Nadie a los mandos

Carmen Tomás
07:00 • 13 sept. 2020

Estos días son muchos los que a la vicepresidenta y ministra de Economía le ponen cara de Pedro Solbes. A mi particularmente me pareció que Nadia Calviño dejaba atrás su curriculum y se unía, no sé si de pensamiento, pero sí desde luego de obra, al dislate que han montado Pedro Sánchez y Pablo Iglesias desde el mismo momento que firmaron el programa de gobierno. Ahora, por supuesto con más motivo lo creo, dadas las circunstancias realmente trágicas en que se encuentra la economía española. La última entrevista de Calviño apuntala este sentimiento y deja ver la sumisión de la vicepresidenta a la línea marcada y que está llena de errores de previsión, descoordinación y resolución de los problemas. Ya sabemos por los datos que la caja está vacía y, por tanto, que el mantra del escudo social no se puede cumplir. Nada se sabe de la prestación de 450 euros a los parados de larga duración, ni las empleadas de hogar han recibido su prometida ayuda, el Ingreso Mínimo Vital es un fracaso y los ERTE no se sabe hasta cuándo durarán, pero sí que muchos aún no se han cobrado mientras trabajadores que ya están en sus puestos de trabajo siguen recibiendo la prestación, lo que les obliga a guardar un dinero que tendrán que devolver no se sabe cuándo.


Dicen desde el Gobierno que no tienen problemas de dinero. La ministra Montero lo dijo en el Congreso tras el fracaso de “levantarle” de los ayuntamientos el superávit de sus cuentas. Pero, sabemos que se han pedido al fondo europeo SURE más de 20.000 millones de euros, que ya en julio se han gastado sin haberlos recibido. Escrivá, otro ministro que ya asegura retoques en el sistema de pensiones por varias vías ante el agujero monumental del sistema. O, la titular de Trabajo, incapaz de cerrar un acuerdo para alargar los ERTE, que a partir de septiembre podrían consumir desempleo y que tendrán menor cuantía. 


En este contexto, Calviño sigue transmitiendo que la economía se está recuperando, lo cual no es cierto tras ver el comportamiento de muchos datos de agosto, en lugar de tomar el mando y empezar a poner las cosas en su sitio. Su misión era precisamente la ortodoxia, generar confianza en los inversores y poner sensatez en las cuentas. No ha hecho nada de esto. Así que, como le pasó a Solbes, primero, y a Salgado después, será desde el exterior desde donde nos digan los sacrificios que debemos hacer para corregir el tiro. La OCDE nos acaba de decir que España será el único país que no verá ninguna recuperación a corto plazo. Prepárense funcionarios, pensionistas y trabajadores porque vienen curvas.






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