La desorganización impide a Almería obtener mejores precios

El Agroateneo desgrana las causas de los precios low cost

Ponentes de la última entrega del Agroateneo
Ponentes de la última entrega del Agroateneo Néstor Cánovas

Una nueva entrega del Agroateneo, el foro de análisis que organizan La Voz de Almería, Cadena SER y Agricultura 2000, con el patrocinio de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (ANOVE) y la colaboración de la Fundación Tecnova y del CUAM (Centro Universitario Analítico Municipal de El Ejido), despertó gran expectación porque, sobre la mesa, se situaba en esta ocasión uno de los temas que más preocupan al sector hortofrutícola, y particularmente a los agricultores; la crisis de los precios.


Bajo el título de ‘Hortalizas Low Cost’ los gerentes de Única Group, Enrique de los Ríos, Anecoop, Iván Rodríguez, y de la cooperativa CASI, Antonio Domene, analizaron las causas que han llevado a un descenso en la rentabilidad de la agricultura en los últimos años.


Las causas
A los motivos obvios, como el incremento de la competencia por la llegada a los mercados de productos de otras zonas de Europa o del Mundo, o la concentración de los grupos de la distribución europea, que con ello han ganado poder en la negociación de los precios, se apela a causas mucho más cercanas.


Y la primera de ellas no es otra que la desorganización del propio sector, con una atomización no resuelta de las empresas de la comercialización, que es considerada por los especialistas reunidos en el Agroateneo como una de las claves de esa pérdida de precios. Como explicaba Enrique de los Ríos, de Única, el peor enemigo de la agricultura almeriense no está en Europa, sino que hay que buscarlo en la competencia interna, en la propia Almería.


La cuestión climática
La cuestión del cambio climático, negada por muchos, tiene un claro reflejo en las crisis de precios ya que, como recordaba Iván Rodríguez, de Anecoop, el problema radica en que el incremento de las temperaturas está permitiendo que países en los que no se producía entre octubre y abril, se estén incorporando como competidores.


Aún más, el consumo de hortalizas, pero sobre todo de frutas como la sandía o el melón, que tienen un potente mercado cuando aprieta el calor, también está sufriendo los vaivenes de la climatología. Este año, por ejemplo, la zona centroeuropea ha visto cómo las temperaturas invernales eran más cálidas de lo habitual, pero la primavera ha sufrido un cambio brusco de esa tendencia y ha hecho más frío. La consecuencia inmediata es que los primeros meses de producción de sandía han sido ruinosos para el agricultor, con precios mucho más bajos de los que son habituales en estas fechas.


En positivo
En cualquier caso parece evidente que Almería dispone de argumentos sólidos para seguir liderando los mercados, pero se echa de menos una organización real en el campo para saber qué plantar y en qué épocas.


Pero no todo es negativo en los análisis; el camino del futuro parece claramente marcado por la producción ecológica, un modelo hacia el que los almerienses han dado ya pasos consistentes que le permitirán abordar un mercado que crece año tras año en volumen, pero que además ofrece precios mucho más rentables a los productores y a las empresas comercializadoras


Al otro lado de la frontera hay más de 700 millones de consumidores potenciales, recordaba Enrique de los Ríos, que consumen una media de 140 kilos de verduras y frutas al año, “y tenemos que aspirar a ser sus suministradores durante todo el año”.


La batalla de los kilos
Antonio Domene defiende que Almería tiene que aparcar la búsqueda de más kilos “porque eso es incompatible con la obtención de más valor añadido”. En su opinión, esa obsesión por los kilos no es sostenible “porque eso nos aboca a un mercado low cost de las hortalizas en el que cada día es más difícil competir con otras zonas productoras que juegan a lo mismo”.


El camino más apetecible para un sector como el almeriense, donde la calidad, la seguridad alimentaria, el control biológico o la eficiencia en el uso de los recursos se ha hecho evidente, es convencer a los mercados de ese nivel de excelencia, de forma que se pueda obtener mayor valor para el productor y para las empresas, “pero para eso -apunta Iván Rodríguez- hay que hacer un esfuerzo en márketing, en saber comunicar lo que hacemos y, de esa forma, conseguir dar a nuestros productos un mayor valor en los mercados.


Mimbres hay para quien sepa sacar provecho de este tipo de información, que sigue siendo desconocida para los mercados, los consumidores, ”porque verdaderamente estamos trabajando en la buena línea, pero por desgracia poca gente parece saberlo”.

 

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