El día que Almería tuvo siete consejeros

Solo Crespo y Pacheco estuvieron en la mente del presidente, los otros 5 nunca estuvieron

Carmen Crespo, Javier A. García, Juanma Moreno y Fernández-Pacheco.
Carmen Crespo, Javier A. García, Juanma Moreno y Fernández-Pacheco. La Voz
Pedro Manuel de La Cruz
20:30 • 30 jul. 2022

Veinticuatro horas después de su elección por el parlamento y veinticuatro horas antes de su jura como presidente ante la fachada barroca del palacio de los duques de Montpensier, los expertos en rumorología provinciana ya le habían asignado a Juanma Moreno siete consejeros almerienses. Siete. 


El último rumor- te lo digo con toda seguridad, lo puedes publicar y no te equivocas- situaba en el consejo de gobierno andaluz a Miguel Angel Castellón. Su presencia durante las dos sesiones del debate de investidura en el antiguo hospital de las Cinco Llagas junto a Javier Aureliano y Ramón Fernandez Pacheco revelaba con más nitidez que el corte de un bisturí la razón y causa de su presencia en las dos sesiones parlamentarias. 


A Castellón ya le habían precedido desde el lunes los nombres de Carmen Crespo, Ramón Fernández Pacheco, Maribel Sánchez, Ramón Herrera, el juez Villagrán y Juanjo Salvador. Cada vez que llegaba al teléfono o al wasap un “nuevo consejero” siempre iba precedido o escoltado – lo puedes publicar ya, no te equivocas- por la seguridad total de quien llamaba o enviaba. En fin, ya saben. 



Lo cierto es que quien únicamente sabía qué nombres estaban entre los posibles consejeros era el presidente. Y, de los siete nominados, solo la consejera y el alcalde estuvieron en la quiniela desde el principio hasta el final.  


Tanta fue la prudencia con la que trabajó Moreno su primer gobierno con mayoría absoluta que ni Crespo ni Pacheco recibieron la llamada del presidente hasta bien entrado el mediodía del lunes. En aquellas horas de incertidumbre los dos llegaron a la conclusión de que no iban a ser consejeros.  



Treinta minutos antes de la hora fijada para la comparecencia oficial donde iba a hacerse público el gobierno, ni una ni otro habían recibido la llamada. Pero la llamada se produjo y hoy ya hay dos almerienses sentados en el consejo de gobierno por primera vez. Han tenido que pasar cuarenta años. No es un dato menor. Sobre todo si recorremos la memoria y encontramos el vacío que durante varios gobiernos ocupó la representación de la provincia. Hasta la llegada de Martin Soler a la mesa del consejo de gobierno Almería fue considerada una provincia extramuros del imperio sevillano siempre y jienense casi siempre. 


Para los pesimistas de guardia y los derrotistas de oficio la presencia o ausencia de almerienses en el poder es una circunstancia sin importancia. Qué error. Y quién lo dude que busque el trato recibido por Sevilla, Málaga o Jaén a lo largo de los cuarenta años de gobiernos autonómicos y los compare con el dispensado a nuestra provincia en todo ese tiempo. 



Las consejerías que ya lideran Crespo y Pacheco son, quizá, las más inversoras y las más expansivas. Pero, sobre todo, las que más incidencia tienen en el presente y en el futuro socioeconómico de la provincia. Agricultura, agua, medioambiente y economía circular son los vértices de un triángulo que sitúa de manera formidable la geometría de la economía provincial. Las decisiones que en una y otra se aprueben o promuevan tienen una incidencia inmediata en la realidad y en las perspectivas de la provincia. El “modelo Almería” depende en gran medida de esas dos consejerías y será a quienes las ocupan desde el martes a quienes habrá que exigirles que estén a la altura de las circunstancias. 


Los consejeros no lo son por una provincia ni para una provincia. Lo son de toda la comunidad autónoma. Así es y así debe ser. Pero el conocimiento de las necesidades y de las posibilidades del territorio del que provienen es siempre un aliado. 


Almería no quiere un trato preferencial. Pero tampoco un trato que le sitúe en una discriminación negativa. Y la historia nos ha situado más en la injusta incomodidad de esta última posición que en la primera. 


Crespo y Pacheco en Agricultura y Medio Ambiente pueden formar un tándem de extraordinaria incidencia en la mesa donde se toman las decisiones importantes. De que sepan estar a la altura de las circunstancias no solo dependen sus legítimas aspiraciones políticas, sino- y esto en lo que realmente importa-la aceleración en el proceso de modernización económica, social y sostenible de territorio que mira al futuro desde el optimismo. 


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