La Casa del Mar retrata las diferencias entre el compromiso y la ineficacia

El servicio público no debe ser jamás una competición entre partidos por ver quién puede colgarse más medallas. Trabajar desde la política por transformar y mejorar la calidad de vida de todos los almerienses debe ser un objetivo del que no nos puede distraer la competición de méritos y la búsqueda de aplausos. Por lo tanto, quiero compartir la alegría de los vecinos de Pescadería y La Chanca, que desde hace unos días cuentan, por fin, con la esperada y necesaria Casa del Mar como centro de referencia de salud pública en esa zona de la capital.  


La rehabilitación fue inaugurada el viernes por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, que quiso acompañar a los vecinos en un momento tan esperado como innecesaria e injustamente retrasado. Y en eso quiero fijarme hoy. Del mismo modo que digo que la política no puede ser una competición  de méritos entre partidos, mucho menos puede ser un permanente ejercicio de mentiras, incumplimientos y desidia. Por eso es bueno incidir en que este servicio comunitario, inaugurado ahora que el PP gobierna la Junta de Andalucía, debería haber entrado en servicio hace ya muchos años, y debería llevar mucho tiempo salvando vidas y cuidando de la salud de los almerienses. Y naturalmente que estamos muy contentos por esta apertura, pero quiero incidir en que este final feliz ha sido posible gracias a que el actual gobierno de la Junta sí se ha tomado en serio su compromiso con Almería y ha invertido y trabajado en lo que el ineficaz gobierno socialista fue incapaz de culminar.




Lo mismo que pasó con el hospital Materno Infantil y que en su día pasará también con la rehabilitación de la Casa Consistorial de la Plaza Vieja. Recodemos que la Casa del Mar cerró sus puertas en 2009 a instancias del gobierno de la Junta del PSOE para hacer una reforma, trasladando las consultas a un local alquilado en el Parque Nicolás Salmerón, generando incomodidad y gasto. En teoría iba a ser un cierre temporal, pero como tantas veces pasa cuando hablamos de la gestión socialista, lo temporal tiende a la perpetuidad. De hecho, tardaron siete años en iniciar las obras. Y como suele pasar también cuando gestionan los socialistas, -esos que pretenden dar lecciones de eficacia cuando están en la oposición- hubo que rehacer el proyecto iniciado porque los pilares previstos no aguantaban.  Así que a todos esos retrasos hubo que añadir otros cinco años de espera.




Durante estos últimos doce años hemos visto, además del habitual tutorial de incapacidad de gestión marca PSOE, numerosas manifestaciones, huelgas de hambre y cortes de tráfico por parte de unos comprensiblemente molestos vecinos de Pescadería-La Chanca. Unos retrasos y protestas que los socialistas almerienses, que hace unos días publicaban un anuncio diciendo orgullosamente que ellos habían empezado las obras, ignoraron sistemáticamente.


Y esa es la historia vivida, aunque a mí me interesa más ahora la que está por vivirse gracias a la Casa del Mar,  que dará servicio a más de 3.500 vecinos, con consultas de urgencias y una red de rastreadores COVID, entre otros servicios. Más calidad de vida y más salud para más almerienses. Eso, insisto, es lo que de verdad importa.

 

 

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