Querida Nadya

Querida Nadya, aunque hablas español te costará comprender la loca frivolidad de los españoles

Javier Adolfo Iglesias
08:59 • 10 mar. 2022

Querida Nadya, esta es una carta de bienvenida a Almería para tí y para muchas otras mujeres ucranianas como tú; como Bogdana, Dariya, Iryna o Ivanna. Es quizás lo que menos necesitéis en estos momentos y por ello puede parecer ridícula o absurda al lado de vuestra tragedia. Con ella solo quiero transmitiros apoyo y cariño tras la odisea vivida para salvar vuestras vidas.



En realidad, lloramos junto a vosotras y vuestros hijos, por los maridos, padres y hermanos que habéis dejado atrás, llenos de orgullo y coraje para defender vuestro país frente al invasor que quiere aniquilar vuestro país. Ojalá que mi temor no sea un presagio y que finalmente os reunáis en un futuro para gritar juntos ‘’Gloria a Ucrania”.



Supongo que sabes que somos pasionales, con un corazón tan grande que un taxista es capaz de estar esperando en la parada y al minuto siguiente enfilar la autopista para hacer cuatro mil kilómetros hasta Polonia y rescatar alguna familia ucraniana como la tuya. Los lazos de cariño y solidaridad entre España y Ucrania se remontan a finales de los años 80, cuando cientos de familias comenzaron a acoger niños y niñas afectadas por Chernóbyl. Y los aficionados al fútbol llevamos en el corazón a la asediada Kiev, donde hace diez años nuestra selección de Iniesta ganó la Eurocopa de fútbol a Italia en un partido memorable. ¡Qué lejos parece!.



Querida Nadya, aunque hablas español de forma brillante desde que lo aprendiste en el Instituto Cervantes, comprobarás que eso no es suficiente como para que comprendas bien a los locos españoles.



Seguramente no entiendas que andemos siempre peleando y que muchos en España ni siquiera hablan español como tú. También te costará comprender que los españoles no sintamos como vosotros el mismo amor firme por nuestro país a pesar de que España es mucho más vieja que Ucrania.



No compares por favor, no te molestes si ves por la tele pancartas que claman “¡Contra la opresión patriarcal!” y al mismo tiempo piensas en todos los hombres de tu familia que se han quedado allí firmes a dar la vida por vosotras y vuestro país.



No te indignes al pensar en tu valeroso presidente Zelenski,  que está defendiendo vuestro Estado, si lees “Contra el maltrato institucional” y “No es pecado cuando el asesino es el Estado”. No te indignes si oyes a una joven española gritar que se “siente esclavizada” porque sabes que no hay mayor esclavitud que el yugo mortal que Putin os quiere colocar en el cuello.



Debes saber Nadya, que desde principios de este agitado siglo XXI hemos desarrollado en España una gruesa piel de frivolidad que envuelve todo lo que hacemos y decimos. Parecería que un día la vida fue usurpada por la televisión y que vivimos en un ‘reality’, un Sálvame o Instagram permanentes.

Recuerda que este es el país del Quijote, que veía gigantes donde solo había molinos de viento. Te costará entenderlo cuando tú y tus hijos habéis huído de algo tan asfixiantemente real como es la guerra.


Tu dignidad en medio de la tragedia conmueve, Nadya. Has tenido más suerte que Tatiana Perebeynos, quien cayó muerta junto a sus dos hijos a las afueras de Kiev porque para Putin hasta un corredor humanitario es una mentira.


Las oirás también en España, incluso las repiten algunos políticos. Hace tiempo que el dictador ruso creó una red de alcantarillado para evacuar sus fétidas mentiras hasta occidente. Por ellas fluyeron el Brexit, la crisis de Cataluña, Podemos, VOX o Donald Trump.


Bienvenida a España Nadya, muchas ucranianas como tú podéis correspondernos con algo mucho más valioso que el cariño, podéis enseñarnos todo lo que hemos olvidado después de más de cuarenta años de paz, democracia y bienestar y que hoy no sabemos valorar.


Temas relacionados

para ti

en destaque