Condenado a 12 años de cárcel por abusos a la hija de su expareja

El tribunal condena con una única prueba de cargo, el testimonio de la niña de 14 años

Audiencia Provincial de Almería
Audiencia Provincial de Almería La Voz

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería ha condenado a un varón de nacionalidad española a 12 años de cárcel por un delito de abusos sexuales continuados a la hija de su expareja, menor de edad. A. de 49 años de edad comenzó a convivir con la familia y estableció un rígido sistema de normas en la vivienda que permitió acceso a la niña, entonces con solo 14 años.


La sentencia lanza un mensaje de protección a las víctimas de delitos sexuales que, por su situación, mantengan dudas sobre la eficacia de la denuncia.
Esto es, el tribunal condena al acusado únicamente con el relato de la víctima como prueba de cargo. Su credibilidad en la sala y su capacidad para mantener la misma declaración a lo largo del proceso judicial han sido básicas para condenar a A. de 49 años.


“El testimonio incriminatorio, el de la víctima, es por sí solo suficiente y adecuado para desvirtuar la presunción de inocencia”, asevera el tribunal.
“El testimonio ha sido claro y preciso, en lo esencial, en cuanto la realización por el acusado de esos tocamientos y actos de índole sexual”, añade la sentencia a la que ha tenido acceso LA VOZ DE ALMERÍA.


Los hechos se produjeron en un municipio del Poniente de la provincia en un periodo comprendido entre enero y junio del año 2018. Para el tribunal, no caben dudas sobre el sometimiento sufrido por la niña a manos de un adulto que, además, se había hecho fuerte en el seno familiar.  “Los actos libidinosos se produjeron en contra de la voluntad de la menor, que se quedaba quieta ante esos comportamientos por temor a los enfados del procesado, que repercutían en el ambiente familiar”, señala la sentencia.

Libertad vigilada
A. admitió en la sala de vistas la existencia de un sistema de normas destinado, según su relato, a corregir cierto caos familiar, sin embargo, siempre negó los abusos sexuales. “El procesado ha negado los hechos delictivos a él atribuidos, insistiendo en que sólo adoptó el papel de tutor (...) era una familia en desorden, necesitando él imponer unas normas de conducta y de convivencia, como dormir sin la ropa interior,”, cita la sentencia.


A. de 49 años mantuvo su versión exculpatoria en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial, presentada con cierta frialdad. Sin embargo, se le vio notablemente afectado durante la declaración de la menor, que provocó un gran impacto en la sala de vistas. La chica compareció acompañada de una persona de confianza y declaró protegida por unas mamparas.


El tribunal impone también una pena de libertad vigilada durante 10 años después del cumplimiento de la condena de prisión y una orden de alejamiento y prohibición de comunicaciones durante 15 años. La indemnización por daños morales se fija en 90.000 euros.

 

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