Cruz Roja alerta del ‘síndrome del cuidador’

Hoy se celebra el Día Mundial de los Cuidados Paliativos, con un papel fundamental de las familias

El voluntario Hansi Riart con una de las familias que forman parte del programa.
El voluntario Hansi Riart con una de las familias que forman parte del programa.
La Voz
21:50 • 13 oct. 2017

Hoy se celebra el Día Mundial de los Cuidados Paliativos, que incide en aquellas personas que se encuentran en el final de sus vidas y en su entorno familiar, porque habitualmente es el que acompaña al enfermo hasta que fallece. 
Para hacer más llevadero este tránsito, Cruz Roja Almería, en colaboración con el Hospital Torrecárdenas, desarrolla el Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación La Caixa. El programa ofrece apoyo psicosocial y espiritual tanto a los enfermos como a sus familiares. 




El Equipo de Atención Psicosocial (EAPS) proporciona una atención integral y personalizada, que se desarrolla en diversas áreas: apoyo emocional, espiritualidad, apoyo social, atención a familiares y apoyo a los profesionales. Se interviene con pacientes y familiares durante el ingreso hospitalario, garantizando la continuidad asistencial también en los domicilios. Además, se proporciona atención y soporte psicosocial a las personas en situación de duelo, tras la pérdida del paciente. 




Tal y como explican las psicólogas que forman el EAPS, la familia es el eje fundamental de apoyo al paciente y, por tanto, una gran parte de las actuaciones del equipo se dirigen a ella. “Cuidar de otra persona supone, a veces, una notable fuente de estrés que puede afectar a la vida de quien cuida. La premisa básica desde la atención psicológica en la atención familiar será la de ayudar a la familia a reorganizar su capacidad cuidadora, acompañar de forma respetuosa y sin juzgar, mostrar mucha comprensión en momentos difíciles y ayudarles a encontrar un sentido a la tarea de cuidar”, explican. 




Carga emocional
Las reacciones emocionales más comunes en las familias son la ansiedad y la tristeza, condicionadas por la presencia de múltiples temores de si serán capaces de ofrecer todos los cuidados que la situación demandará y reconocer su impotencia a lo desconocido. Al igual que el enfermo, la familia puede pasar por diferentes etapas a la hora de adaptarse a la situación de terminalidad. 




Ante lo que se conoce como el “síndrome del cuidador”, que aparece de forma habitual, desde el EAPS se recomiendan algunas pautas. “Les ayudamos a identificar los cuadros de cansancio y qué aspectos los desencadenan; se trabaja dando una serie de indicaciones sobre ciertos hábitos de vida saludables y autocuidados; les invitamos a que busquen espacios de descanso y disfrute; que pidan ayuda a terceras personas y les recordamos que en el proceso de cuidar también aparecen emociones y sentimientos positivos, y a nivel más profundo el significado que esta experiencia le está aportando”.




Hansi: la visión de un voluntario 
Hansi Riart es voluntario del programa. Su papel cobra importancia cuando la familia está cansada y necesita imperiosamente un respiro. “Necesita un espacio de tiempo en el que pueda volver a llenarse para poder después seguir aportando”, explica Hansi. “Aparece entonces una persona nueva, una persona que se ofrece para ayudar. Para permitir ese respiro familiar. Se queda con el paciente y éste tiene una nueva oportunidad de desahogar su dolor. El voluntario lo sabe y escucha y a la familia le permite vivir mejor”, señala. 






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