20 almerienses marchan ya cada día al extranjero en busca de trabajo
20 almerienses marchan ya cada día al extranjero en busca de trabajo
Mientras en Almería se ha rebasado la cifra de los 100.000 parados con una tasa del 30%, según la EPA, en el mundo hay trabajo. Más de la mitad de los menores de 30 años no tienen trabajo en la provincia y eso hace que cada vez más miren al exterior. Hay trabajo de ingeniero, arquitecto y personal sanitario en Alemania; en Noruega demandan carpinteros y encofradores; en el Reino Unido hacen falta profesionales en tecnología y márketing.
Desde distintas empresas de trabajo temporal como Adecco y Manpower, enfatizan que el mercado laboral cada vez es más global. Y eso es lo que están empezando a hacer los asaeteados jóvenes desempleados almeriense: hacer el hatillo y marcharse fuera. A donde sea. Desde Francia a Chequia, desde Argelia a Brasil.
Según el Censo electoral de Españoles residentes en el extranjero, a finales de 2011 había 29.800 almerienses trabajando fuera de la provincia, el 30% más que a comienzos de ese mismo año, 7.200 en números enteros. O lo que es lo mismo, 20 jóvenes abandonan cada día la provincia de Almería rumbo a otros páises.
A la cabeza de emigrantes
Según estos datos, analizados por Adecco con oficinas laborales en más de 30 países, Almería, Málaga y Granada son las provincias andaluzas que han experimentado un mayor incremento en su número de habitantes en el extranjero.
En líneas generales, según el Departamento de Movilidad Internacional del Grupo Adecco, las personas que se sienten atraídas por la idea de trabajar en el extranjero reponde a un perfil de persona jóven cuyas prioridades laborales son la responsabilidad del puerto y la autonomía profesional.
En lo que respecta a la edad, los almerienses que más se marchan oscilan entre los 25 y los 35 años, que valoran también la experiencia de aprender otro idioma.
Hasta ahora los sectores más demandados para trabajar en el extranjero estaban relacionados con la medicina y la biología. Pero el perfil está cambiando a pasos agigantados con el crecimiento de los países del Este, asegura Raúl Cortés de Adecco.
Esta fuga de cerebros, añade, puede suponer un empobrecimiento del mercado laboral almeriense ya que se puede perder el potencial de profesionales que han sido formados en la propia Universidad de Almería.
El lado bueno de esta diáspora es que los almerienses vuelven con más experiencia laboral.