Los problemas del PP

Cabe pensar que si Pedro Sánchez es Presidente, y Rodríguez Zapatero lo fue en el pasado, no hay razón para que Pablo Casado no lo logre en algún momento. Y es que Casado no es peor que Sánchez ni tampoco que Zapatero. Pero me parece que le va a costar mucho más conseguirlo. 


Claro que la política es una carrera de fondo y gana el que aguanta y persevera salvo que el rechazo que provoque en el electorado sea tan grande que no tenga más remedio que hacer mutis por el foro.

El primer problema del PP no es solo lo endeble del liderazgo de Casado sino que el equipo que tiene lo es aún más. En realidad hasta cuesta visualizar que tenga un equipo.



En segundo lugar, tienen un problema de comunicación debido a que no tienen un proyecto claro. Pablo Casado viene dando bandazos que despistan a su electorado. Lo mismo nombra a Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Parlamento, que la despide con cajas destempladas, que coquetea con Vox para después darle con la puerta en las narices, que dice que a los nacionalistas ni agua y en vísperas de las elecciones les hace un guiño infantil diciendo que él no estuvo de acuerdo con la estrategia de Mariano Rajoy el 1 de octubre. O sea que no sabe por dónde se anda y por tanto su electorado no sabe a qué atenerse.


Si Pablo Casado quiere que los ciudadanos le tomen en serio tiene que hacer una política seria, tiene que trazar unas líneas de actuación que no sean un día una cosa y al siguiente la contraria, y debe de empezar a rodearse de un buen equipo, de políticos solventes, los mejores en cada materia. Ah, y no puede ni debe seguir negándose a la renovación de las instituciones porque es una irresponsabilidad incomprensible en un partido que aspira a volver a gobernar, de ahí que sea una buena noticia que haya hablado con el Presidente de Gobierno y al parecer ambos estén dispuestos a desbloquear la renovación del Consejo General del Poder Judicial, el Consejo de Administración de RTVE o la renovación parcial del Tribunal Constitucional.



Desde luego tiene que poner un punto y aparte con los escándalos que han llevado a su partido y antiguos dirigentes a los tribunales pero para ello no es suficiente dar cerrojazo a la sede de Génova 13, una decisión acertada pero que por sí sola no arregla los problemas de Casado ni del PP.


Los cambios tienen que ser de fondo porque en definitiva se trata de recuperar la credibilidad perdida.

Pero la pregunta fundamental que tendrán que responder los militantes y votantes del PP es si es Pablo Casado el líder que necesita en estos momentos el centro derecha y la respuesta dependerá de si es capaz de presentar un proyecto político serio y consistente junto a un equipo que genere confianza de lo contrario terminaran haciendo del PP en una fuerza política irrelevante.


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