”, señala.


“El momento más fuerte de venta se nos ha caído”, lamenta a LA VOZ Díaz, que defiende que ellos están haciendo las cosas bien. De hecho, han recomendado a sus clientes ya este fin de semana que no fumen a pesar de estar guardando la distancia de seguridad. Tampoco descartan repensar el negocio, ya que el decreto dice que los pubs que sirven comida sí pueden abrir.

“No tienen ningún sentido”



Para Emilio Laynez, dueño de establecimientos como Premium, Carmela Trajano, la Clásica y uno de los socios de la Térmica -el único de todos ellos que no ha cerrado-, matizaciones como el tema de poder seguir abiertos en caso de servir comida no tienen ningún sentido. “Como si detrás de la comida no hubiese virus”, señala.


Se confiesa sorprendido por la imposición de estas restricciones sin ningún tipo de ayudas a las que acogerse. “Nos obligan a cerrar, a devolver a nuestros trabajadores a los ERTE, cuando fuimos los últimos en abrir y hemos hecho inversiones para adaptar nuestros negocios con distanciamiento, toma de temperatura, control de los datos de los clientes, limpieza constante en los locales y mejoras en la climatización de los locales para que la circulación de aire sea importante”, manifiesta.


El empresario almeriense, que forma parte del comité de dirección de Andalucía de noche -que agrupa a la mayor parte de las salas de fiesta y discotecas de la región-, considera que tomando todas las precauciones de seguridad e higiénicas un local de copas puede ser un sitio tan seguro como cualquier otro.


Sin embargo, desde el sector se sienten señalados y criminalizados, los “malos de la película”. Y piensan que se están generando dudas y miedos injustificados hacia ellos.


El gerente de otro local de Almería que prefiere mantenerse en el anonimato va un paso más allá y denuncia que están pagando justos por pecadores. “Si hay salas o locales que no cumplen con la normativa que los precinten, pero que no cierren todos; tiene que haber una inspección. No somos criminales, somos gente que se dedica a ganarse la vida honradamente”.

En casa no

La presidenta de la Asociación de Hosteleros de Almería, ASHAL, Isabel de Juan, cree que los jóvenes no se van a quedar en casa pese al cerrojazo al ocio nocturno. “Espero que se pongan otras medidas, no creo que sea la solución. Se está criminalizando al sector y lo peor es que las restricciones no van a resultar efectivas; los compañeros de Murcia llevan semanas sin ocio nocturno y los contagios siguen subiendo”, argumenta.


Desde ASHAL se pide a las administraciones que no se deje caer al ocio nocturno. Alegan que si en otros sectores ha habido planes de reconversión, ellos también merecen una salida y ayudas porque la mayoría están abocados al cierre o se lo están planteando seriamente. “Sería recomendable que tuviéramos cierto tejido empresarial cuando salgamos de esto; si no, todos a la cola del paro", concluye.

 

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