La responsabilidad social crece entre las empresas hortofrutícolas

Cooperativas y comercializadoras promueven la igualdad laboral o los hábitos de vida saludables

Niños y niñas aprenden a hacer ‘pinchitos’ de sandía en un taller de la Unión Junior, una iniciativa de la empresa Alhóndiga La Unión. La voz
Niños y niñas aprenden a hacer ‘pinchitos’ de sandía en un taller de la Unión Junior, una iniciativa de la empresa Alhóndiga La Unión. La voz
Marco Rueda
12:27 • 06 sept. 2017

En un mundo cada vez más globalizado y competitivo, muchas empresas optan por llevar a cabo acciones que van más allá de sus objetivos económicos con el objetivo de causar un efecto positivo en la percepción que la sociedad tiene sobre ellos. Estas iniciativas son conocidas como responsabilidad social corporativa o RSC, que la Comisión Europea define como “la integración voluntaria de las preocupaciones sociales y ambientales por parte de las empresas”.




Origen
El concepto de responsabilidad social corporativa, aunque nace en la primera mitad del siglo XX, se consolida a partir de 1960 cuando el economista Howard Bowen, uno de los pioneros en el análisis de las relaciones entre la empresa y la sociedad, acuña los principios de la RSC en su libro Social Responsibilities of the businessman




Bowen hace referencia a estas “obligaciones” de carácter voluntario por parte de los empresarios, a las que se refiere como una estrategia que, en el largo plazo, repercute de manera positiva en el rumbo económico de la organización y la consecución de sus objetivos empresariales. 




Esta idea ha ido ganando cada vez más peso hasta el día de hoy, en el que las políticas responsables juegan un papel más o menos ambicioso del modelo organizativo de la mayoría de las empresas.




Agricultura
En los últimos años, la responsabilidad social ha permeado en el mundo empresarial español. Las organizaciones más vanguardistas están desarrollando acciones encaminadas a granjearse una fama de responsabilidad social más allá de sus obligaciones legales. 




Empresas como Inditex o Mercadona han sido pioneras a la hora de aplicar códigos de buenas prácticas y de conducta que rigen tanto sus relaciones con clientes y proveedores como las relaciones entre sus trabajadores. 
Las empresas hortofrutícolas almerienses no son ajenas a este proceso de transformación de la empresa a ojos de la sociedad. El catedrático de la Universidad de Almería Emilio Galdeano cree que la responsabilidad social corporativa está ganando terreno dentro del sector empresarial agrícola de la provincia, aunque matiza que son “las empresas más grandes” las que están destacando por sus iniciativas en esta materia.




Aunque Emilio Galdeano  no hace referencia a ninguna empresa en concreto, existen ejemplos que encajan a la perfección con la explicación del economista. Este es el caso de La Unión Junior, “Cultivando un futuro saludable”, un ambicioso proyecto de la comercializadora Alhóndiga La Unión para llevar los hábitos de vida saludables basados en la actividad física y una alimentación sana a los jóvenes de la provincia de Almería.




Los cuatro pilares del proyecto (educación, deporte, salud y alimentación) se transmiten a través de un gran abanico de jornadas, talleres y vistas a las escuelas, donde los niños y las niñas aprenden sobre estos conceptos de forma amena y divertida.


Otra empresa hortofrutícola que está haciendo de la responsabilidad social un pilar en su estrategia es la cooperativa Unica Group. El fomento de la alimentación saludable es un valor que promueven en todo tipo de eventos, pero también actúan en otros ámbitos como la igualdad laboral entre hombres y mujeres. 


Sin ir más lejos, el pasado 16 de marzo la empresa organizó unas jornadas sobre esta temática en el PITA, a las que acudieron la coordinadora de Igualdad de la Fundación Mujeres, María José Guerra, y Ángel Díaz Gutierrez, subdirector general para la igualdad en la empresa y la negociación colectiva en el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.


“A pesar de que en un principio los esfuerzos de las empresas agrícolas almerienses en materia de RSC se orientaban a la cuestión medioambiental, se aprecia que los aspectos sociales cada vez tienen más protagonismo”, opina Emilio Galdeano.


El interés que despierta la responsabilidad social entre las empresas viene motivado por las exigencias de la sociedad, que cada vez valora más este tipo de iniciativas a la hora de decantarse por una marca u otra. Las empresas, por su parte, tienen en la RSC un filón para transmitir su filosofía y dar una buena imagen de cara a sus clientes potenciales. La RSC “es una inversión para obtener una rentabilidad a largo plazo, formando parte de los activos intangibles de la empresa”, resume el profesor Emilio Galdeano. Las empresas agrícolas de Almería encuentran en estas acciones una interesante herramienta para causar una buena imagen tanto en su entorno social como entre sus clientes europeos.


Empresas con vocación ambiental
Dentro del nutrido grupo de empresas que configuran el sector hortofrutícola de la provincia de Almería, existen segmentos de negocio en los que la propia actividad comercial está muy vinculada a la responsabilidad social corporativa. Este es el caso de, por ejemplo, Agrobio. La empresa de control biológico tiene en su germen una búsqueda de una sociedad mejor basada en la instalación de soluciones naturales para el control de plagas, en contraposición con el uso de pesticidas y fitosanitarios químicos cuyo impacto negativo sobre la salud humana ya es una evidencia científica.


En este sentido, Agrobio ha dado un paso mas allá en esta línea mediante la instalación de insectos que controlan las plagas no solo en los invernaderos, sino también en los parques y jardines de la ciudad de Almería. “Es un campo que ha despertado en el último año”, cuenta Pilar Santorromán, responsable de marketing y comunicación de la empresa almeriense. “La gente pide cada vez más este tipo de herramientas, también en las ciudades. Los padres están más tranquilos cuando los niños juegan en zonas que están libres de residuos tóxicos”, explica. Una de estas zonas es, precisamente, el Parque de las Familias, donde en Agrobio cuidan desde hace un año las plantas y flores mediante control biológico.
 



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