La política que viene

“La única manera de sobrevivir a este siglo será la ayuda mutua”

José Ramón Martínez 09:00 • 06 jul. 2022

Nadie podía pensar que Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias saldrían de la política por la puerta de atrás y de malas formas

La llamada España de las piscinas, un país aburguesado e instalado en la queja, debe reaccionar y asumir responsabilidades de adulto

 



Las condiciones en las que se desarrolla actualmente la política son imprevisibles. En lo social, todo se tambalea, algunos, incluso, anuncian que vamos al colapso. Estos serían los mensajes de fondo que nos llegan. El momento político da juego para especular, incluso para la política ficción. Estamos, dirán algunos, en un mundo en el que las ideologías cuentan poco y, la excluyente división entre izquierdas y derechas ha venido a menos. La política que viene estará, por tanto, ligada a la nueva sociedad que se abre camino. La llamada España de las piscinas, un país de nuevos ricos, aburguesado e instalado en la queja, debe reaccionar y asumir responsabilidades de adulto. 




La batalla por el poder



Nadie podía pensar hace pocos meses que Pablo Casado, Albert Rivera, Pablo Iglesias, incluso Pedro Sánchez, aunque pudo después reengancharse, saldrían por la puerta de atrás y de malas formas. Llegados a esta situación, uno se pregunta quién dominará en los próximos meses el relato político en la España democrática. La disyuntiva  podría estar en sí serán los Pedro J, los Indra, los Jiménez Losantos, los Ayuso o el independentismo catalán más extremo los que terminen imponiendo su estilo político, con un Feijoo dejándose llevar.  O por el contrario podría abrirse paso un nuevo discurso político y social capaz de cambiar la forma de hacer política, menos polarizadora y más dialogante. 

Desde luego, en manos del PSOE y del PP podría estar, o al menos se espera que lo intenten, romper con esta dinámica de ruido y furia en momentos en que el país se juega su futuro. No dejar que se produzca aquella profecía del señor Montoro, ministro con Rajoy: no importa que el país se hunda que ya llegaremos nosotros para arreglarlo. Desdramatizar la política, los cambios y las alternancias, podría ser una forma de rebajar las tensiones. 


Una mirada al futuro  

Situándonos en el aquí y ahora, hay un clima político de incertidumbre, de miedo, un campo abonado para los demagogos y extremistas de turno, que prometen soluciones simplistas a los problemas complejos. Ahora podría ser el momentum del realismo, del pragmatismo, de la moderación; es nuestra revolución pendiente y dejar atrás los idealismos y utopías sin capacidad de transformar. Es posible y deseable otra política que no sea la deslegitimación continua del adversario, la búsqueda permanente del malo, del que no piensa como nosotros. 

España es un país admirado en muchos sentidos, con sus déficits como todos. Se ha pasado con nota, según cuentan los viajeros, estos dos años de pandemia, aunque los apocalípticos y pesimistas digan lo contrario. Nuestro país cuenta actualmente con veinte millones de afiliados a la seguridad social, lo nunca visto. El ansía por salir adelante, y el esfuerzo y la lucha heredado de nuestros padres y abuelos forma parte de nuestra identidad. Y los conflictos políticos, intrínsecos en las democracias abiertas, nos han servido para madurar y mejorar.


Epilogo

Se podría decir como principio, como tesis principal, aquello de todo vale, menos hacernos daño. Aunque la historia de la humanidad como sabemos es una sucesión de situaciones críticas. La sociedad que algunos auguran está cargada de nubarrones y hemos de prepararnos para ello. En estas circunstancias, podríamos volver en nuestro país a aquel espíritu de otros tiempos de pacto y acuerdo, de unión y solidaridad. Algo parecido a lo que fueron los pactos de la Moncloa en la Transición. Y si además somos capaces de mejorar el debate público y desterrar los insultos estaremos fortaleciendo la democracia. 


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