Inteligencia Artificial para agilizar y apoyar el trabajo de los maestros

Pedro Fernández y Mauricio Rodríguez han creado una herramienta que evalúa las redacciones

Mauricio Rodríguez López y Pedro Fernández Bosch, en la UAL
Mauricio Rodríguez López y Pedro Fernández Bosch, en la UAL Remedios Fernández

“Ya habíamos hecho algunas investigaciones en Inteligencia Artificial (IA)”, dice Pedro Fernández Bosch, “se iban enlazando necesidades, se van ocurriendo ideas… Y un día, en el claustro, escuchamos a los compañeros comentar un problema que tenían: el alumnado no respeta las normas de redacción. No mantienen los márgenes, lo hacen todo desordenado... Y pensamos: ¿por qué no intentamos hacer un algoritmo que evalúe eso automáticamente, utilizando la Inteligencia Artificial y el Deep Learning..?”.


Pedro es de Granada, y es ingeniero informático. Se especializó en Sistemas Inteligentes, y durante años trabajó en varios proyectos. Un día decidió dedicarse de lleno a la Educación”, dice, y lleva cuatro años de profesor, en el colegio Amor de Dios de Almería. Allí conoció a Mauricio Rodríguez López, que estudió Magisterio Musical, y también es profesor asociado en el departamento de Educación de la UAL.


Y así, se pusieron manos a la obra con el problema de sus colegas. Ya tienen todo preparado para probar con datos reales esta herramienta “que será capaz de evaluar una redacción de forma automática, en cuanto a parámetros bien definidos: márgenes, legibilidad, presentación, correcciones y orden”. 


Miles de datos

“Hemos utilizado el Machine Learning”, explica Pedro. “Lo que hace es enseñar a los ordenadores a hacer lo que resulta natural para las personas: aprender mediante ejemplos. Y, en este ámbito, el Deep Learning es una tecnología que alcanza unos niveles de precisión nunca vistos. Se está empezando a aplicar a muchos ámbitos, pero en Educación todavía no se ha integrado...”.


El problema, explican, es que tienen que conseguir un número importante de redacciones para que la herramienta funcione como es debido. Estos algoritmos, en su mayoría, usan unas arquitecturas llamadas redes neuronales, y son entrenados mediante unos conjuntos de datos enormes. “No sirven diez ni cien. Tienen que ser miles de redacciones”, apunta Pedro. “Y deben estar etiquetadas”.


Se puede colaborar en el proyecto en la web www.investigando.es. “La idea es que, en un futuro, todo sea automatizado, y el profesor escanee sus redacciones, las suba a un servidor, y reciba una retroalimentación casi instantánea”, afirma Mauricio. La herramienta, además, no sustituye al maestro. “En ningún caso. Es un acompañante. Agiliza su trabajo, lo apoya. Y también al estudiante, que puede practicar solo en casa, revisar sus resultados...”.

 

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