La Guardia Civil localiza a 26 polizones en barcos llegados desde Marruecos

Los inmigrantes irregulares detectados en 2017 se ocultan en dobles fondos, camiones y remolques

Servicio Cinológico de la Guardia Civil en el Puerto de Almería
Servicio Cinológico de la Guardia Civil en el Puerto de Almería
Javier Pajarón
10:20 • 07 feb. 2017

La entrada irregular de ciudadanos extranjeros en la provincia de Almería busca vías alternativas a las pateras. La localización de polizones en los buques procedentes de Melilla y Marruecos se ha multiplicado en los últimos meses y obliga a las fuerzas de seguridad a incrementar la vigilancia en los desembarcos.




Desde principios de 2017 los agentes de la Guardia Civil han detectado 26 ciudadanos magrebíes ocultos en las estructuras de camiones y turismos cargados en las naves llegadas desde el norte de África. La mayoría corresponde a la conexión Nador-Almería, según informan fuentes oficiales de la Comandancia. Los inmigrantes irregulares habilitan dobles fondos, espacios en los motores y huecos en los remolques de camiones para esconderse en el trayecto hacia la Península.




Así, el pasado 3 de enero los agentes de la Benemérita descubrieron a un joven agazapado  junto al motor de una furgoneta. La operación se saldó con el arresto de dos personas acusadas de delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y la apertura de un expediente por una infracción contra el polizón.




La mayoría de estos viajeros acaba, poco después de su llegada, embarcado de nuevo rumbo a Marruecos, ya que los convenios bilaterales aceleran los trámites de repatriación (hoy la cifra de ciudadanos marroquíes embarcados en pateras es estadísticamente residual y la mayoría son argelinos o subsaharianos). Sin embargo, entre los 26 polizones detectados en 2017 se identificaron a siete menores de edad. Éstos quedaron a cargo de la Junta de Andalucía, dentro de un programa de acogida para “menores no acompañados (conocidos como menas)”.




Niveles de control
La hemeroteca ilustra los graves problemas de seguridad vinculados a los polizones, con casos de ahogamientos a pocos metros de la playa y muertes por asfixia.




La Policía Nacional ya alertó en 2016 del aumento de la captura de jóvenes ocultos en los barcos llegados desde Marruecos (73 hasta el mes de junio). En el primer semestre las cifras se triplicaron en Almería, según un balance de la Brigada de Extranjería y Fronteras adelantado por LA VOZ.




La vigilancia de un ferry cuenta con varios niveles de seguridad. Los primeros controles corresponden a las autoridades africanas en la zona de embarque en Nador y en el acceso a las cubiertas y bodegas del buque. Los informes apuntan a problemas en esta fase.




Luego, una vez alcanzadas las costas de Almería, surgen  varios filtros complementarios. Los agentes de la Policía Portuaria colaboran en el desembarco y la canalización de las personas y los vehículos. Según narran los profesionales de la Autoridad Portuaria, los polizones salen a menudo a la carrera con el objetivo de saltar el vallado perimetral de la terminal internacional del Puerto de Almería.


Luego la Guardia Civil activa la exploración de automóviles y equipaje a través de los especialistas del Servicio Fiscal. En la práctica, este nivel de vigilancia es suficiente para localizar al grueso de los inmigrantes irregulares y termina con la detención de presuntos traficantes de personas.


Asimismo, en esta labor, los agentes cuentan con la colaboración de sus compañeros del Servicio Cinológico (unidad canina). Los perros están entrenados para detectar a jóvenes ocultos en los remolques, entre la carga o en dobles fondos en asientos y motores.


Finalmente, la Policía Nacional desarrolla su misión en los filtros fronterizos de entrada. Examinan la documentación de los ciudadanos extranjeros con intención de entrar en España, buscan a posibles fugitivos y personas con prohibición de acceso al país y controlan posibles polizones ocultos entre el pasaje del ferry. 



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