Acusado del crimen de Huércal: “No me acuerdo, pero posiblemente pude hacerlo”

Francisco S. se enfrenta a la primera acusación de prisión permanente en Almería

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería celebró este viernes la primera sesión del juicio oral por el presunto asesinato de Antonia G. S. en una vivienda del municipio de Huércal de Almería el 15 de enero de 2017.


La vista arrancó con una enorme carga simbólica, a medio camino entre la búsqueda de responsabilidades personales y la depuración de la conciencia colectiva. El juicio por el presunto crimen machista irrumpe en las primeras páginas el Día Internacional de la Mujer y, al mismo tiempo, reflexiona sobre el control de maltratadores reincidentes.


Es, además, el primer caso de la provincia de Almería con un acusado enfrentado a la posibilidad de la prisión permanente revisable y un proceso marcado irremediablemente por las requisitorias abiertas contra el procesado Francisco S. G. que, aún así, permanecía en libertad y pudo atacar presuntamente a la desaparecida Antonia G. S. de 33 años.


Francisco S. G. se sentó en la sala de vistas del Palacio de Justicia de Almería con las muñecas engrilletadas ante los miembros de un jurado popular compuesto por cinco hombres y cuatro mujeres.


La espalda encorvada sobre la banqueta de madera. La mirada perdida al frente. Las manos entrelazadas, resignadas a la posición forzada por las esposas. Una tranquilidad pasmosa.


Y entonces el magistrado Ignacio Angulo mencionó su nombre y Francisco S. G. se colocó en el tapizado rojo de la silla central para relatar un crimen. El crimen. Su crimen.


Francisco S. G. de 32 años de edad se enfrenta a una petición de prisión permanente revisable por presuntos delitos de asesinato y agresión sexual. La víctima recibió 19 cuchilladas (una mortal en el cuello) y sufrió mutilaciones después de morir. “Es el caso más salvaje que he visto en los últimos diez años”, afirmó el fiscal en su exposición inicial ante los miembros el jurado.


El acusado alega una discapacidad intelectual y el consumo de alcohol como eximentes completas para evitar la condena. “No recuerdo nada, pero si iba bebido y me dijo algo, posiblemente pude hacerlo”, señaló en su declaración ante el magistrado Ignacio Angulo. “Solo recuerdo estar en el calabozo”.


Francisco S. G. argumenta que bebió 15 cervezas y nueve cubatas de vodka, sufrió un coma etílico y acabó en el servicio de Urgencias de Torrecárdenas. Desde allí fue a Huércal de Almería hasta la casa de su ex pareja. “No recuerdo nada, me abriría la puerta, yo no tenía llave”.


Peritos y testigos

Esta versión contrasta con la aportada durante la instrucción por los agentes. La Guardia Civil aseguró que habló con el acusado durante la detención sin problemas, relato respaldado también por un camarero que prestará declaración como testigo la próxima semana.


Del mismo modo, el acusado ofreció detalles muy concretos de aquella noche (qué bebió, con quién estuvo, a qué jugó), pero absolutamente nada del suceso en el interior de la casa de Antonia S. G. 


Esteban Hernández Thiel, abogado de la acusación particular, puso de manifiesto estas “lagunas de memoria selectivas” y contradicciones entre la versión ofrecida en el Juzgado de Violencia de Género y la aportada este viernes en el juicio oral. 


Las sesiones se retoman el martes a las 9.30 horas. Las declaraciones de los testigos y los peritos serán particularmente definitorias en el caso. No se cuestiona la gravedad de las lesiones sufridas por Antonia G. S. aquella noche de enero, pero el tribunal del jurado tendrá que analizar los informes sobre las capacidades volitivas del acusado.


La defensa alega que tiene  un cociente intelectual bajo, que bebió mucho alcohol y que ha acudido en varias ocasiones a recibir tratamiento especializado. “Desde que era un niño iba a la Bola Azul con mi madre y he estado incluso en Salud Mental”, dijo Francisco G. A.


Las acusaciones, en cambio, aseveran que no está acreditada la existencia de un tratamiento médico y que el procesado era plenamente consciente de la gravedad de sus hechos. En este sentido, la investigación de la Guardia Civil señaló que el acusado enterró el arma y la ropa interior de la víctima en un descampado de Huércal de Almería y que intentó limpiar la escena del crimen tras mover el cuerpo de la joven.


El acusado estaba en busca y captura

El crimen de Huércal de Almería abre un debate sobre el control de los maltratadores reincidentes y la conexiones entre los distintos procesos judiciales.


Como avanzó LA VOZ DE ALMERÍA en 2017, el acusado escondía el secreto de ocho condenas anteriores por delitos contra el patrimonio y violencia de género con otras parejas y se encontraban en búsqueda y captura desde hacía, al menos, seis meses.


El Juzgado de lo Penal número Uno de Almería ordenó el pasado 6 de julio de 2016 la inmediata detención de Francisco S. G. para cumplir un año de prisión por un delito de estafa. Seis meses antes del crimen.


El tribunal sentó al joven en el banquillo de los acusados por apropiarse de cantidades económicas de su tía gracias a la utilización de una cartilla bancaria y la falsificación de una firma. Sucedió en el año 2006 y por los hechos también fue juzgado un familiar.


Cuando la sentencia se hizo firme, se inició la ejecución penal y el órgano judicial solicitó su captura para proceder a su ingreso en el centro penitenciario de El Acebuche. Sin embargo, el arresto no se materializó. Francisco S. G. permaneció más de medio año en libertad y acabó finalmente detenido por el presunto crimen de Antonia G. A. en Huércal de Almería.


El acusado ni siquiera conocía esa orden de búsqueda y nunca se ocultó.


 

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