Pioneras en Almería en aplicar la ‘teatroterapia’

Dos psicólogas se unieron para crear el centro de psicología Terapitea

Ana Almécija y Esther Ramos en uno de sus talleres.
Ana Almécija y Esther Ramos en uno de sus talleres. La Voz

Ana Almécija y Esther Ramos son dos mujeres emprendedoras que conforman ‘Terapitea’, el primer centro de psicología de Almería en utilizar la teatroterapia. “Lo acabaremos llamando ‘metodología  terapitea’ porque es algo que aplicamos a todo”, explican.

Ambas son licenciadas en psicología y Ana además es aficionada al teatro. Descubrieron esta técnica hace cinco años, cuando conocieron el ‘psicodrama’, una de sus vertientes, que está muy arraigada en Perú. Les pareció una manera nueva de hacer que la gente se enfrentara a sus problemas, con la característica de ser una herramienta que puede utilizarse en diversos ámbitos.

“Lo bueno de lo que hacemos es que no tienes que plantear tus problemas de forma directa, como una terapia de grupo en la que te presentas y debes exponer qué te ocurre. Con nuestra forma de trabajar, la persona expone un problema, o mejor dicho, una escena, sobre algo que puede ser propio o ajeno. Nosotras no lo preguntamos. Se reparten los roles o personajes y se recrea la escena descrita. Y lo bueno es que todo el mundo va a plantear su manera de resolverlo, de solventar la escena a través de la improvisación, pero guiados por nosotras. Ahí es donde a través de la empatía, todos los que participan aprenden cómo afrontar y resolver asuntos de una forma diferente”, detallan. Y es que es precisamente la empatía la piedra angular de esta técnica: “En el teatro, no sólo es el actor quien se pone en el lugar de su personaje, sino también la persona espectadora al verse reflejado. De ahí parte todo. La clave es el puro uso de la empatía”.


Los orígenes
Sus comienzos se dieron antes de establecerse como centro de psicología. Cuando todavía eran sólo dos amigas psicólogas con una idea innovadora y mucha valentía, presentaron su forma de trabajar en una reunión de asociaciones en el Instituto Andaluz de la Mujer. De ahí surgieron diferentes proyectos y talleres que se han ido extendiendo desde las asociaciones de mujeres, donde trabajan aspectos como la autoestima, las habilidades sociales y la gestión emocional, a empresas, en las que tratan temas de liderazgo, cohesión de grupo y resolución de conflictos. También han pasado por institutos, en los que además de los valores anteriores, incluyen problemáticas como la del bullying.

La forma de utilizar esta técnica en ámbitos tan distintos viene al aplicar diferentes temáticas. Porque se trata de una herramienta con la que llegar a un objetivo, pero no es un fin en sí misma como otras terapias. Algunos de los talleres en los que han utilizado la teatroterapia han sido ‘La mujer empoderada a lo largo de la Historia’, en el que hicieron que las participantes interpretaran a mujeres en épocas de la prehistoria en las que se vivía en sociedad matriarcal, o situándose en Grecia o Mesopotamia. Afirman que “no solo fue divertido”, sino que les ayudó mucho a las participantes a experimentar sensaciones diferentes al plantearles situaciones desconocidas y cambiar su forma de pensar para poder resolverlas. “Lo bonito, al final, es lo que viven”, subraya Esther.

Planes
De cara a los talleres que están organizando para septiembre, las escenas que se recreen irán orientadas a situaciones de bullying. Este tipo de proyecto ya tuvieron ocasión de realizarlo en el instituto Carmen de Burgos de Huércal de Almería, “con muy buenos resultados”, viendo que era necesario continuar con esta línea.

No solo realizan estos proyectos de forma externa, sino que en su centro situado en la calle Villaricos de El Zapillo, organizan talleres y cursos, no con temáticas tan concretas, sino de carácter abierto a las situaciones que los participantes planteen, pero siempre centrados en su eje natural conformado por la atención al autoestima, la gestión de las emociones, la superación o las habilidades sociales.

Señal de fiabilidad

Ana y Esther ya han ayudado con sus terapias a empresas como Workspace, Divina Pastora o Banco Santander.Por su calidad también han fidelizado a una larga lista de asociaciones, sobre todo de mujeres, tanto en la capital como en Nacimiento, Gergal, Abrucena o Escullar. Se suman la Asociación de Fibromialgia de Almeria, la de de Amas de Casa y Consumidores, la asociación socio cultural Renacer y la de Mujeres Indálicas Santa Ana.




 

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