Cataluña y sus efectos especiales

Charo Zarzalejos
19:30 • 04 feb. 2021 / actualizado a las 07:00 • 05 feb. 2021

El próximo día 14 se abrirán las urnas en Cataluña. No son unas elecciones al uso puesto que se celebran en medio de una pandemia y con una enorme confrontación por el calendario establecido.


Pero más allá de estas circunstancias, estas son las elecciones de los “efectos”. Primero fue el “efecto Illa” y una vez que Oriol Junqueras disfruta de tercer grado penitenciario, se ha sumado el “efecto Junqueras”. Creo que ambos tienen mucho de efecto especial, como ocurre en las películas. Es verdad que todas las encuestas apuntan a una subida del PSC que se atribuye precisamente a la presencia de quién fuera ministro de Sanidad.


La candidatura de Illa deja fuera del combate doméstico a Miquel Iceta y aunque solo sea por el desgaste de material, no es sorprendente que Illa despierte, cuando menos, una cierta expectativa. El problema de Illa es que los socialistas salen a ser los primeros, a ganar. Las expectativas se han colocado en un umbral muy alto y todo lo que no sea alcanzarlas supone un fracaso. Así de cruel es la política que en ocasiones no basta con ganar posiciones para salir triunfante. En este caso es prácticamente un todo o nada.



En pleno estallido del efecto Illa, llegó el efecto Junqueras que, con un verbo apasionado, ha vuelto a movilizar a los suyos. Del grado de esta movilización dependerá en buena parte su triunfo o no sobre JxC. Esto ya ocurría antes del efecto Junqueras, de ahí que también aquí haya bastante de efecto especial.


Además de las valoraciones que en su momento se hagan de estos efectos especiales _Illa y Junqueras_ en estas elecciones se dirimen también otras posiciones no menos significativas. No es lo mismo que ERC gane a JxC que al contrario y desde luego adquiere un relieve especial la posición en la que queden los comunes; es decir, Pablo Iglesias.



En la derecha, el cantar no es distinto. No parece probable el sorpasso de Vox al PP y se da por hecho un gran batacazo de Ciudadanos. ¿Dónde irán los votos que pierda Arrimadas?. ¿Será rentable la bronca PP-Vox para el partido de Casado?.


Ocurra lo que ocurra, en este amplio espectro político ningún liderazgo va a salir por los aires. Ni el de Abascal ni el de Casado, pero ambos deberán tomar nota de los resultados y sumar y restar para concluir cual es la estrategia a seguir si de verdad se quiere conformar una alternativa con Ciudadanos incluido.



Las elecciones catalanas van a facilitar muchas lecturas, muchas conclusiones y eso que se da por hecho que será el independentismo el que vuela a gobernar. Si esto es así, la reflexión profunda se hace urgente y necesaria.


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