La mística de los artificieros de élite de la Legión

“Los artefactos en Mali o Siria van firmados con el mismo bolígrafo, pero con distinta mano”

el sargento primero Urrutia realiza indicaciones al brigada Alcón,
el sargento primero Urrutia realiza indicaciones al brigada Alcón, La Voz

El brigada Francisco Alcón marca el suelo arcilloso de Koulikoró con un espray de color verde y amplía, palmo a palmo, una senda segura a lo largo del camino secado por un sol veraniego en pleno invierno.


Tres compañeros auxilian su avance. El sargento primero Urrutia, con los ojos volando sobre un muro ruinoso de bloques de hormigón gris, y el cabo Moya y el cabo primero Sánchez en la logística desde una posición más retrasada.  Un grupo. Sincronizado. Unido. Cómplice.


Y en el siguiente paso, suavidad y firmeza al mismo tiempo, y la vida entera. Entre la tierra se oculta una bombona conectada a dos platos de presión y a una segunda carga, más profunda. Trampa atada a otra trampa. “Mi brigada, junto a su pie, a la izquierda, lo que parece los restos de una cinta”, alerta Urrutia tras los prismáticos.


Alcón ubica la amenaza, ata una cuerda y regresa a lugar protegido, tras el muro. Ambos tiran a la vez. “¡Remoción!”. Y la pieza sale a la vista de todos, como el símbolo de una victoria a las orillas del Río Níger.




La secuencia pertenece a un ejercicio desarrollado a pocos kilómetros de la base de la misión EUTM Mali y es un examen de una oficial alemana a los artificieros de la Legión. Los especialistas pasan la prueba con nota y la ‘jefa’ arroja la toalla y detiene el examen con el lanzamiento de un bote de humo.


Pocas unidades militares en España cuentan con tanto prestigio como el equipo de especialistas EOD (siglas en inglés de explosive ordnance disposal) de la Bandera de Zapadores de la Brigada Rey Alfonso XIII de la Legión. Su grado de preparación y sacrificio son conocidos dentro de las Fuerzas Armadas y se palpa a simple vista en la base Boubakar Sada Sy.




Se juegan su vida para permitir que otros desarrollen su misión o, simplemente, para evitar que un civil pise una mina o muera en una bomba improvisada.  No es que hablen bien de ellos, es que existe cierta reverencia entre sus compañeros de la EUTM Mali. Aunque ellos huyen del apelativo de héroes, a veces tan devaluado. “Más sufren muchas familias en España”, afirma Francisco Alcón, jefe del grupo.

Amenazas
España aporta más de 200 militares en la misión de apoyo a Mali, en plena batalla contra el avance yihadista. La Brigada de la Legión es la unidad madre del contingente y está apoyada por componentes de Infantería de Marina de San Fernando.


La base Álvarez de Sotomayor de Viator aporta fundamentalmente a componentes del Grupo de Artillería (instructores),  de la Bandera del Cuartel General (transmisiones) y de la Bandera de Zapadores. Los cuatro artifieros son un grupo de élite, especialistas claves para un país en guerra y despiertan cierta mística en su manera de trabajar. “Mali no es un país caliente, yo digo que es un país interesante para el trabajo que nosotros hacemos”, explica Alcón.




Según informes elaborados por la misión de la ONU en la zona, conocida como MINUSMA, los terroristas asentados en el norte han copiado patrones de Oriente Medio y ya se han hallado artefactos improvisados similares a los usados en Siria o Irak. “Los terroristas van aprendiendo y pasándose sus técnicas, sus tácticas y sus procedimientos”, expone Francisco Alcón. “Los artefactos en Siria o en Afganistán llevan las mismas trazas, van firmados con el mismo bolígrafo, pero con distinta mano”, describe.


Los artificieros de la Brigada de la Legión han participado casi sin descanso en las misiones de Afganistán, Irak, Mali y Líbano. Una bandera de España con fechas y lugares atestigua una docena de despliegues, apenas un pequeño apunte del riesgo asumido. Quizás radique ahí la clave de su mística. O quizás solo sea un detalle de la pasión por el servicio a los demás.


Compañeros y familias

Una conversación con los especialistas EOD de la misión EUTM Mali deja poco espacio para las bombas y mucho para familias y compañeros. Las palabras cariñosas sobre parejas e hijos se intercalan entre mensajes de apoyo a los militares desplegados hoy, Líbano. Y, como una huella indeleble, el recuerdo  a Antonio Navarro, Manuel Velasco y José Francisco Prieto, caídos en un fatal accidente en Viator en el año 2013.


 

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