El buzón

Javier Adolfo Iglesias
00:36 • 27 may. 2021 / actualizado a las 07:00 • 27 may. 2021

Un buzón protagoniza la noticia más interesante en Almería de los últimos días. Los buzones son mágicos y es muy triste el mundo sin magia que le estamos dejando a nuestros hijos y nietos.



No sentirán nunca el misterio de ese viaje que comenzaba cuando arrojábamos una carta a aquel objeto gordinflón y metálico que permanecía tieso como un guardia fosilizado en el mismo lugar.



Yo depositaba la carta sin meter siquiera las yemas de los dedos en aquella rendija oscura. Ni se me ocurría tocar aquella pesada visera que parecía viva y rápida como unas fauces hambrientas. Pero no era tanto por miedo como por mantener el misterio



Más de una vez que presencié a un cartero abrir la compuerta trasera de aquel objeto me negué a romper la fantasía. Imaginaba que en ese buzón comenzaba un intrincado laberinto de conductos bajo tierra, con un ejército de chinitos o ‘umpa lumpas’ que clasificaban los envíos sin descanso, pasando cartas de una cinta transportadora a otra, así hasta los confines del mundo. Esa era mi fantasía ‘mortadeliana’ de tebeo , ahora que el ‘Princesa de Asturias’ ha vuelto a ignorar a Francisco Ibáñez, el genio creador que nos puso a leer a millones de niños hoy cerca de la jubilación. 



Dichoso aquel que escribiera cartas de amor y las metiera en un buzón. Quien no ha hecho esto alguna vez o no ha amado o se ha quedado sin fantasía. Como los políticos burócratas que nos gobiernan regular.



Con alguno de ellos se topó el gran Alejandro Buendía, promotor y alma de ese museo viviente que es Terque. Pidió a Correos un buzón que iba a ser retirado. Lo quería para su ‘Museo de la Escritura Popular’, uno de esos cuatro maravillosos rincones en los que los almerienses podemos viajar en el tiempo y volver a sentir la vida de nuestros abuelos y bisabuelos. En un principio, un apelmazado burócrata le dijo que no, que antes que donarlo prefería retirar y liquidar el buzón como si fuera un cyborg. Al final, con empeño y apoyos Terque tendrá su buzón viviente.



Habría que sumar veinte concejales y seis alcaldes de la mediocre media española y aun así no llegarían ni de lejos a la talla de personas como Buendía, o como Pablo Mazuecos, o como Francisco y Curro Verdegay.... estos y algunos otros almerienses creativos, sensibles, tenaces, imaginativos, que han usado y amado los buzones. Un político que no ve  amor en un buzón no es de fiar.



Fantaseo con un buzón cualquiera como aquella máquina del cambiazo de Ibáñez para poder viajar por el tiempo. Es lo que ha hecho esta semana Pedro Sánchez al trasladarse al año 2050. Pero eso no es política sino ciencia ficción y que yo sepa ni H.G. Wells ni Julio Verne son ministros de su gabinete. 


Ya puestos a imaginar, metería conmigo al presidente en ese buzón mágico del tiempo para remontarnos a septiembre de 1938, cuando Chamberlain y Daladier se sentaron con Adolf Hitler, convencidos de que su concesión era buena, útil y práctica. Aprovecharía y le chivaría a los primeros ministros galo e inglés:  

- “¡No, no pactéis con este ser maligno!. No le cedáis los Sudetes porque así no lo vais a aplacar ni a traer la paz sino todo lo contrario. Te lo digo desde el futuro, será para él la señal que necesita para iniciar la conquista de toda Europa, incluida Francia e Inglaterra”.


Quizás con nuestro buzón fantástico podríamos torcer la historia terrible que conocemos y salvar a millones de personas que murieron. Y quizás nuestro presidente se pensara mejor su ya abierta y pública intención de indultar a los políticos que subvirtieron el orden legal en España poniendo en peligro la convivencia y perjudicando la economía.  “No son principios constitucionales la venganza o la revancha”, ha afirmado con gran desprecio a la justicia. Quizás los millones de soldados que murieron contra Hitler tampoco lo hicieron por defender la libertad sino también por venganza y revancha. 


Pedro Sánchez cree ‘chamberlainamente’ que el indulto apaciguará a los independentistas. No lo creo y mucho menos  si ellos lo dicen abiertamente, como Aragonés en su toma de posesión, quien anunció que “culminará la independencia”. No soy optimista pero mientras queden buzones, tengo la esperanza de el presidente se cruce con alguno y justo a su paso de éste salga algún Mortadelo o Filemón de la España y Cataluña del futuro para contarle.


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