Fotos buenas para Sánchez (y para el Rey)

Selección de las diez ‘photo opportunity’ que habremos de conservar en nuestros álbumes

Fernando Jáuregui
07:00 • 20 jun. 2021
Si una imagen vale más que mil palabras, diez imágenes valen más que diez mil palabras, lo que viene a equivaler a veinte sesudos artículos de opinión. Pues bien: esta semana que hoy concluye ha aportado esas diez fotografías que han de quedar para la Historia sobre todo como valiosísimas en la trayectoria del Rey y también en la de Pedro Sánchez, porque ambos deben ser plenamente conscientes a estas alturas de que sus destinos, al menos hasta el medio plazo, están unidos. Creo erróneo pensar que el presidente del Gobierno torpedea al jefe del Estado; hoy por hoy, es más bien al contrario: le apoya.

Esta es, en fin, mi selección de las diez ‘photo opportunity’ que habremos de conservar en nuestros álbumes:
-Felipe VI, en el séptimo aniversario de su llegada al trono, con la Reina y sus hijas, precisamente cuando una encuesta dice que el 65 por ciento de los españoles cree que doña Leonor llegará a reinar. No hay que desdeñar tampoco la imagen del Monarca saludando, aunque sea de lejos, al president de la Generalitat, Pere Aragonés, en esa celebración, la del Cercle de Economía, que ha convertido a Barcelona en capital política de España en el marco de un hotel emblemático, olvidando al tradicional Sitges. Vale como muestra de cierta distensión, aunque no hubiese cena. Dicen que el Rey se lo dijo a Aragonés, al verle: “¿nos hacemos una foto?”. Y, más o menos, se la hicieron, sin posados, por supuesto sin efusiones y como casualmente. Que es como mejor funcionan las cosas: con una minuciosa preparación de la casualidad.

-Pedro Sánchez, con Mario Draghi y una panorámica de Barcelona como fondo. En realidad, a Sánchez hay que atribuirle varias de esas fotos ‘coleccionables’, porque ha logrado el vídeo elogioso de Ursula von der Leyen, el de algunos empresarios y hasta ha puesto en circulación la imagen de su vacunación, absurdamente tan tardía. Eso sí, iba (aún) con mascarilla, pero ya se ocupará él de quitársela solemnemente ante las cámaras tras el Consejo de Ministros extraordinario del próximo jueves. Faltaría más.

Lástima que entre esas ‘photo opportunities’ buscadas por Iván Redondo no estuviese una escenificación algo más lograda (y pausada) de ese encuentro, o lo que fuese, con Joe Biden. Pero eso es agua pasada: el lunes, Sánchez, en el Liceo barcelonés, donde increíblemente se anticipará al Parlamento a la hora de anunciar qué, cómo, cuándo y el por qué de los indultos a los implicados en el ‘procés’, tendrá más encuentros con los catalanes ‘biempensantes’ e influyentes. Pere Aragonés excluido.

-Y, ahora que de Aragonés hablamos, no han faltado diarios catalanes que incluyeran en sus portadas el saludo --puño contra puño, que darse la mano parece aún algo prematuro- del president de la Generalitat con su antecesor, el fugado de Waterloo, Carles Puigdemont, allá en Bélgica. En sus prisas para empuñarse con Puigdemont, Ni siquiera se quedó Aragonés para hacerse la foto con Draghi, acaso el más respetado de los políticos europeos, una de las máximas ‘estrellas’ de las jornadas del Cercle. Yo diría que, de alguna manera, se prepara un regreso sonado, que dará con Puigdemont paseando por el Passeig de Gracia, compitiendo en aclamaciones y en la candidatura al ‘Mandela catalán’ con su odiado Junqueras. Pero esas son fotos del futuro, y ya veremos.

-Ignoro a quién beneficia (o perjudica) mi última foto seleccionada esta semana: Isabel Díaz Ayuso, abrazada por la representante de Vox, Rocío Monasterio. Acababa de concluir la ceremonia de proclamación de la muy protagónica presidenta de la Comunidad de Madrid, y la ‘dama de hierro’ del partido de la derecha extrema se lanzó en tromba a abrazarla, como una demostración de que la emblemática Díaz Ayuso va a necesitar el incómodo concurso de los ‘voxistas’ para gobernar la Comunidad donde caben todas las tormentas.

Me hubiera gustado incluir otras fotografías en mi álbum semanal, como la de Pablo Casado entrando por la puerta de La Moncloa, en plan distensión, junto a Pedro Sánchez. Pero eso, ya se ve, son utopías. De momento, conformémonos con que el presidente haya recibido, dos años después, a Juanma Moreno Bonilla, el presidente de la Junta andaluza. Y que dé gracias.










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