Este Gobierno no puede seguir así

Sánchez tiene que poner coherencia

Fernando Jáuregui 08:59 • 27 abr. 2022

Uno de los hitos más importantes que España ha de afrontar en su política exterior, de defensa y hasta nacional, se centra en la Asamblea de la OTAN a celebrar en Madrid a finales de junio. Los mandatarios occidentales más importantes, comenzando por el presidente Biden, estarán en la capital española en uno de los momentos más difíciles para la estabilidad mundial gracias la invasión de Ucrania por un líder tan absolutamente inaceptable para las reglas de la democracia y la paz como Putin. Pues ahora resulta que una parte del Gobierno que alienta esa ‘cumbre’, y tanto espera de la misma para reforzar la posición internacional de España, se opone a ella.


La presencia de Unidas Podemos en el Ejecutivo español se hace ya insostenible. Prácticamente cada paso que da el ‘equipo de Pedro Sánchez’ (ya casi mejor llamarlo así que Gobierno como tal), se encuentra con el rechazo frontal no de la oposición, que está de acuerdo con el atlantismo, con la Monarquía y hasta con las actuaciones del CNI, sino de los representantes de Unidas Podemos. Y de los otros ‘aliados’ que sostienen hasta ahora al Ejecutivo.


La OTAN, la Monarquía -ahora que Felipe VI ha decidido hacer público su patrimonio, sin comunicarlo a los partidos independentistas, vuelve a reproducirse la gran discrepancia interna-, la posición en Marruecos que nos aleja del Frente Polisario, han sido hitos recientes en las discrepancias internas en el elenco ‘sanchista’. Ahora, la ‘guerra del espionaje’ a los independentistas catalanes, presuntamente a cargo del CNI, nos ofrece una paradoja de paradojas: los aliados de Pedro Sánchez atacan este control, que definen como ilegal y escandaloso, mientras que la oposición de la derecha aplaude que los servicios secretos controlen los pasos de los ‘enemigos del Estado’, es decir, los independentistas.



Las contradicciones empiezan a ser demasiadas. No basta con que las ministras Montero (Irene) y Belarra o el titular de Consumo, Alberto Garzón, no toquen bola en los asuntos verdaderamente de Estado, lo que, por cierto, incluye las medidas económicas, que a ver quién las respalda este jueves en el Parlamento cuando el Ejecutivo las presente. Sobre todo, después de la batalla parlamentaria que se prevé este miércoles, a cuenta precisamente del ‘espionaje’, en la sesión de control al Gobierno. Van a ser dos días movidos en la sede del Legislativo, ya verán.


Cuando la oposición respalda -aunque sea absteniéndose_determinadas medidas del Gobierno, e incluyo aquí el decreto de medidas económicas ‘anti-guerra’, y los aliados del Gobierno las ponen en cuestión, es que algo muy raro está pasando aquí. Resumiendo, que Sánchez tiene que poner coherencia en su Gobierno, que sospecho que no es bien comprendido en la mayor parte de las cancillerías europeas, por no mencionar a los Estados Unidos.



Sánchez y sus ministros ‘importantes’ tienen que definir bien la política exterior, la de defensa, la económica, la institucional. Cada vez se apoya más el presidente en figuras como Bolaños, Robles, Calviño o Escrivá. La vicepresidenta Yolanda Díaz, una figura sin duda estimada y estimable, tendrá que tomar una decisión: o las filas en declive de Podemos, o unir de alguna manera su destino, y sus proyectos de plataforma ‘de izquierda’, a la mayoría socialista de Sánchez.


Ambos, Sánchez y Díaz, tiene que decantarse y queda poco: Europa espera los planes económicos, el mundo occidental aguarda una definición estratégica que se plasmará en Madrid en la ‘cumbre’ más importante en la historia de la OTAN. Los españoles ansiamos soluciones a los problemas territorial, institucional y del futuro de la democracia en general. Eso solamente lo puede garantizar un Gobierno que ofrezca una sensación de unidad, de profesionalidad  -algunas ministras no pueden dar una imagen más completa de amateurismo_ y de verdadero consenso social. Hay que decirlo de nuevo: es urgente reeditar algo parecido a aquellos pactos de La Moncloa, llámense ahora como se llamen. Y no será dando el Gobierno la callada por respuesta cuando el nuevo líder de la oposición le envía sus propuestas, como todo esto se logre.




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